LAS CALLES - Jorge Cafrune

La argentinidad cabe en una calle

El nombre le fue impuesto por Ordenanza Nº 3.685, del 15 de marzo de 1996, durante la Intendencia de Miguel Angel Veglia
domingo, 31 de marzo de 2024 · 09:17

Jorge Antonio Cafrune Herrera nació en El Sunchal (Jujuy), el 8 de agosto de 1937. Sus padres fueron José Jorge Cafrune y Matilde Argentina Herrera, sus abuelos eran inmigrantes provenientes de Siria y el Líbano. Estudió en San Salvador de Jujuy, donde también adquirió sus primeras clases de guitarra.

Se inicia en calle Deán Funes y termina en Chiclana, en barrio Parque Norte

 En su juventud se trasladó con toda su familia a Salta y allí conoció a Luis Alberto Valdéz, José Eduardo Sauad, Tomás Campos y Gilberto Vaca, con quienes formó su primer grupo: Las Voces del Huayra, quienes en 1957 graban su primer disco de acetato.

Fueron descubiertos por Ariel Ramírez, quien los convocó para acompañarlo en una gira por varias provincias. Luego de su paso por el Servicio Militar se produjo la diso­lución del grupo.

Ante una nueva convocatoria de Ramírez, Cafrune, junto a Tomás Campos, Gilberto Vaca y Javier Pantaleón, formaron “Los Cantores del Alba”. Luego de esa presentación, Cafrune decidió continuar su camino en solitario y abandonó el grupo.

En esta nueva etapa recorrió las provincias de Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires y, ante una tibia recepción en la Capital Federal, continuó la gira por Uruguay y Brasil.

En 1962 regresó al país y, a través de Jaime Dávalos, llegó a la TV. Y fue también Jaime quien le recomendó ir al Festival de Cosquín, donde se consagró por elección del público como primera revelación. ­Luego vendría el primer disco en solitario y la consagración definitiva, con nuevas presentaciones en radio, televisión y teatros, además de largas giras en las que siempre prefería los pueblos pequeños a las grandes ciudades.

Fue quien conoció y promovió a un joven cantor llamado José Larralde y por ese tiempo también siguió presentándose cada año en Cosquín, y allí, en 1965, sin conocimiento de la organización, presentó a una cantante tucumana llamada Mercedes Sosa.

Jesús Chirino recordó el paso de Cafrune en nuestras Villas a través de lo expresado por la villanovense Carlota Moreno, trabajadora de la cultura y conocedora de las cosas del folclore, sobre una visita que el artista realizó a su casa, en Villa Nueva.

El Turco, en su momento, había estado también en nuestros pagos en ocasión de una jineteada en la Sociedad Rural Villa María.

Luego de actuar en el Festival de Peñas de Villa María, en un verano de los años 70, el hombre llegó a la casona villanovense. Carlota lo describió como un hombre “bastante callado”, que solo pronunciaba las palabras justas. Las visitas de folcloristas eran bastante habituales por la invitación de su marido, Carlos Alberto “Chiquín” Moreno, uno de los organizadores del Festival del Vino y la Amistad de Villa Nueva.

Carlota lo recuerda que “con todo el elenco de artistas que traía, no me acuerdo qué espectáculo presentó ese día, pero sí que eran muchos, porque cuando me dijo que serían más de 30 los que vendrían a comer, yo me quería morir”. Aquella noche Cafrune no cantó en la casa de los Moreno, “solo compartió la mesa de amigos”.

 

La muerte de quien aún sigue cantando

En 1978 actuó en Cosquín y quizás eso selló su destino, recordó Chirino,  pues murió en circunstancias nunca del todo aclaradas. 

Existen testimonios que permiten pensar que el régimen dictatorial quiso callarlo. En septiembre de 1976, Teresa Celia Meschiati, secuestrada y detenida en La Perla, señalaba que a principios de 1978, cuando se desarrollaba el tradicional festival de música folclórica de Cosquín, se agitó el clima en ese Centro Clandestino. Pasaba que entre los artistas que actuaron en el escenario coscoíno estaba Cafrune, a quien, al momento de terminar su participación, el público le solicitó una canción prohibida (“Zamba de mi esperanza”) y, según recuerda Meschiati, el cantor habría dicho: “Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar”. Todo un acto desafiante al poder militar en un evento multitudinario, lo que quizás llevó a que el poder coincidiera en que debía ser callado para prevenir que otros se animaran a actos de ese tipo. En su testimonio, Meschiati continúa diciendo: “El clima de esa semana en La Perla fue de gran nerviosismo. Decían que estaban preparando una operación especial. Entre ellos cuchicheaban, sobre todo el capitán Barreiro, el teniente primero Villanueva y un suboficial mayor­­. Después, Cafrune, que volvía a caballo por la ruta, fue arrollado por un vehículo que huyó.

Grandes abrazos y enormes risas de satisfacción. Dijeron que el operativo especial se había cumplido, pero no quisieron volver a hablar del tema...”.

El cantor había iniciado una marcha a caballo rumbo a Yapeyú para depositar allí un cofre con tierra de Boulogne Sur Mer. Se trataba de un homenaje a José de San Martín. Lo atropelló un Rastrojero en las proximidades del El Tigre, Delta del Paraná, el 31 de enero de 1978, y quedó tirado en la ruta, sin asistencia médica. El conductor era Héctor Emilio Díaz, pero todos los otros datos se fueron por esa misma ruta de la provincia de Buenos Aires.

­­­­La voz potente del Turco Cafrune sigue resonando en el corazón del pueblo y aún canta a la esperanza.

 

Hombre de a caballo

Para el Turco Cafrune, el desafío no era novedad. Empeñado en el rescate del “hombre de a caballo”, entre 1967 y 1972, con su gira “A caballo por mi Patria”, había transitado la Argentina más profunda llevando a cuestas solo su guitarra, un generoso puñado de canciones y su don de decidor.

Su amplio cancionero

Su repertorio discográfico es de lo más vasto: “Tope puestero”, “Emoción, canto y guitarra”, “Cuando llegue el alba”, “Que seas vos”, “Ando cantándole al viento y no solo por cantar”, “Yo digo lo que siento”, “Virgen india”, “La vuelta del montonero” y “Aquí me pongo a cantar”, son solo algunos de ellos

Yamila Cafrune. Su hija es la encargada de mantener encendido el espíritu de su padre, pero con sello propio. Es autora e intérprete, además de abogada recibida en la Universidad Nacional de Córdoba

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