Estaban filmando el ficcional “Crónica bárbara, tras el barco de Fitzcarraldo”

Realizadores locales se encuentran varados en la Amazonia peruana

El equipo técnico y realizativo se compone de seis personas contando con el director cordobés Hugo Emmanuel Figueroa
martes, 24 de marzo de 2020 · 10:13

El periplo de este rodaje se puede relatar como en el juego de las mamushkas o muñecas rusas: una historia dentro de otra historia y así.

El director alemán Werner Herzog se había internado a principios de los 80 en la Amazonia peruana con el propósito de filmar la vida del ambicioso comerciante Isaías Fermín Fitzcarraldo, quien deseaba crear un teatro de ópera en medio de la selva a fines del Siglo XIX. El resultado fue una infernal odisea que comprendió catástrofes y delirantes anécdotas que ingresaron a los anales cinéfilos mundiales. El año pasado, el director cordobés Hugo Emmanuel Figueroa y la productora villamariense Tándem Audiovisual pergeñaron una película ficcional titulada “Crónica bárbara, tras el barco de Fitzcarraldo”.

La trama cuenta la historia de una realizadora que está filmando un documental -el cual terminaría trunco- sobre el escritor canalense Iván Ferreyra, obsesionado en la búsqueda del famoso barco de Fitzcarraldo que habría quedado varado en el Amazonia. Años después, se conoce la noticia de que Iván desapareció en la selva amazónica durante los incendios de 2019 y la realizadora decide buscarlo con el pretexto de terminar su película inconclusa.

Semanas atrás, un grupo de realizadores locales viajó hacia la Amazonia peruana, en compañía del director, a fin de registrar las imágenes necesarias para el filme. En medio del rodaje se aplicó la cuarentena en el país vecino debido a la pandemia del coronavirus, por lo cual la película terminó siendo una odisea en sí misma.

María Gabriela Vera, de Tándem, respondió algunas preguntas para El Diario.

-¿Cuándo viajaron hacia allá?

-Llegamos a Lima el 3 de marzo, y ese mismo día nos tomamos un vuelo hacia Iquitos que es una isla en medio de la Amazonia peruana, a la cual solo se llega por vía aérea o en barco navegando unos siete días por el Amazonas. Somos seis quienes conformamos el equipo técnico realizativo del proyecto dirigido por Figueroa, integrado por Pablo Picco, Santiago Ponti, Fernando Cattáneo, y la actriz Constanza Gatica, junto a un equipo de personas que nos asisten aquí en Perú.

-¿Antes de la cuarentena, cómo habían resultado los días de filmación? ¿Se realizaron en tiempo y forma?

-Al arribar a Iquitos empezamos a organizarnos con toda la preproducción, que si bien la veníamos trabajando desde Argentina, al llegar durante una semana nos dedicamos a gestionar todos los permisos y la logística necesaria para la filmación, incluido un casting de actores. Se trató de un trabajo que estuvimos haciendo junto a una productora peruana, Katya Zeballos que nos está asistiendo estos días por aquí. A partir de eso rodamos durante una semana más sin ningún inconveniente, ya que aquí la problemática del COVID-19 aún no se había manifestado. Por eso filmamos en diferentes locaciones dentro de Iquitos y alrededores. La verdad que es una experiencia completamente distinta, y un desafío muy grande desde la producción, ya que si bien es un ficcional y eso hace que las escenas a rodar sean más controladas y definidas, nos encontramos trabajando en un lugar que es totalmente inhóspito, con una cultura muy distinta, con actores de aquí que incluso son personas que hacen de ellas mismas, y es un gran aprendizaje.

-¿En qué escenarios naturales y locaciones han trabajado?

