El viernes se inauguró “Una modernidad polifónica” en el Museo Bonfiglioli

­­Convivencia de lo antiguo con lo nuevo

Las obras de la primera colección recibieron creaciones contemporáneas de artistas locales y foráneos en distintos ejes temáticos
domingo, 11 de agosto de 2019 · 11:57

Lo más llamativo de la muestra “Una modernidad polifónica” (así, con una tachadura simple adrede), inaugurada el viernes por la noche, es la conjunción de obras elaboradas en los años 40, 50 o 60, con creaciones realizadas en la actualidad. Creaciones, además, que emergen con nuevos lenguajes, modalidades y técnicas.

Aunque, como aclaró Analía Godoy, la directora del Museo Municipal Fernando Bonfiglioli, “no se trató de establecer un diálogo precisamente, sino más bien de un ‘estar con’ esas obras más antiguas, como sumándose a cada eje temático”.

Godoy junto a la artista e integrante del equipo museístico Noel Ayas, han oficiado de curadoras de esta nueva exposición que plantea, al menos, ciertas hipótesis de comparaciones, continuidades y contrastes en distintos casos. Se trató de añadir a la muestra permanente titulada “Una modernidad polifónica”, abierta en 2017 con las piezas de la primera colección del Museo Bonfiglioli (que datan desde 1946 a 1968), a una serie de nuevas obras e intervenciones que fueron realizadas por artistas contemporáneos, de nuestra ciudad y foráneos, invitados especialmente para la ocasión; y que incluso, algunos, ingresaron a la colección gracias a distintos premios adquisiciones.

Cada hacedor convocado fue delimitado, según sus búsquedas e intenciones estéticas y conceptuales, a uno de los cinco ejes temáticos prefijados con anterioridad: “La ciudad y sus aledaños”, “La naturaleza como paisaje”, “El artista y sus modelos”, “Miradas sobre lo cotidiano” y “Lenguajes visuales modernos/contemporáneos”. Cada uno de los artistas recibió copias de las obras de antaño que ya formaban parte de cada eje en la primera muestra y de ese modo pudieron evaluar qué piezas enviar.

“El único eje que no sumamos esta vez fue el denominado ‘Los comienzos’, porque podía resultar polémico determinar qué artistas o qué obras en particular definieron el inicio de lo contemporáneo en nuestro contexto”, explicó Godoy.

 

Variedad de estilos

En “La ciudad y sus aledaños”, Milton Fornés aportó “Iguana”, una auto-intervención de su instalación “Andino anónimo (periferia urbana, borde de río)”, que plasmara en la Usina Cultural meses atrás. Mientras que Gabriela Manfredi estrenó “Juego que sí”, una suerte de rayuela con distintos objetos recolectados. Alude a actividades de reflexión sobre el Día Nacional de la Memoria.

En “La naturaleza como paisaje”, Juan Pablo Rizzo instaló una nueva construcción colaborativa hecha en adobe (similar a la planteada en el Parque de la Vida para las vacaciones de invierno). A la obra le sumó moldes en cerámica de partes de su cuerpo.

En tanto, Cecilia Orso añadió “Comunidad”, con distintas formas vegetales y orgánicas creando un hábitat particular. El cordobés Manuel Coll, por su parte, exhibió una pintura paisajística, “Atentado”, que fuera intervenida por su coterráneo, el reconocido artista rupturista Elian Chali. Mientras que Julia Romano cedió “Paisajes culturales IX-retama”, uno de sus reconocidos collages de vegetaciones y ríos.

En “El artista y sus modelos”, Marcos Goymil presentó “La métrica y la lágrima”, donde se muestra la espalda de su hijo Lucas, “medido” por un péndulo y un transportador exponiendo los mandatos sociales atravesados por la “corrección física”. Mientras que la cordobesa Majo Arrigoni expuso tres retratos de artistas mujeres como reivindicación feminista bajo el título “El amor era otra cosa”.

En “Miradas sobre lo cotidiano”, Lucas Di Pascuale presentó “Ileana y Jorge” de la serie “Yerba mala” (2013), que integra la foto de su padre y las cerámicas de su madre. En tanto, el artista local Esteban Martínez expuso obras sin título con mini postales de escenas aparentemente mundanas (vale detenerse en la imagen de una fogata cruzada en primer plano por un joven cargando una rama).

Por último, en “Lenguajes visuales modernos…”, Sofía Watson participó con “Nuestra señora/superficie continua” (que había ganado el segundo premio adquisición del Salón de Pintura 2017 con una obra que rompiera con lo tradicional del género) y “Estudio/superficie continua”. Melanie Dealbera hizo lo propio con “Reacciones de un cuerpo quieto” con objetos como “cuerpos permeables o domesticados”. Sofía Sartori exhibió la instalación “Sobre pliegues y superficies” y Eugenia González Mussano (de Bahía Blanca y radicada en Córdoba) envió una gran tela titulada “Aire libre” que simula un gran cielo. “Es la única artista que planteó un diálogo concreto con una obra de nuestra colección: ‘Nocturno’ de Alberto Ramos de 1946”, acotó Godoy.

 

Abriendo el MAC

Por último, cabe destacar que la nueva exposición -que se extenderá para ser visitada hasta mediados de noviembre-, fue aceptada dentro de la Zona Expandida, una nueva sección del Mercado de Arte Contemporáneo (MAC), de Córdoba, que por primera vez sumó filiales en la provincia. Incluso, “Una modernidad polifónica” fue la primera actividad del MAC 2019.

 

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios

Cargando más noticias
Cargar mas noticias