Periodista. Diarios Momento, Noticias y EL DIARIO
Raúl Ángel José
Podría decir la noche; podría decir modestia, podría nombrar la tinta, la negra tinta y el rumor de la rotativa, de la rotaplana, de la linotipo; podría mentar la hora de la siesta sagrada, podría recordar siestas de sábado cuando yo era un chico que jugaba a la pelota en el campito que había frente al diario Momento y un flaco de pelo largo se cruzaba a patear un rato con nosotros, así, con mocasines; podría evocar la mano solidaria, la mano amiga; podría decir otra vez la noche, la noche siempre, la bohemia noche, la de los poetas, la de los soñadores, la de los enamorados empedernidos, la de los vencidos; podría pedir otro medio blenders a través del humo del cigarro; podría reír con cualquier recuerdo, o quedarme sin abrir la boca, escuchando anécdotas de la vida, de las redacciones; podría decir el 07 a la cabeza; podría mentar la larga lista de grillos de bar que se quedaron mirando la luna con una pregunta en plena cara como un puñetazo; podría decir cortado a las seis de la tarde, dos mates apenas, un bizcocho, la mesura, la ausencia de vanidad, la discreción, podría nombrar la risa franca y alegre a pesar de, podría decir El Zorro, por ejemplo, o “boquita”, o Unión Central, y podría decir noche durante toda la noche, noche negra como un hilo de tinta negra que se quedó en el tintero, podría recordar la voz, la voz de la experiencia, la del rezongo falso, la voz que se fue cansando. Podría intentar decir mil cosas más que no dirían nada. Por eso digo: Raúl Angel José, y digo todo.
