Felicitas Lauría (22) fue arrestada en San Diego, EE.UU., luego de ir a una entrevista para tener la residencia, tras haber trabajado como niñera dos años y luego de casarse con su novio norteamericano, y a pesar de tener el permiso de trabajo

Villamariense, detenida por ICE cuando hacía el trámite migratorio

Una absoluta pesadilla vive desde que el pasado 25 de noviembre,  en una cita pactada con el Servicio de Inmigración estadounidense, tras un largo periplo de meses para regularizar su situación migratoria. Nunca imaginó que la detendrían y meterían en una cárcel común
lunes, 1 de diciembre de 2025 · 07:58

Desde que asumió como presidente de Estados Unidos por segunda ocasión, una de las más grandes obsesiones de Donald Trump, además de su guerra comercial contra China y gran parte del mundo, es su férrea y casi absurda política antinmigrante -millones de migrantes, legales o no, hacen el trabajo que los norteamericanos no quieren hacer-, por la cual han perseguido, encarcelado y deportado a más de 2 millones de personas de todo el mundo. De hecho, apenas la semana pasada, el mandatario anunció que intensificará las medidas.

Felicitas y Marcus, el día que se casaron, en febrero. Puro amor

Y quien acaba de sufrir en carne propia lo que muchos argentinos en el país del norte están sufriendo es Felicitas Lauría, villamariense de 22 años que se fue a vivir allá en 2023 para trabajar como niñera, dentro del programa “Au Pair”.

El permiso de trabajo por cinco años que le otorgaron en septiembre 

Pero desde hace 6 días, la joven está alojada en una cárcel casi común, cerca de la frontera con México, tras ser víctima de una emboscada en un edificio federal de migraciones por un agente de ICE (Immigration Customs Enforcement), al que asistió a una cita para tener una entrevista sobre su trámite migratorio en un proceso legal. La fuerza  federal a la que Trump ha dado mucho dinero y poder, tapándose el rostro y haciendo uso de mucha violencia, detienen gente al “boleo” o por el color de piel,  y a muchos que tienen sus papeles en regla.

 

Una historia de amor

Lauría, a principios de 2024, conoció a Marcus Helliker (25), de nacionalidad norteamericana, con quien se puso de novio. Sin embargo, como en marzo de 2025 se le terminaba la visa de trabajo que tenía, desde finales del año pasado comenzó a hablar con un abogado y ver los pasos a seguir. Igualmente, muy enamorados y deseando una vida juntos,  Felicitas y Marcus se casaron en febrero de este año, un mes antes de que su visa venciera.

Y es Mariana Lozita, madre de Feli, quien junto a su papá y dos hermanos están muy angustiados por esta situación. Por eso le contó a elDiario: “Desde un comienzo y junto a un abogado comenzaron a realizar el trámite correspondiente. De esta manera, tratando de hacer todo legalmente, como debe de hacerse y dentro del sistema legal migratorio de Estados Unidos, dieron inicio al trámite en una etapa que en español se llama Reajuste de Estatus, como un ‘stand by’, que es lo que se tiene que hacer, ya que en marzo se le vencía la visa, pero ya se había casado con Marcus en febrero, boda a la que de hecho asistí”, expresó.

Detalló además que este trámite se realiza bajo la órbita de una agencia federal, la USCIS (United States Citizenship and Immigration Services), que se encarga de tramitar la ciudadanía y todo lo relacionado con esto. Todo se  ha hecho en San Diego, en donde ellos viven. Además, este trámite está sistematizado y puede seguirse digitalmente en una página donde se va viendo el estatus migratorio del interesado, en este caso su hija, así como toda su familia.

“Y bueno, desde que comenzó este proceso, obviamente, ellos están viendo todo el tiempo el avance de su caso, que pueden verlo en línea, e incluso en septiembre pasado le otorgaron un permiso de trabajo y la tarjeta del mismo (ver foto página 5, abajo), que se la dieron en septiembre y expira en 2030, o sea, el permiso dura 5 años. Este es el paso previo a la famosa entrevista, que se la habían dado para el pasado 25 de noviembre”, explicó.

 

¿Una trampa?

Durante la charla, Mariana contó, y luego compartió con este medio, una nota del New York Times, donde se da cuenta de que lo que le pasó a Felicitas no es nuevo y que cada vez se da con mayor frecuencia: el que te citen para una entrevista pactada dentro de un proceso legal y que forma parte del sistema norteamericano para pedir la ciudadanía, sobre todo en casos como los de ella, para que, una vez ahí,  agentes de ICE te detengan, te encarcelen, y si las cosas salen aún peor, te deporten.

