Monolito a Edison y propaganda política

domingo, 5 de mayo de 2024 · 10:00

Durante el mes de diciembre de 1934 tuvo lugar el acto mediante el cual se inauguraron un pequeño obelisco en honor a Thomas Edison y un nuevo tramo de la avenida costanera. Eugenio Parajón Ortiz, entonces intendente de la Municipalidad de Villa María, junto a sus funcionarios, hicieron uso de la palabra resaltando aspectos de la administración municipal y denostando a quienes les criticaban

Parajón Ortiz, sin asco por el fascismo

Parajón Ortiz llegó en 1932, por segunda vez, a la Intendencia de la ciudad, apartándose de la Unión Cívica Radical, que enfrentaba a quienes gobernaban luego del golpe de Estado de 1930. El régimen político de entonces despreciaba el valor del voto popular e, incluso, reivindicaba el llamado "fraude patriótico". Para los radicales, que habían luchado por el voto masculino secreto, universal y obligatorio, eran insalvables las diferencias con quienes cultivaban prácticas políticas fascistas. Esta era la posición que, en especial, mantenían los radicales personalistas, reivindicadores de la figura de Hipólito Yrigoyen. Por su parte, los radicales antipersonalistas eran menos rígidos en sus posicionamientos; incluso el propio Marcelo T. Alvear, desde su domicilio en París, no tomó con desagrado el golpe militar. Incluso coqueteó con la posibilidad de ser el heredero del golpe. Llegó a entrevistarse con su amigo personal, el presidente de facto Felix Uriburu; luego, la posibilidad se desvaneció y el radicalismo, en octubre de 1931, decidió que no presentaría candidatos en las elecciones amañadas que realizaba el Gobierno en los distintos distritos del país.

Esa posición de abstención ante las elecciones fraudulentas no fue respetada por Parajón Ortiz, que llegó a la Intendencia siendo candidato por otra formación política.

 

Grandes gastos en publicidad

En algunos estudios históricos, Parajón Ortiz suele ser mencionado como un gran realizador de obras, dejándose de lado otras características de su Gobierno que contrastan con esa visión. Por ejemplo, el primer pavimento que tuvo la ciudad, y tan promocionado, fue un fracaso que generó más deudas que otra cosa. Otro fracaso fue el arreglo del puente Vélez Sarsfield, para lo cual constituyó una comisión, pero nunca pudo componerlo. Un capítulo especial merecerían las obras llevadas adelante por el ingeniero y arquitecto Francisco Salamone, las cuales no solo generaron grandes deudas, sino que fueron centro de grandes protestas por parte de los trabajadores que no cobraban a tiempo sus bajos salarios.  A todos estos problemas, Parajón Ortiz los enfrentó, entre otras cosas, con mucha propaganda. Para dimensionar la importancia de la propaganda en su Gobierno vale recordar que, en 1934, mediante el presupuesto, previó 4.000 pesos para gastos de publicidad. Aunque en 1934 hubo inflación negativa, Parajón Ortiz  aumentó a 10.000 pesos los gastos en publicidad oficial.

 

Gran acto para la inauguración

Teniendo en cuenta que lo novedoso fue un valor en esa administración municipal, no resulta raro que el intendente quisiera rendirle homenaje a Thomas Alva Edison, inventor y empresario estadounidense que registró más de 1090 patentes, entre las que se incluyen el fonógrafo y la bombilla eléctrica. Nacido en 1847, Edison falleció en octubre de 1931.

El 28 de diciembre de 1934, el diario local "Heraldo" anunció: "El próximo domingo se inaugurará el monolito a Edison y el nuevo tramo de la avenida costanera". Se preveía que el acto tuviera lugar a las 11 horas del penúltimo día del año, "al final de la calle Corrientes, frente al puente Vélez Sarsfield, y el nuevo tramo de la avenida costanera que se habilitará ese mismo día". Es decir, donde actualmente se encuentra la plazoleta de Las Américas.

La crónica del acontecimiento se encuentra en la prensa local, donde se remarca que el "acto marca nomás una etapa de progreso edilicio que las actuales autoridades se impusieron como un derrotero firme y que, a pesar de la diatriba y las campañas llevadas con fines de hacerla fracasar, nada consiguieron". El artículo se refiere a las críticas que se le hacían al Gobierno local por su desentendimiento de lo social, la falta de control en lo público y la desconsideración para con los trabajadores.

La inauguración fue organizada por una comisión de vecinos que previó un gran asado para la concurrencia. Frente al monolito en honor a Edison se erigió un palco para "las autoridades comunales, periodistas, autoridades policiales". Según la prensa de la época, "con muy buen criterio se había puesto un transmisor que llevaba las palabras hacia la avenida costanera, en donde un amplificador" permitía escuchar los discursos.

 

Discursos "enérgicos en extremo"

La crónica señala que "el primero en hacer uso de la palabra, y ante una lógica y general expectativa, fue el señor intendente, quien en discurso conceptuoso se refirió a la labor edilicia desarrollada por las actuales autoridades, enumerando una a una las obras hechas, como así mismo -las que iban- a realizar, teniendo palabras de agradecimiento para el vecindario, que siempre fue un decidido sostenedor de sus iniciativas". Parajón Ortiz también "tuvo palabras de enérgica condenación para sus detractores. De los mismos, dijo que “al pasar por la función pública no hicieron nada absolutamente”, para terminar manifestando que las épocas de 1928 no volverán, pues los pueblos han aprendido y que hoy exigirán una lógica selección de hombres". En 1928, como intendente de la ciudad, había sido elegido Ernesto Díaz.

También hizo uso de la palabra el concejal oficialista Héctor Fraire, quien, según señaló la prensa escrita, manifestó "...su discurso fue enérgico en extremo, manifestando que las actuales autoridades llevarán a Villa María al lugar que por su importancia le corresponde pese a los gratuitos detractores, que ya han demostrado al pueblo su inutilidad a su paso por la función pública...".

Luego habló el Dr. Sebastián Figueroa, "... quien con palabras elocuentes hizo la semblanza del hombre a quien merecidamente se le rendía homenaje..." y el asesor de la comuna, José María Ponssa, quien resaltó "... la labor edilicia de las autoridades comunales de Villa María". Luego de que los discursos ensalzaran las obras de la Intendencia, tuvo lugar el gran asado para los asistentes.

A pocos metros, el puente Vélez Sarsfield seguía caído.

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