Eduvim y El Mensú hacen números

Raúl Costa, el autor más vendido

Las editoriales locales difundieron un “ranking” de sus publicaciones. El novel autor tuvo un 2024 destacado
domingo, 15 de diciembre de 2024 · 09:22

En un 2024 complejo, varias fueron las editoriales que se animaron a seguir editando e imprimiendo a pesar de una crisis acentuada donde la cultura suele ser un recorte cotidiano en medio del “ajuste más grande de la historia”, en palabras del presidente.

A nivel local, la editorial universitaria Eduvim y la independiente El Mensú lanzaron diversos títulos de interés. A esto hay que sumarle Apócrifa y Mascarón de Proa, que también tuvieron sus novedades.

 

No tan pequeñas

Referido a El Mensú, el libro “Pequeñas historias, grandes personajes”, de Raúl Costa, superó los 500 ejemplares y fue lo más vendido a nivel local (teniendo en cuenta a un escritor villamariense).  Se trata de un ejemplar donde se realiza un “revisionismo histórico”, completando la historia de varios personajes y próceres argentinos que dejaron su huella.

En su contratapa, el libro, que aún puede conseguirse, reza: “Si nos quedamos con lo que hemos aprendido en la escuela, muchas veces de memoria, la historia puede tornarse aburrida. Aprender las fechas claves, las distintas invasiones, las batallas, los nombres de los integrantes de la Primera Junta, los sucesivos presidentes hasta nuestros días y demás datos cuasi nemotécnicos, puede convertir tediosa y hasta estéril esta disciplina”.

“Ahora bien, si indagamos un poco más acerca de la vida de estos personajes, podremos ver aspectos muy interesantes de todos ellos, y si los sacamos del bronce para humanizarlos, para analizar detalles de sus vidas poco difundidos, seguramente se nos tornará muy interesante, además de entretenida”.

“Eso es lo que encontrarás en este libro, concebido con el máximo respeto a cada una de las figuras aludidas. Se deja volar la imaginación a partir de las fuentes históricas que han sido chequeadas responsablemente”.

“Ojalá estas historias sirvan para despertar la curiosidad por adentrarnos en algunas de estas vidas. Si eso se consigue, el fin propuesto por el autor estará cumplido”.

La labor de Costa no es menor, y fueron varias las horas de viaje invertidas para que su publicación tenga relieve. Villa María, Córdoba capital, James Craik, Tío Pujio, Oliva, Devoto y otras localidades de la provincia son algunos de los escenarios que visitó, siempre con una charla amena de por medio.

Hace un par de semanas, el mismo autor destacó que se encontraba trabajando en un nuevo título.

 

Poletti, en punta

Por la editorial villamariense, Eduvim, cinco ejemplares son los que aparecen en el podio de los más comercializados a nivel nacional e internacional -dado el alcance y posicionamiento que tiene el sello-.

Fue un año complejo para Eduvim, recorte universitario mediante, pero el proyecto encabezado por Carlos Gázzera logró seguir publicado y nutrir los anaqueles con grandes títulos.

El primero en destacarse fue “Gente conmigo”, de Syria Poletti.

Gente conmigo (que había sido publicada 1962 y reeditada por Eduvim) es una novela retrospectiva, narrada en primera  persona, que presenta los conflictos existenciales de Nora Candiani, una inmigrante italiana que se desempeñó como traductora de textos legales en la Argentina. Estando injustamente en la cárcel, Nora recapitula su vida para dilucidar la razón de su encierro y descubrir, así, el engaño del que fue víctima. Los objetivos particulares del presente trabajo son de doble índole: el primero, de orden histórico-político, consiste en señalar de qué modo el condicionamiento físico que padece el personaje le permite a la autora describir aspectos y características de la política inmigratoria argentina de mediados del siglo XX. El segundo, de índole filosófico-literaria, es analizar el devenir existencial de Nora Candiani. La hipótesis principal que orienta el trabajo es que la particular “encarnadura” o corporeidad de la narradora la excluye de determinados sectores de la experiencia humana, condicionando así toda su existencia.

En segundo puesto aparece “Literatura argentina y política -Tomo II-”, de David Viñas.

Referido a “Literatura...”, la placa se presenta como un compendio instigador, desafiante y comprometido. Tal libro es la obra a la que David Viñas volvió obsesivamente a lo largo de su vida, desde la primera publicación, de 1964, hasta la última, en 2005. Le agregó y sacó partes, la corrigió, la reescribió, le cambió el título. Mientras tanto, sus lecturas corrosivas de los órdenes político-culturales y sus frases cortas y efectistas crearon ese “estilo Viñas”, que influyó en la escritura de toda la crítica literaria posterior y lo convirtieron en un clásico siempre actualizado, siempre provocador. Por eso, esta edición crítico-genética resulta un acontecimiento. Porque “Literatura argentina y política” precisaba una reconstrucción sin concesiones de su propia historia política y cultural. Porque la figura de Viñas exigía una puesta en contexto de sus gestos como intelectual. Porque también nosotros, sus lectores, merecíamos el despliegue de un archivo amplio que incluya, además de las diferentes versiones, manuscritos, cartas, notas periodísticas y testimonios. Nadie mejor para llevar a cabo esta tarea que Juan Pablo Canala, uno de los especialistas más agudos para leer entrelíneas los procesos de escritura de los textos.

El tercer lugar en el podio es “Malogrados”, de Lucas Petersen. Se trata de un lanzamiento de la editorial que reúne las figuras de cinco autores que comparten diversas cuestiones tales como morir jóvenes, poseer obras que no fueron tan relevantes y haber transitado este mundo con una vida lo bastante curiosa como para ser reunidas en un libro. 

En cuarto lugar aparece “Literatura argentina y política -Tomo I-”, de David Viñas.

En el puesto cinco se ubica “Cuadernos de Anatomía de Carlos Alonso”, de Carlos Presman. Dice Presman en la presentación de la obra: "En estas páginas hemos tratado de recrear lo que hacía el hombre miles de años atrás, cuando habitaba las cavernas: salía a cazar o a recolectar alimentos y luego se reunía alrededor del fuego para contarse historias de vida y dejarlas registradas en las piedras. Desde el neolítico contamos con el legado testimonial de los protagonistas de su tiempo. La memoria de la humanidad se conserva en las obras de arte, los documentos científicos y los hábitos sociales que dan continuidad a la especie. (...) Con Carlos Alonso abordamos el desafío de ponerle dibujos y palabras al cuerpo humano. Un intento de encarnar historias de vida, la búsqueda utópica de un trazo o una palabra que nos aleje de la muerte. Se trata de descubrir un cuerpo objeto y sujeto. Nos alienta la convicción de percibir en las entrañas un alumbramiento próximo que nos llena de vida. Una pulsión alquimista de fundir el oxígeno de la pintura con el hidrógeno de las palabras y ver nacer el agua. Dejar un testimonio de nuestro tiempo es la utopía que nos convoca a seguir viviendo. El sentido de este libro tan sentido."

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