NOTA Nº 637, escribe Jesús Chirino

Apuntes de la historia del Ctalamochita

domingo, 21 de febrero de 2021 · 08:30

Hace siglos que la humanidad interviene en el territorio que surca el Ctalamochita y existe un largo listado de acciones que favorecieron la disminución de la biodiversidad, el aumento de la erosión de los suelos y el empeoramiento de la calidad del agua. No hemos tenido una relación muy respetuosa tanto con el río en particular, como con el medioambiente en general. Así lo señalan los desmontes, iniciados hace tantos años y que aún continúan (se arrasa con el bosque de ribera que ayuda a mantener la calidad del agua), la construcción de embalses sin atenuación de su impacto, la introducción de especies exóticas, las urbanizaciones y la pavimentación que acarrean varios problemas, la denominada contaminación difusa que puede afectar mucho la calidad el agua, y podría seguir con un listado casi interminable.

 

Una relación de poco respeto con el curso de agua

En la cercanía de uno de los vados del Ctalamochita, propicio para el cruce a caballo o en carreta, se ubicó la Posta de Ferreira, lugar por el cual pasaron algunos viajeros que dejaron testimonios escritos acerca de las características del río, antes de la creación tanto de Villa Nueva como de la más joven localidad vecina. Entendemos que la existencia de Villa María resulta impensable sin la del río, el mismo que proporcionó alimento y agua tanto a los primeros pobladores de la zona como a quienes llegaron durante la conquista y también tiempo después. Si bien el Ctalamochita es parte identitaria de la ciudad, no siempre somos conscientes de los efectos que el accionar humano tiene sobre el mismo.

En su paso por Villa María podemos repasar algunas cuestiones que impactaron en el mismo. Desde las grandes extracciones de áridos por las empresas que vendían la arena que se trasladaba mediante los vagones del tren. Explotación que modificó de manera definitiva algunos sectores de la ribera villamariense, por ejemplo el que se ubica entre el puente Vélez Sarsfield (roto desde hace un par de años) hasta el Alberdi. También el arrojo de restos de podas, escombros y descartes de procesos industriales para “mantener el cauce”. El acceso al curso de agua también se ha visto afectado por el indebido avance de la propiedad privada hasta la orilla misma del río. Así, por ejemplo, navegando puede verse que muchos patios del barrio Palermo casi llegan al agua. Por otra parte, no son pocos los vertidos industriales y cloacales que el río Ctalamochita recibe a lo largo de su curso.

Este río, al que alguna vez se le llamó Tercero, no es inmune a las acciones del ser humano que impactan en el medio ambiente en general. La bióloga María del Carmen Corigliano, en uno de sus trabajos realizados desde el Departamento de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Río Cuarto, abordó un examen “de los eventos que han tenido efectos ecológicos en la subcuenca del Carcarañá”. En este examen de los “cambios territoriales ocurridos en la región” destaca todo aquello que tuvo “consecuencias ecológicas sobre los ríos” poniendo especial atención en el Ctalamochita y el Chocancharava.

 

En distintas

etapas históricas

Corigliano toma la división de la historia argentina que, en 1965, realizó José Luis Romero, en su libro “Breve Historia de la Argentina” diferenciando las etapas: “indígena”, “colonial”, “criolla” y “aluvial”. Luego la bióloga analiza los acontecimientos de cada uno de estos períodos aplicando los principios fundamentales de la teoría ecológica fluvial, derivados de la teoría del río continuo que plantea la existencia de un equilibrio dinámico mediante el cual los fluidos hídricos, en la corteza terrestre, equilibran los parámetros físicos tal como el ancho y la profundidad de los cauces y la sedimentación, teniendo en cuenta también los factores biológicos.

