Ley Ómnibus - La abogada Itatí Demarchi aporta su punto de vista sobre la propuesta para divorcios y sucesiones

Las razones por las que no será “un trámite” más ágil si aprueban la ley

La abogada Itatí Demarchi analizó las consecuencias que tendrá en la sociedad si se aprueba la ley de divorcio administrativo y sucesiones notariales, que forma parte de la Ley Ómnibus. Asegura que no ahorra tiempo, pero sí quita derechos
domingo, 11 de febrero de 2024 · 08:30

Dentro del proyecto de Ley Ómnibus hay una sección que se refiere a los divorcios administrativos y las sucesiones notariales. Para los primeros, establece que se realicen en el Registro Civil; y para los segundos, ante una escribanía. El fundamento de ambas iniciativas es que de esta manera sería un trámite más ágil que el que se realiza actualmente en la Justicia.

“Los legisladores que avalan el divorcio administrativo -en el Registro Civil- seducen con el argumento de la rapidez, lo que no tiene fundamento. Porque el proyecto establece que en el mismo registro donde se casaron, la que fue una pareja puede divorciarse, poner fin al vínculo sin necesidad de asesoramiento alguno. Ahora bien, ¿qué pasa si hay un conflicto? Ese conflicto no se puede resolver en sede administrativa, se judicializa y esto genera una doble vía que da por tierra el argumento de la rapidez”, comenzó diciendo la abogada Itatí Demarchi al ser consultada por El Diario.

Y agregó: “Y si en lugar de conflicto hay un acuerdo entre las partes, puede ser más peligroso aún. Porque en un Registro Civil no pueden determinar si ese acuerdo oculta una desigualdad”. “No pueden saber, interdisciplinariamente, si la parte de la pareja que tuvo las responsabilidades de cuidado, ese trabajo invisible, no remunerado, va a ser compensada. No puede saber de qué va a vivir esa persona después del divorcio. Por eso, la compensación económica está establecida en nuestro Código Civil, que es un código nuevo. No estamos hablando del Código de Vélez Sársfield, es un código que contempló, por ejemplo, el divorcio llamado express, que es un trámite ágil, pero con asesoramiento de los y las profesionales de la Abogacía”.

“También hay otro tema peligroso, que es el de la violencia de género. ¿Cómo puede saber el encargado de hacer ese divorcio administrativo si la mujer que firma un acuerdo no está compelida a hacerlo bajo presión, violencia o acoso?”, planteó.

“Por eso, el divorcio se hace en Tribunales. Porque hay asesoramiento y acompañamiento de un abogado o abogada que representa cada parte y hay un juez imparcial que determina”, agregó.

 

Sucesiones notariales

Un análisis similar hizo para las sucesiones.

“El proyecto no tiene en cuenta a los más vulnerables. Por ejemplo: un heredero, preso de la necesidad, puede aceptar algo que no le conviene, porque no está asesorado”, dijo.

“¿Por qué ese hermano o hermana vulnerable cerraría una sucesión en una escribanía? Porque está ese sentimiento de que en la Justicia va a demorar más y se quiere cerrar cuanto antes ese proceso. Pero no es así, no tiene por qué demorar. En el caso de los divorcios, en seis meses se puede concluir el trámite y para las sucesiones no tiene que pasar mucho más”, afirmó.

“Y si aparece un heredero nuevo, no previsto, como sucede muchas veces, ¿sabés qué pasa? Se judicializa, por lo que nuevamente estamos frente a una doble vía que implica más tiempo, más demoras”, señaló.

Entiende que, de aprobarse la iniciativa, se producirá un cuello de botella en los registros. ¿Cuándo crees que te van a dar un turno, en un escenario como el actual, en el que se tiende a achicar el Estado?”.

“No es casual que hayan impulsado los cambios en estas dos etapas en la vida que son difíciles: un divorcio, el fin de una relación que debió ser de amor, y el momento en que se muere alguien del entorno familiar. Son situaciones difíciles, de las que todo el mundo habla y en las que no es favorable tomar  decisiones sin asesoramiento”, comenzó diciendo.

 

Brecha digital

“Este proyecto de ley ratifica que hay un sector de la democracia que considera que acá no cabemos todos”, señaló. “En ese sentido, procurar que se digitalice un proceso de la vida como un divorcio o una sucesión, cuando hay generaciones de personas a quienes les cuesta acceder a las herramientas digitales, es dejarlas al margen”.

“También ahí, en los que quieren dejar al margen, estamos nosotros, los y las abogadas, a quienes injustamente se nos ha demonizado”, concluyó.

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