DÍA DEL ESCRIBANO - Fabiana Barzola - Para ella, esta profesión es casi una pasión, y la realiza orgullosamente desde hace muchos años en Arroyo Cabral

“Me encanta ser escribana”

Originaria del sur de Córdoba, encontró en esa localidad cercana a Villa María su lugar en el mundo, donde no solo ejerce su querida profesión, sino que también tiene un diálogo profesional, casi familiar, con la gente
jueves, 2 de octubre de 2025 · 09:00

Tras haber estudiado  abogacía en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Fabiana Barzola (55), oriunda de Laboulaye, decidió anotarse en la carrera de Escribanía. Luego, un tiempo después, concursó y ganó el registro que la llevó a dedicarse a lo que ella define, con absoluta seguridad, como “una profesión maravillosa”.

“Tras concursar, de los registros vacantes, según el orden de mérito, había uno en Arroyo Cabral. Y decidí venirme acá, donde estoy desde el 2007. La verdad que no conocía la localidad, pero tenía referencias porque había tenido en el departamento de Córdoba a un compañero de estudio, un chico que había estudiado abogacía, así que algo de noción del lugar tenía”, dijo Barzola, de Escribanía Barzola (Registro 456).

Así, desde entonces, la escribana vive y trabaja en Arroyo Cabral, una ciudad que, como cuenta ella, “es chiquita, de pocos habitantes, donde todos se conocen y se vive muy tranquilo, y que queda muy cerca de Villa María, donde hay todo”.

 

Una gran familia

“Acá nos conocemos todos, es muy lindo y es muy enriquecedor trabajar acá. He tenido oportunidad de trasladarme a otro lugar, incluso en Villa María, cuando ha habido vacantes, o a mi ciudad, Laboulaye”, sin embargo, nunca me pasó por mi cabeza mudarme a otro lugar, porque amo Arroyo Cabral y me encanta el trabajo que hago acá”, señaló.

En este sentido, Barzola destaca el diálogo que tiene con la gente del lugar, que va mucho más allá de lo profesional”.

“Mi estudio no solo es un espacio donde asesoro a la gente y realizo la labor jurídica que hago, sino que vienen y me cuentan otras cosas, de todo, y es un poco esa parte humana, de personas que te tienen confianza para hablar de otros problemas o de lo que sea, no solo de los negocios que tienen que hacer y que necesitan de mis servicios, sino de sus cosas personales”, detalló.

Cuando se le menciona que quizá hace de “psicóloga”, ella dice -con una buena dosis de humor- que “ponele, pero no vayas a poner eso porque me denuncian, ja... Lo que sí hago, y sobre todo por la época en que vivimos, en escuchar a la gente, ser un oído, tener ese contacto con todos, que a veces una escribanía grande no lo tiene tanto, y eso es quizá lo que más me gusta de mi trabajo, porque ellos y ellas necesitan verme y saber que estoy, charlar”.

“Acá no solo es firmar un documento e irse, sino que se trata de un contacto muy cercano, y valoro muchísimo que ellos me confíen sus cosas, y lo agradezco enormemente”, dijo.

 

La valía de los escribanos

La Escribanía Barzola, que es la única en Arroyo Cabral, cumplirá 20 años en 2027, y su titular no le da mucha importancia a eso, sino que da valor al trabajo que todos los escribanos realizan día a día: “Todos los escribanos somos buenos, todos nos capacitamos para realizar esta labor, pero cada cual le da su impronta personal, claro. Acá somos pocos, en cuanto a la población de la localidad, más allá de atender a la zona rural y las localidades aledañas, como Luca, La Palestina, Dalmacio Vélez o hasta de Villa María, pero trabajamos con el mismo profesionalismo que todas las escribanías de Córdoba. Quizás, la parte humana es lo único que puede diferenciar a una u otra escribanía”.

Además de profesional, Barzola es madre de un hijo de 32 años, Felipe, y tiene dos nietos: “Ser abuela es hermoso, y los minutos que puedo disfrutarlos, con este trabajo que, la verdad, me ata mucho tiempo, es maravilloso. Porque no es mucho tiempo ocioso del que dispongo, y el que tengo o el que me invento los tengo con mis afectos y mi familia. Pero, la verdad, me gusta combinar la parte personal y profesional, porque una se alimenta de la otra y viceversa”.

Dar fe

Sobre el contexto actual de la profesión, Barzola dice que “el escribano siempre ha sido un profesional honorable y  respetado, y lo que dice es así y da fe de ello. Por eso, cuando alguien ataca lo que dice o hace un escribano es tan difícil, y hay que probar que lo que dijo no es cierto, más allá de otras cuestiones  como pueden ser errores. Pero lo que nosotros damos es fe pública, y hoy, la sociedad cuestiona todo, y no me parece mal, aunque  creo que hoy tenemos muchas libertades de decir cosas que antes no se decían, y me parece que hay que hacerlo con respeto y con conocimiento de lo que se dice.

“El otro día escuché a un periodista denostando a nuestra profesión por la parte económica, y el que esta profesión pague bien no significa que no sea una profesión honorable, dando fe pública en todos los actos, enmarcando el negocio jurídico para que mañana no se llegue a juicio. Y, a diferencia de los abogados, nosotros somos totalmente imparciales. A veces siento que mucha gente no valora esta profesión como verdaderamente es. Creen que nos importa más la parte económica que el acto en sí, y no es para nada así”.

Por último, Barzola dijo: “Me siento muy orgullosa de ser escribana, se me infla el pecho de decirlo, amo profundamente esta profesión, y creo que a todos los colegas les sucede lo mismo. Así que, en el Día del Escribano, los felicito a todas y a todos, y que disfruten este trabajo. Deseo que podamos volver a los carriles de lo que era el escribano en sí, una profesión noble y seria, que da tanta seguridad y que debería de estar en los peldaños jurídicos más importantes”.