Volver a construir con tierra

Según la Unesco, más de la mitad de la población mundial vive en casas de tierra
Según la Unesco, más de la mitad de la población mundial vive en casas de tierra

Beneficios para la salud, mejor aislamiento, contacto con la naturaleza y autonomía son las razones por las que la edificación de casas con tierra vive un nuevo auge bajo el auspicio de agrupaciones como la Red Iberoamericana de Arquitectura y Construcción con Tierra Proterra.

Consiste en volver a adoptar patrones culturales de antes, pero desde una visión contemporánea, que permiten incorporar tecnología amigable con el medio ambiente en las viviendas.

Desde hace cinco años hay una mayor demanda global para vivir en casas diseñadas con tierra y madera como principales elementos.

Las ventajas de este tipo de construcción son relativas a la salud, porque se respira dentro de ambientes más sanos, y al confort, puesto que tienen gran capacidad de control de la humedad y proporcionan un elevado aislamiento técnico y acústico a la estructura, capaz de regular la reverberación del sonido en las habitaciones.

Además, más allá del punto de vista de la construcción, sus beneficios son también de orden filosófico y psicológico, al plantear un contacto más directo de los habitantes de la casa con la naturaleza.

Más de la mitad de la población mundial vive en casas de tierra, emplazadas en lugares con diferentes climas y diversidad de situaciones sociales y económicas, según datos de la Unesco.

De hecho, en los centros históricos de grandes ciudades latinoamericanas como La Paz, Bogotá y Lima, así como en importantes urbes europeas como Lyon, Estrasburgo y Madrid abundan los edificios erigidos en tierra.

En Uruguay, este fenómeno es aún reciente, pero se expande rápidamente por la costa este, así como en departamentos del interior como Salto, donde es muy común la autoconstrucción de las casas.

En base a la tierra, las personas participan en la construcción de su vivienda y generan un concepto de propiedad más integral que el de los habitantes de edificios de hormigón levantados por grandes empresas constructoras.

Además la construcción con tierra puede ayudar a solucionar problemas de pobreza.

Entre los estigmas con los que la arquitectura convencional achaca a este material está el riesgo de derrumbe ante fuertes fenómenos naturales como los terremotos.

Las estructuras de estas casas son flexibles, al contrario de lo que sucede con el hormigón, que es rígido, lo que le permite acompañar el movimiento del viento sin venirse abajo.

 

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