-Las locaciones dentro de Iquitos en las que estuvimos filmando fueron: en la Biblioteca Nacional de la Amazonia Peruana, en el edificio de la Secretaría de Cultura del Ministerio de Loreto, en la casa de un historiador muy reconocido aquí que nos cedió su oficina como locación, y otros escenarios en diferentes espacios que ambientamos, acorde a lo que requería el guión para rodar las escenas necesarias. También estuvimos en una comunidad shawy en medio de la selva cerca de Nauta y otra comunidad en donde vive un escritor, también en medio de la selva que queda un poquito más alejada a la cual solo se llega navegando por el Amazonas en pekepeke, que son unas balsas de madera muy típicas de aquí. Y en diferentes espacios característicos y representativos de la Amazonia que tienen que ver con la época de la explotación del caucho y también escenarios en donde se filmó la legendaria película de Herzog.

 

Complicaciones

-¿Qué dificultades están teniendo actualmente?

-Desde el domingo pasado estamos en cuarentena, y en todo Perú se canceló todo tipo de medios de transportes. Se declaró emergencia nacional y toque de queda, lo cual implica que ningún ciudadano puede estar en la calle, salvo quienes trabajen en espacios de salud y en reposición de alimentos, y seguridad. Nosotros hablamos en la Policía y al Ejército y solicitamos los permisos necesarios para poder transitar. Asimismo no se contempla nuestro trabajo aquí como realizadores audiovisuales, entonces nos resulta cada vez más difícil filmar. En esta semana terminamos de grabar en locaciones que teníamos planificado rodar en interiores, ya que de esa manera no teníamos ningún contacto con nadie más que con los actores, pero hoy (por el domingo), ya no podemos salir a la calle con los equipos ni siquiera para trasladarnos hacia otro lugar porque nos detienen. Así que por el momento estamos tratando de reestructurar el guión. Dentro del hotel en donde estamos hospedados adaptamos diferentes espacios para rodar aquí, y así avanzar en lo que podamos. Pero estamos bastante complicados con respecto al rodaje, porque nos queda aún de filmar en dos locaciones que son claves y fundamentales para la película y no tenemos la certeza de que podamos trasladarnos hasta allí.

-¿Se están pudiendo comunicar con sus seres queridos?

-Actualmente nos encontramos hospedados en un hotel que nos gestionaron desde el Ministerio de Cultura de Perú, ya que aquí desde hace una semana el Gobierno dio la orden de no hospedar más a ningún extranjero y los hoteles deben permanecer cerrados. Agradezco hoy más que nunca de ser argentina, porque la verdad que otros extranjeros lo están pasando muy mal aquí, por el solo hecho de ser de Europa, por ejemplo. Estamos aislados, solos con los dueños del hotel pasando los días aquí. Solo podemos salir de a uno a comprar alimentos. Por suerte estamos muy bien, en el hotel nos permiten cocinarnos, lavar la ropa, y tenemos Internet, si bien es muy baja la señal, al menos estamos en contacto y comunicados con nuestras familias.

-¿Cuándo regresarían?

-La verdad que nos encontramos en una situación bastante complicada por varios motivos, primero porque nuestro pasaje de regreso a Argentina es el 14 de abril y hoy la Embajada se está encargando de los casos de personas que están con pasajes hasta el 30 de marzo o sea que no somos prioridad. Por otro lado Argentina solo está enviando vuelos a Lima y a Cuzco que son dos aeropuertos internacionales. Iquitos posee un aeropuerto regional pequeño, no existen carreteras para salir de la isla y el único medio de transporte es por navegación durante aproximadamente siete días en barco o aéreo, y hoy está todo cancelado. Las fronteras se encuentran cerradas. O sea que debemos esperar hasta el 30 de marzo. Y en el caso de que la cuarentena se extienda como dicen que va a ser, sí o sí va a tener que actuar el Gobierno de nuestro país para que podamos trasladarnos desde la isla hacia Lima. Estamos realizando esas gestiones telefónicamente desde acá a través de la Asociación de Productores Audiovisuales de Córdoba (APAC), en contacto con el Polo Audiovisual de la provincia de Córdoba, el vicegobernador de la provincia (Manuel Calvo), y Cancillería, para cuando llegue el momento de accionar. Por el momento solo nos queda esperar hasta el 30 y ver cómo sigue todo esto.

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