Reconocida por ser una de las estrellas de Alem, se refirió a su día a día en el espacio que provee frutas y verduras a la ciudad y región

“El que una mujer sea changarín está mal visto, pero es un trabajo y no me quita mi feminidad”

Dalma Aranda se dedica a hacer changas en el Mercado de Abasto, vocación que aprendió de su padre desde pequeña. En un futuro, le gustaría formar una cooperativa
lunes, 3 de enero de 2022 · 07:55

Dalma Aranda logró abrirse paso como changarín en el Mercado de Abasto desde hace seis años. Habitualmente, a las tareas que requieren esfuerzo físico se las asocia con el género masculino, sin embargo, la joven de 27 años demostró lo contrario y carga y descarga cajones con frutas y verduras diariamente en el tradicional predio situado en el barrio Industrial.
En diálogo con El Diario, comentó que aprendió la vocación de su papá, “un changarín de toda la vida”. “Prácticamente, me crié en el Mercado, venía a visitar a mi papá siempre. Ya más grande, un día le faltaba gente y me preguntó si lo podía ayudar anotando cajones vacíos y otras tareas pequeñas”, mencionó.
A su vez, indicó: “Comencé sacando los verdes que es lo más livianito, pero luego me empecé a animar a más. Al principio como que estaba bajo el ala de mi papá por así decirlo por lo que no me costó conseguir clientes”. “Después me fui haciendo más conocida y teniendo mis propios cargueros por lo que ya me quedé en el Mercado”, precisó.
Tras preguntarle si nota alguna diferencia en su relación con los clientes o compañeros por ser mujer, Dalma aseveró: “Al principio estaba el comentario de que los cargueros me buscaban porque soy mujer. Era algo que me chocaba mucho, pero después mis compañeros se dieron cuenta de que no es porque sea mujer, sino por cómo trabajo”.
“Mis clientes son variados, en su mayoría son hombres y bromeo con todos y tengo confianza con todos, pero te miento si te digo que alguno de ellos o de los chicos se ha sobrepasado o me haya hecho un comentario fuera de lugar”, dijo Dalma y agregó: “Puedo trabajar tranquila porque ya me conocen, incluso muchos lo hacen desde que soy chica”.
A su vez, afirmó: “El que una mujer sea changarín por ahí es algo que, hasta cierto punto, está mal visto. He recibido ese tipo de comentarios de que si trabajo en el Mercado soy machona”. “Además, juego a la pelota, entonces relacionan el trabajo de fuerza con el fútbol, pero no por eso he perdido mi feminidad. Muchos me preguntan por qué me hago las uñas para ir a trabajar al Mercado, pero una cosa no quita la otra”, argumentó. 
“Ser changarín es un trabajo, yo lo tomo como un trabajo y con la responsabilidad que requiere un trabajo. No es que porque sea de changas no te va a importar, sos tu propio patrón”, destacó.
Sin embargo, Dalma puntualizó: “Me gustaría que más chicas fueran changarines”. Actualmente, son solo dos mujeres las que se abocan a esta labor en el Mercado.
“Sería diferente porque por ahí te dicen o tiran el comentario de que me entregan la mercadería rápida porque soy mujer o los hombres dicen que se tienen que poner una peluca para que los atiendan y eso te choca. Entonces, creo que si hubiese más mujeres no sería tan así el contexto laboral”, contó.

Cooperativa de changarines
Dalma explicó que habitualmente a quien desee comprar en el Mercado y requiera los servicios de un changarín se le “ofrece un listado con tarifas”. También, “a veces los mismos puesteros recomiendan a los changarines más responsables”, apuntó.
“La mayoría trabaja por su cuenta. En mi caso, trabajo con mi papá y tenemos un grupo, pero lo que pasa es que vos te enfermás y no recibís paga. Entonces, me encantaría y estaría bueno que nos podamos juntar los changarines y crear una cooperativa”, comentó. 
“No tenemos obra social o gremio que nos represente, por lo que en cierta forma si vos te golpeás, no podés ir a trabajar o algo te pasa estás por tu cuenta. Sería muy lindo tener un grupo de apoyo”, dijo.
En cuanto a su día a día en el Mercado, Dalma mencionó: “Por ejemplo, un día como hoy es bastante agitado. Venís antes de que toque el timbre a la 1.30, comenzás a separar la mercadería que encargan los cargueros y cuando empiezan a llegar empieza otro movimiento, más agitado”. “Antes de que toque el timbre es más light porque nomás estamos los changarines, pero cuando vienen los cargueros, que hay más gente, tenés que caminar el triple y esforzarte más”, resaltó.
“En estas épocas, el mercado siempre es mucho más movido. Los cargueros traen más vacíos que te demandan mucho tiempo y es otra responsabilidad. Además, si el carguero está apurado, vos también te tenés que apurar”, precisó Dalma y continuó: “Después, están los días que son más tranquilos que venís, separás, cargás a un ritmo más relajado y 5 o 6 de la tarde ya estás en tu casa”.

Estrella de Alem
En el plano deportivo, Dalma tuvo el mejor de los años en su carrera profesional. Aunque no fue la primera vez que salió campeona en la Liga Villamariense de Fútbol Femenino, esta vez fue para el club del que es hincha, Leandro N. Alem.
Incluso, se destacó como la estrella del partido final que consagró al tricolor como campeón. 
“Vivo en el barrio Las Playas, pero mis hermanos siempre hincharon para Alem, iban a la cancha y me llevaban así que desde chica yo también soy hincha”, indicó.
“Gracias a Dios se me dio de terminar en lo deportivo muy bien, había arrancado con un poco de traspié, pero pude repuntar y terminar como quería, de la mejor manera y con la felicidad de coronar el año con el campeonato Rosío Ortega más allá de lo individual, también con mi equipo”.
“Es el primer año que jugué para Alem. En 2019, jugué para Yrigoyen de Tío Pujio donde también salimos campeonas”, resaltó Dalma y agregó: “En 2020, una muy amiga mía pasó a jugar para Alem y me extendió la propuesta por lo que decidí probar. Estoy más que conforme de haber hecho el cambio y el salir campeona lo disfruté el triple”.
 

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