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Dos golpes de realidad

Atlético Ticino derrotó 2 a 1 a un Alumni desconocido que terminó con 9 jugadores
lunes, 30 de junio de 2025 · 16:10

Atlético Ticino se quedó con el primer chico de los cuartos de final de ida del Apertura 2025 de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF) tras derrotar 2 a 1 a Alumni, en Ticino. Si bien el plantel dirigido por Juan Bianchi fue superior al cabo de los 90 minutos, un penal a poco del final dejó con vida a los dirigidos por Gastón “Chino” Moyano.

Un Alumni desconocido, lejos de aquella versión que lo coronó como el mejor de la fase regular, fue el que deambuló sin timón durante la tarde de ayer en tierras regionales. Lejos estuvo el protagonismo de Valentín Giraudo y la creación de Gastón Kranevitter, y para colmo de males sufrió dos bajas por expulsión: Agustín Bencivenga, en la primera etapa; y su reemplazo, Patricio Peñaloza, a poco del final.

Desde las gateras, el dueño de casa fue marcando su poderío. Le quitó la tenencia a Alumni y comenzó a realizar su juego, apoyándose en Martín Favalli y en Ayrton Páez. Tales figuras creativas fueron las encargadas de ir abriendo la gélida tarde.

La zona derecha, donde Patricio Rey, Nahuel Caler y Tomás Lorca no estuvieron cómodos, fue el espacio donde Ticino olió sangre y hacia allí fue. Primero, obteniendo un tiro libre que Gonzalo Bertola metió al corazón del área, pero no pudo ser empujado. Más tarde, con otra ocasión similar que se fue un poco más lejos. Todas estas faltas habían sido generadas por Ayrton Páez, que sobre 14 minutos sintió el contacto sobre su humanidad, cayó, y Mayco Pedraza no dudó en apuntar el punto penal.

Desde los 12 pasos, Páez le pegó fuerte y arriba ante un Jonathan Scalzo que adivinó el palo, pero no pudo detenerla.

Tras aquel revés, Alumni quiso meterse en partido y lo hizo primero con un disparo de Gastón Kranevitter, que fue bien contenido por Diego Fantino; más tarde, Maximiliano Esquivel también casi empata la cuestión ante un Fantino que dudó en salir, más un Elías Acosta que no cerró completamente al hábil delantero.

En 34 minutos, siempre del primer capítulo, Lucas Favalli se quedó con el cuero en sus pies gracias a una desatención de los defensores centrales fortineros, pero Jonathan Scalzo le detuvo un remate que tenía destino de gol. En la contra, lúcido, Lautaro Monje detuvo una situación complicada, donde Trepat casi saca un cañonazo.

Este partido de ida y vuelta sufrió un cimbronazo a los 42 minutos, cuando Agustín Bencivenga vio la tarjeta amarilla por una dura falta. Podría haber terminado ahí, pero el marcador de punta se quejó en demasía y vio la segunda tarjeta hepática, mandándolo a los vestuarios antes de llegar a la mitad del partido.

Ya para el complemento, Atlético Ticino siguió marcando su intensidad y primero lo tuvo a Maldonado viajando hasta el fondo y exigiendo a Scalzo. A esta altura, Jonathan ya era un punto alto de la visita. En lugar de Bencivenga había ingresado Peñaloza, quien también debió batallar por ese sector. Y justamente a los 5 minutos llegaría el segundo grito. Aprovechando que la defensa dormía, Ayrton Páez recibió casi solo, se quitó una marca de un defensor de encima, y con casi todo el arco a su merced fusiló a Scalzo para poner el 2 a 0.

Ticino era más y lo demostraba sobre el terreno de juego. En Alumni no brillaban aquellas estrellas que hicieron las delicias de las crónicas de la fase regular. Pero aún faltaba una vida y el buen pie de Alumni fue abriendo también sus caminos. Con amor propio, Valentín Giraudo tuvo una chance inmejorable y estuvo bien, pero Fantino estuvo mejor: el “uno” achicó un disparo a quemarropa y la mandó al tiro de esquina.

Con Páez en una pierna, Juan Bianchi -DT del local- decidió el ingreso de Vera y Matías Bianchi, delanteros que buscaron “matar” al rival, pero, por exceso de individualidad, ingenuidad u otra cosa, terminaron haciéndola más difícil y no marcaron el tercero por confiarse.

Dice la historia, es sabia, que “el 2 a 0 es el resultado más engañoso que existe”. Y así fue para Ticino, que por cansancio o confianza se fue metiendo atrás y comenzó a evitar los ataques de un Alumni conformado por 10 jugadores. Entre centro y centro, apareció una habilitación para Esquivel, que viajó hasta el fondo del área y fue derribado. Pedraza no dudó tampoco: penal.

Allí, con confianza, Esquivel le pegó fuerte y al medio para poner el 2 a 1 que sería definitivo. El reloj marcaba 43 minutos y los anfitriones no salían de su asombro.

En este punto la cosa cambió completamente, pero lejos de mejorar para la visita, todo volvió a tomar carriles complejos. Patricio Peñaloza llegó tarde y mal a una disputa y vio la roja sobre 48 minutos.

Ahora todo está por verse: ambos elencos quedaron con vida y con hambre. Ticino, con una leve ventaja que lo obliga a salir a jugar en Villa María; Alumni, que tendrá que armar su rompecabezas para volver a ser aquel elenco incisivo que tantos goles celebró.

 

La figura: Ayrton Páez. Autor de un doblete y creador de juego, aun en una pierna. El “10” volvió a ser emblema de los ticinenses. En el local, también se destacó la tarea creativa de Martín Favalli en el mediocampo.

El árbitro: Mayco Pedraza. Correcta labor. Bien en la sanción de los penales, también acertado en las expulsiones. No se complicó en un partido que fue subiendo temperatura con el paso de los minutos.