LVF - Clausura / Interzonal / 6ª fecha

La sonrisa más clásica

River goleó 3 a 0 en la Leonera a Unión Central y cortó una racha negativa de derrotas. Julián López, de tiro libre, abrió el marcador, y sobre el final, Chillón y Mudryk definieron la goleada
lunes, 29 de septiembre de 2025 · 13:00

River fue amo y señor del clásico más añejo del fútbol villamariense. De local en la Leonera, terminó imponiéndose por 3-0 sobre Unión Central, en un resultado amplió como contundente, que justificó lo expuesto por el ganador en el segundo tiempo.

De un tiempo a otro, y esencialmente luego de la apertura en el marcador por la excelsa pegada de Julián López, River salió del “pozo”, mostró cierto brillo en terreno villanovense, volvió a ganar después de cuatro caídas consecutivas y alimenta las expectativas de sostenerse en la División A.

En contrapartida, fue un golpe significativo para el Aurinegro porque venía entusiasmado por la victoria ante Alem, y en ese mismo escenario, pero ayer se aplacó considerablemente en el segundo período y sufrió un revés inobjetable en el clásico.

Estos vaivenes de un período a otro, tal vez, explica la irregularidad de ambos también en el campeonato. Y esta vez, en ese sube y baja de rendimientos, ayer todo terminó inclinándose para el lado del elenco del barrio Almirante Brown, que sostuvo el cero en la primera etapa y al complemento salió a jugar con otra “prepotencia” futbolística y esto le valió obtener un valioso triunfo.

Es decir, en un trámite al que le faltó vuelo futbolístico en la primera etapa, el elenco de Canelo jugó mayor tiempo en campo rival y fue algo más consistente y claro en cuanto a las búsquedas ofensivas con respecto a River que, con viento en contra, le costó imponerse colectivamente, aunque se apoyó en las buenas intervenciones de sus jugadores de mayor oficio, como Olmedo, López y Cipolat para emparejar el trámite, sin poner en peligro real el arco defendido por David Pauletti.

Dentro de ese contexto, solo la jerarquía individual parecía romper la paridad, y así fue, aunque también hubo detalles en el segundo tiempo que influyeron a que se modifique el desarrollo del clásico (expulsiones, variables, entre otros).

A los 3 minutos, Zabala, en acción individual, volvió a errarle al arco en su remate y en lo que fue lo único que tuvo Unión (más un tiro libre del pibe Cervino, aunque con la goleada ya sentenciada); luego, el complemento, fue todo de River, que empezó a imponerse en zona media y la tarea de Mudryk y Cuchillito Ceballos resultó ser más continúa y, por ende, más gravitante. A los 6’, Mudryk abrió y fue a buscar el centro de Escudero, y Pauletti salvó su arco tras la definición del joven atacante, quien a los 10 recibió una dura infracción de Cardarelli (salió a jugar como lateral derecho el ST, por Álvarez, que cambio de lado e igual se fue expulsado). El defensor se salvó de la roja (fue cambiado, minutos después, por su DT) y, en el tiro libre, el Melli López la clavó en el ángulo derecho del arquero rival y desató la euforia de la parcialidad riverplatense.

Ese golazo rompió el partido. Si bien en cuanto al resultado recién se resolvió sobre el final, claramente en su andar resultó controlado por el elenco de Rodrigo Aguirre. Aplomado en sus líneas, buenas variantes y con confianza en sus jugadores de mayor influencia, River justificó la victoria primero desde el rendimiento y luego con más goles (Chillón y Mudryk, a los 38 y 40 minutos, respectivamente) para concretar la goleada, contra un Unión que, pese a ímpetus individuales, prácticamente no apareció en el complemento, perdió a su eje en zona media (fue remplazado Sosa, tocado físicamente) y terminó con diez por la roja a Álvarez (previo, el árbitro Díaz perdonó a Piccolini).

En definitiva, River encontró en la calidad individual de López la llave para ganar el clásico y volvió a festejar una victoria necesaria, contra un Unión que, luego de ese primer cachetazo, careció de reacción y lo pagó caro.

La figura - Julián López

Un golazo para abrir la victoria en el clásico. Además, solvente trabajo en la faz defensiva. También se destacó Federico Cipolat y, en el ST, Agustín Mudryk (foto), con gol incluido.

El árbitro - Pablo Díaz

Llevó el clásico con criterio y oficio, casi sin fisura en lo técnico, aunque en lo disciplinario obvió sacarle la segunda amonestación a Cardarelli (y, por ende, la roja) y luego perdonó a Piccolini de la expulsión.

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