Respecto de la era indígena, que llega hasta 1528, remarca que “la relación de los aborígenes con los ríos era estrecha. Estos constituían la principal fuente de aprovechamiento de agua y se reporta que se dedicaban a las pesquerías, se menciona el dorado, aunque no se sabe cuán importante serían los peces en su dieta ni que artefactos culturales usarían para la pesca”. Durante la denominada “era colonial” se empieza a notar la introducción de los caballos y las vacas. También se produce el desplazamiento de las llamas, por las cabras, en las sierras. En relación al “poblamiento colonial del territorio fue realizado a la vera” del Camino Real. Un viajero de la época describió cómo, en las cercanías del Paso de Ferreira, el Ctalamochita corría a través de espesos bosques ribereños.

Lo que primó en esa época fue un proceso de aculturación y “la ocupación de territorio con sus consecuencias en la alteración de los ecosistemas”. Por esa época “a la par del poblamiento urbano y rural se introdujeron álamos, manzanos, higueras, nogales y durazneros en las estancias, las postas y los poblados”. Si bien el ecosistema aún no acusaba consecuencias por la incipiente tala de árboles, sí comenzó a notarse el impacto del ganado cimarrón. Se había producido una modificación en el uso del hábitat terrestre, el cambio en la carga de materia orgánica y en la composición química de las escorrentías y aguas de arroyadas, que derramaban en los ríos”, producirían los primeros cambios en la biología y ecología fluvial a raíz de la acción del hombre mediante la introducción de ganado bovino y equino.

De la denominada etapa criolla (1810-1880) Corigliano remarca que “hacia 1864 existía una incipiente agricultura precapitalista, en especial en la zona del Tercero (Ctalamochita). En 1868 en Fraile Muerto (actual Bell Ville) se cambia la ganadería por la agricultura” y avanza el cultivo del trigo. Para 1867 llega el tren a la zona de Villa Nueva, trazándose el nuevo pueblo denominado Villa María. Para la bióloga responsable del estudio “desde el punto de vista ecológico y social, el avance del ferrocarril involucró la formación de nuevas poblaciones siguiendo sus trazados, mientras que desaparecían las que quedaban lejos. La zona del bosque del espinal fue desmontada entre 1867-1875, los años del riel, para ser incorporada primero a la ganadería y luego a la agricultura. Si bien las máquinas del ferrocarril usaban en un principio carbón de Cardiff, el maderamen de las construcción de traviesas, vagones y calzadas era de origen forestal local, importándose de Inglaterra todo lo que era de hierro”. También se usaron muchos árboles, en especial ñandubay, quebracho y algarrobo, para los postes del alambrado que dividía las tierras.

En tanto de la llamada época aluvial (a partir de 1880) señala que ésta, hasta 1914, se caracterizó por la trilogía formada por los fenómenos de la inmigración, la colonización y el avance de la agricultura. Después iría avanzando la industrialización y comenzaría el desarrollo de los emprendimiento hidráulicos. Así tenemos que antes del año 1930 se construyeron usinas en el río Carcarañá, en territorio de Santa Fe, que imposibilitaban la llegada al Ctalamochita de los peces provenientes del Paraná. Esto despertó quejas desde Córdoba a lo que se respondió con la creación de una estación hidrobiológica para trasladar peces del Paraná al Carcarañá. Por otra parte, no podemos olvidar que, entre 1935 y 1987, en el curso del Ctalamochita se construyeron cinco diques sin tener muy en cuenta el impacto real en la vida del río. En esta época también se produjo un crecimiento de la red vial pavimentada, continuó la deforestación y se intensificó la presión productiva sobre los suelos rurales.

Sin lugar a dudas que el origen de los actuales problemas ecológicos se originan en una serie de sucesos del pasado. Estudiar la relación que hemos mantenido con el río Ctalamochita y todos los cursos de agua, puede ayudarnos a desarrollar una perspectiva histórica de los cambios ambientales producidos por la intervención humana. Quizás podamos concientizarnos de una relación respetuosa con el medio ambiente, entendiendo que los sistemas de producción deben adecuarse a ese esquema.

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