“Lo primero que hizo Felicitas fue presentar el formulario I-385; después, otros papeles; luego, fotos y pruebas, por ejemplo, de la relación de ella con Marcus, e incluso ya había ido a ese lugar, donde le tomaron los datos biométricos. Después le dieron el permiso de trabajo y la fecha de la entrevista personal, último paso previo a entregarle la residencia permanente”, indicó Lozita.

Ante la pegunta de si se veía venir lo que sucedió, sobre todo teniendo en cuenta las noticias que en este sentido llegan de allá, donde se ven una y otra vez las detenciones y las deportaciones masivas, afirmó que “no, nunca pensamos en eso, porque Felicitas hizo todo en orden, legalmente y como corresponde. Incluso, desde que dejó de trabajar de niñera, no trabajó, y solo lo hizo una semana antes de esta entrevista, porque desde que le dieron el permiso, en septiembre, no había encontrado trabajo hasta ahora, que lo logró en una cafetería. Porque hasta ahora la mantenía su marido y la familia de él, porque ella ya es una más. De hecho, fui dos veces este año a visitarla y paré dos veces en la casa de la mamá de él, mi consuegra. Es decir, para nada se casaron por interés, sino porque se aman”.

Su mamá, además de contar que también el papá de Felicitas -quien justo la había ido a visitar en los días de la trampa-entrevista-  han estado allá juntos y conocen a toda la familia, todos. Señaló que desde hace más o menos un año había comenzado la universidad, haciendo el ciclo básico de 4 años, al cual se le denomina el ‘college’, y que incluso le pagan los estudios sus suegros, “que son un amor de personas, y ella tenía pensado estudiar después Abogacía allá, y le habían dicho que le iban a reconocer dos de los años que estudió esta carrera en la Argentina”.

 

¿Qué sigue?

Lozita contó que, en el día de la entrevista, no sabe si llegaron a hacerle las preguntas a la joven, y  cree “que no son parte de la detención. Pero ahí había una agente del ICE, la hizo levantar y le dijo que estaba detenida porque la visa estaba vencida”.

“Yo hablé con el abogado y está siguiendo de cerca el procedimiento. Sin embargo, la detención es muy irregular, porque si bien quienes hacen este trámite tienen la visa vencida, están dentro del sistema y reajustando su estatus, tal cual indica el trámite. Porque  a quienes detienen, además, deben de tener antecedentes penales, que hayan entrado ilegalmente al país u otras cosas así”, añadió.

“Ella está ahora en el Otay Mesa Detention Center y no lo está pasando bien. Primero, la llevaron a una Comisaría; luego, a un hotel; y otra vez al centro. De hecho, su papá, que justo estaba allá de visita cuando fue la entrevista, dice que ese centro es como una cárcel común. Apenas este sábado la fueron a visitar él, Marcus y su abogado, ella, ante la cantidad de cosas que hacen como revisarla, desnudarla y otras cosas para poder ver a las visitas cara a cara, prefirió que se vieran por una cámara de video, porque es humillante todo eso”, contó. “Ella está bien. Pero tiene un tema de vista, usa lentes de contacto y aéreos, con muchas dioptrías, porque, como yo, no ve nada. Y no le han dejado tener sus lentes comunes, y los otros ya los tuvo que tirar. Lo  está pasando muy mal, pero ella es fuerte y estamos haciendo todo lo posible, no solo con que salga de ese lugar, sino para que se pueda quedar allá con su marido, como debería de ser”, expresó.

Y sobre las posibilidades de que esto suceda, teniendo en cuenta que el Gobierno de Trump endureció aún más los requisitos para pedir la ciudadanía (han sido deportados alrededor de 100 argentinos, muchos viviendo hace décadas, con trabajos, habiendo comprado propiedad y teniendo hijos, estando en el “sistema”), Lozita expresó: “Ha sido todo terrible. La han tratado mal. Ha dejado incluso de tomar sus remedios como el de la tiroides, que no se lo dan. Ha podido hablar por teléfono con el marido y ha pedido dinero para poder comer, porque ahí no te dan la comida”.

“Según el abogado, ella está en un procedimiento como si fuera una delincuente. De hecho, tiene una audiencia de deportación para el 10 de diciembre, pero el abogado está pidiendo que salga bajo fianza y poder seguir con el trámite que venía haciendo. Ella ya tiene hecha su vida allá. Está casada y enamorada... Esperemos se resuelva. Lo que quiero dejar en claro es que ella hizo todo lo que tenía hacer legalmente para quedarse allá y seguir con su vida. Espero sea así”, finalizó.

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