Perros para la imagen, pero sin avances

Los últimos tres presidentes se mostraron cercanos a los perros, sin embargo, ninguno mejoró la defensa de los animales. ¿Por qué Milei no busca reformar la Ley Sarmiento?

En 2015, Mauricio Macri hizo campaña mostrando a un perro “raza perro”, como lo catalogó, llamado Balcarce.

El peludito saltó a la fama cuando el candidato del PRO, ya siendo presidente, lo fotografió arriba del sillón de Rivadavia.

El mandatario nacional que le siguió a Macri, Alberto Fernández, también se mostró cercano a los perros.

Dylan, un bello e impecable collie, fue tan reconocido que hasta tuvo lugares propios en las redes sociales, con miles de seguidores.

También fue famoso Prócer, el hijo de Dylan, que ganó fotos en portales y diarios nacionales.

En un caso y otro, parecía que los presidentes iban a tener en cuenta algún avance contra el maltrato animal. Sin embargo, a pesar del pedido incansable de animalistas y proteccionistas, los mandatarios (de diferentes colores partidarios)?dejaron el tema escondido bajo una alfombra. Y a medida que ambos fueron avanzando en el poder, ni Balcarce (hoy en manos de una mujer que maneja redes sociales), ni Dylan, ni Prócer volvieron a asomar en el horizonte. Sus nombres, directamente, desaparecieron del raid mediático.

 

Nada nuevo

Curiosamente, el nuevo presidente de los argentinos, Javier Milei, parece estar en la misma frecuencia, aunque de su boca se desprende un mayor discurso direccionando hacia sus queridos perros.

Conan, que falleció, y los mastines vivos, Milton, Murray, Robert y Lucas, son para el nuevo mandatario sus “hijitos”, y fueron también parte de la campaña del libertario para mostrarlo más “humano” y llegar al poder. Una estrategia de marketing que no solo sucede en Argentina, sino también en varios países desarrollados.

Hasta ahora, nadie duda del amor de Milei para con sus animales, a quienes les mandó a construir caniles especiales para que vivan en la Residencia de Olivos, el lugar que ocupó Dylan hasta unos meses.

El perfil “perrero” de Milei también se vio esta semana, cuando salió a felicitar a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, porque quedó detenido un colectivero que arrolló con su coche a una perra llamada Emilia, en Lanús.

Sin embargo, más allá de la imagen que pretende dar el gobierno con la detención, el conductor apenas pisará la cárcel, ya que el Código Penal es indiferente a este tipo de crímenes.

La Ley Sarmiento, la 14.346, establece que el maltrato y la crueldad de las personas hacia los animales es un delito. La norma es explícita y en su artículo tercero, entre otros puntos, tipifica el hecho de “lastimar y arrollar animales intencionalmente, causarles torturas o sufrimientos innecesarios o matarlos por solo espíritu de perversidad”.

En cualquier caso, a pesar de que el presidente se ufanó de que “el que las hace, las paga”, la pena va de 15 días a un año de prisión, como máximo. Se trata de un delito excarcelable. De hecho, una persona no irá detenida por más atrocidad que haya cometido sobre un animal. Milei tuvo la chance de incluir una modificación con la Ley Ómnibus, pero no lo hizo, para frustración de varios animalistas.

“El presidente solo entiende las reformas pensando en el mercado; se olvidó de estos temas que son pedidos de antaño”, se quejó una proteccionista, en diálogo con El Diario.

 

Alimentos, en lucha

Otros sectores relacionados a los animales que cuestionan ese amor del presidente hacia los peludos es el de alimentos.

“Si Milei tanto quiere a sus mascotas, debería ayudar a este sector más que a cualquier otro, atendiendo a que es primordial para la nutrición animal de pequeños y grandes animales. La realidad es que esto nos mata”, afirmó la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal (CAENA), en referencia a la suba de retenciones para el sector, que genera un aumento importante en el producto.

Entre las empresas afectadas, se encuentran algunas de nuestra provincia.