Bochas
Guadalupe Bolobanich, una joven promesa que sueña con la selección
La bochófila local tiene 17 años y en 2025 fue campeona argentina por tercetos. Hoy forma parte del equipo nacional y se proyecta como el futuro recambio generacionalEn tiempos en los que muchos jóvenes se inclinan por deportes en equipo, disciplinas novedosas o incluso prácticas extremas, Guadalupe Bolobanich eligió uno de los más tradicionales y populares: las bochas.
La juvenil jugadora, que ayer cumplió 17 años y cursa sus estudios en el Instituto del Rosario, comenzó a jugar desde muy pequeña. Tenía apenas 7 años cuando acompañaba a su papá, Javier, a los torneos. Él, de 47 años y oriundo de Morrison -donde en su juventud jugó al fútbol en Unión, de esa localidad- vive en Villa María desde los 18 y desde fines de 2024 es presidente de la Asociación Villa María de Bochas.
Como muchos deportes, las bochas se han ido aggiornando, incorporando cambios reglamentarios y nuevas modalidades para adaptarse a los tiempos actuales, atraer a las nuevas generaciones y resultar más atractivas en las transmisiones audiovisuales.
En ese contexto, la joven villamariense comenzó a destacarse en distintos niveles: fue subcampeona provincial individual en 2025, campeona argentina por tercetos ese mismo año y hoy integra el radar de las selecciones argentinas.
El último fin de semana participó en Coronel Moldes de una concentración para las especialidades Zerbin y Petanca, y a fin de mes asistirá a otra en modalidad Raffa bolo. Los entrenadores de los seleccionados argentinos son José Gaspari y Germán Kalbermatten.
En la reciente convocatoria también fueron observados otros tres jugadores villamarienses: Benjamín Guevara y Braian Martini (Española), y Facundo Tejeda (Almagro).
Javier, además de ser su papá, en algunos torneos cumple el rol de entrenador. La acompaña en su formación, le enseña y la guía, aunque en otras competencias debe observar desde afuera, cuando el equipo tiene otro técnico, como ocurre actualmente en la selección argentina.
Ambos dialogaron con elDiario sobre el camino que comienza a transitar y los desafíos que podrían venir.
-¿Cuándo empezaste a jugar?
-Guadalupe: Tenía 7 años. Mis primeros torneos fueron a los 9, pero la primera competencia importante fue a los 13, en un Provincial Sub-15. Salimos terceros en Arroyito junto a Máximo Pereyra y Roberto Pereyra. (NdR: En ese torneo, la distinguieron por Mejor Conducta Deportiva).
-Tuviste un gran año en 2025, con varios logros destacados.
-G: Fui subcampeona individual en el Provincial y después, con el seleccionado de Córdoba, nos consagramos campeonas argentinas en la modalidad tercetos. Le ganamos la final a Buenos Aires.
-Y comenzaste este año con una nueva citación a la selección, por segundo año consecutivo, pero ahora, en otra especialidad.
-G: El año pasado fui a la primera práctica abierta. A algunas de las chicas nos dijeron que debíamos volver a una segunda convocatoria, y eso ya fue una buena noticia, porque significaba que había quedado en la preselección. Nos dieron un plan de trabajo físico que consistía, básicamente, en correr y hacer ejercicios de fuerza en el gimnasio, sobre todo de piernas y brazos. Terminé como número 2 del equipo y quedé suplente en Raffa bolo; a los torneos internacionales viajaron las dos titulares. Ahora estoy entrenando en dos modalidades en forma simultánea, tradicional y Zerbin, algo que no es sencillo.
-Javier: Ella estaba más enfocada en las bochas tradicionales, pero ahora comenzó con la especialidad Zerbin. De todos modos, debe volver rápidamente a la modalidad tradicional porque el próximo fin de semana participará en un torneo Especial en Olavarría. No es fácil adaptarse a ambas, porque son canchas y reglamentos distintos.
-Es curioso ver a una joven elegir un deporte que, más allá de su popularidad, no es de los más practicados por chicos de su edad.
-G: Al ser menos popular entre los jóvenes, cuando cuento que juego a las bochas me miran como diciendo ‘no puede ser’. En mi colegio hay otro chico menor que también juega, pero no es común encontrar chicos de mi edad.
-¿Es complicado cambiar de modalidad y adaptarse rápido?
-G: Es como practicar dos deportes a la vez. En las bochas tradicionales podés jugar más cerca; en cambio, en Zerbin siempre se juega lejos, entre los 20,5 y 23,5 metros. No podés acortar la distancia. En la otra modalidad, sí.
-J: La adaptación rápida a una u otra especialidad es una exigencia extra. En el Zerbin pesa mucho lo físico, la velocidad, la precisión y, fundamentalmente, la cabeza. En el juego progresivo, por ejemplo, hay que ir y venir entre dos puntos separados por 22,50 metros, lanzando una bocha en cada posición e intentando impactar el bochín. Son 40 lanzamientos en apenas cinco minutos. Además de precisión, juega mucho lo mental: mirar el tablero y estar dos bochas arriba o abajo influye.
-¿Qué torneos internacionales tiene como objetivo la selección?
-Javier: Este año se disputarán los Juegos Odesur, en septiembre; y el próximo año, el Mundial. Ambas competencias serán en Santa Fe. El torneo del año próximo está muy cerca en el calendario, por eso hay que entrenar fuerte y estar en óptimas condiciones físicas para aspirar a integrar la selección.
-¿Cómo juegan las expectativas e ilusiones personales y familiares?
-G: Sé que tengo que seguir entrenando. Lo tomo con tranquilidad y enfocada en mejorar.
-J: Lo importante es que haga este recorrido aprendiendo y sin perder la cabeza. Es un juego: hoy te pueden convocar y mañana, quizás no. Eso no significa abandonar ni bajar los brazos. Siempre puede haber alguien mejor en ese momento. A veces, el rival es uno mismo. Hay torneos en los que das todo y las cosas no salen. Lo valioso es que desde la selección están trabajando en el recambio generacional y ella está bien considerada.
-Las especialidades que practica en la selección no cuentan con canchas en la ciudad. ¿Cómo se organizan?
-J: La única cancha disponible está en Coronel Moldes, por eso las concentraciones se realizan allí. Por el tipo de piso que se necesita, es difícil contar con una acá. El Prado Español nos cedió un espacio para armar una especie de simulacro de cancha. Como el suelo no está compactado, la superficie es menos firme y se corre distinto a lo ideal. Pero al menos contamos con un lugar para mantenernos en movimiento.
-Las bochas han ido modificando su reglamento y sumando especialidades. Frente a esa evolución, ¿es impensado contar con una cancha adecuada en la ciudad?
-J: Ojalá se pueda concretar. Hoy, lo más complicado son los recursos para trasladarla a cada convocatoria. Si se consiguiera un espacio para armar la cancha en la ciudad, la alfombra específica podría gestionarse. Además, permitiría que más chicos se sumen a practicar. Villa María está en un punto geográfico estratégico, lo que incluso podría convertirla en sede de entrenamientos para la selección.
