ANTICIPO - Maximiliano Porporatto escribe “El silencio de los vulnerables - La verdadera estafa”
“El libro es una confesión”
Un exbancario cuenta, desde adentro y en primera persona, sobre una causa por la que fue condenado años atrás. Un relato sobre la confianza y la vulnerabilidad del sistema financiero“Es un libro basado en hechos reales. El libro es una confesión”, dijo Maximiliano Porporatto sobre la obra literaria que presentará en algunas semanas. Guarda con celo la tapa de ese trabajo, que ya está en impresión, pero no deja de manifestar “ansiedad para que la gente ya pueda leerlo y saber esta verdad”.
“El silencio de los vulnerables” no es solo una novela. Es una declaración. “Es el relato descarnado de una verdad que durante años fue silenciada dentro de una de las instituciones más respetadas del sistema bancario cordobés. Es un libro que pone en palabras lo que muchos vivieron, lo que algunos sospecharon, pero que casi nadie se animó a contar”, describió Porporatto, a modo de introducción.
Los hechos se remiten a una estafa que sucedió en una sucursal bancaria de la ciudad de Villa María, allá por 2009.
Para el autor, “es una novela de suspenso y crimen financiero basada en hechos reales”. Adelantó que está contada en primera persona, porque fue un protagonista de la misma.
Anticipó que “la historia se desarrolla en los pasillos, oficinas y sistemas de una sucursal bancaria que, detrás de su fachada de orden, esconde un caos profundo: papeles desordenados, sistemas informáticos obsoletos, vacíos de control, errores no corregidos y una impunidad silenciosa que se vuelve moneda corriente”.
En ese contexto, “donde lo vulnerable es sistemáticamente ignorado”, resume que “el protagonista o narrador comienza a notar patrones”. “Descubre cómo los datos de los clientes, su dinero y su confianza quedan desprotegidos, expuestos a la negligencia institucional. Médicos, docentes, policías, jubilados, todos confiando ciegamente en un sistema que, en realidad, no los cuida”, abonó.
De carne y hueso
“Lo que está escrito acá pasó dentro de una institución bancaria, con clientes reales, con empleados de carne y hueso, y aunque los nombres fueron modificados para proteger sus identidades, la esencia de los hechos es tal cual ocurrió”, afirmó en una entrevista en laRadio 90.1.
Sostuvo que “este libro está escrito y nació desde adentro”, desde su experiencia personal, “mientras formaba parte de ese engranaje, que muchos creen que funciona a la perfección, pero que está lleno de fisuras”.
“No busco aprobación, no pretendo justificar mi accionar. Años atrás, cuando todo ocurrió, pasé por la Justicia, ya se subsanó todo. Lo que pretendo es contar una verdad. Una verdad que el banco se encargó de esconder, porque le convenía más silenciar que asumir. Y decidí escribirla porque me convencí de que callarla me lleva a ser cómplice”, adujo Porporatto.
Los errores perjudican
Para el protagonista, “los errores perjudican siempre a los más vulnerables”. Y planteó: “Por esto yo no quiero aparecer como un héroe, tampoco un mártir. Solo alguien que tomó una decisión, en un momento, que cambió mi vida. Hoy, desde otro lugar y después de haber pasado todo lo que pasé, contarlo. Ya me hice cargo, asumí la responsabilidad y nunca quise arrastrar a nadie. Hoy lo que busco es abrir una puerta a la reflexión”.
Sobre qué tan perverso puede ser el sistema bancario, Porporatto indicó que “el aparato financiero funciona en base a los intereses, gastos administrativos y todo lo que concierne al ámbito del dinero, pero perjudica al usuario a partir de que canaliza muchos clientes que no tienen otra opción de hacerlo con ese banco”. En ese ámbito, “cada banco se maneja particularmente por sus normas, aunque debemos diferenciar las normas y la ley. En esas diferencias se generan cuestiones que se les escapan, como dejar vulnerables los datos de sus clientes, en el desorden, en los huecos de, en ese momento, un sistema que era vulnerable”.
La condena social
“Yo cuento en este libro todo lo ocurrido, y se preguntarán por qué, porque puede traer problemas, aunque ya me hice responsable de todo. En el libro está todo plasmado y con la responsabilidad que me cabe”, aseguró.
También recordó que fue “condenado por esta causa” y cree que “la Justicia fue justa, lo que está contado también, con sus matices”.
La editorial es Libella, que “inmediatamente se interesó por la historia”, compartió Porporatto. “La idea de hacer un libro surgió hace muchos años, cuando todo terminó y el juez dictó sentencia. Estuve mucho tiempo en el anonimato, trabajando, porque la condena social es mucho peor que la condena judicial, pero hoy creo que me liberé de esa carga, de ese peso, cuando asumí la responsabilidad”, contó.
En cuanto al porqué, por qué ahora, más de 15 años después, dijo: “Tengo que agradecer mucho a mi familia, que me apoyó. Son cosas en la vida que ocurren sin que uno mida las consecuencias. Después te preguntás para qué lo hice, aunque con los años y cuando todo ya pasó, en frío ves que hay cosas malas que nos pasan en la vida, podemos tener el valor de contar esta verdad. Se habló mucho, y aunque está transformado en una novela, con diálogos, da cuenta de una historia que merece ser contada”.
“Es profundo y caló mucho en mi vida. Puede que guste o no, pero deja un aprendizaje, y hasta me animo a pensar que puede ser llevado a una película. Hoy es libro, pero quizás mañana Villa María pueda ser escenario de un nuevo filme”, señaló.
Sobre exponerse de nuevo, dijo que ya lo tiene “asumido”, y subrayó: “No estoy enojado con nadie y quiero hoy sacar algo bueno de esto malo que pasó”.
El autor
Maximiliano Porporatto nació en la ciudad de Córdoba el 27 de junio de 1974. Sus padres, al poco tiempo, decidieron mudarse al interior de la provincia, más precisamente a Villa María, donde inició sus estudios en el Instituto la Santísima Trinidad, desde el Nivel Primario, en 1981, hasta concluir el nivel secundario en 1992, de donde egresó con el título de Técnico en Industria Láctea. Luego inició sus estudios en la Universidad Católica de Córdoba (1993) en la carrera Relaciones Internacionales y Ciencia Política, llegando a completar el tercer año, para trasladarse a la ciudad de Buenos Aires, donde concluyó los estudios de esa carrera en la Universidad Kennedy, en Capital Federal (1998). Al año siguiente se radicó en la ciudad de La Rioja, capital de la provincia del mismo nombre, iniciando su actividad en el Banco Provincia de La Rioja, y luego de adquirir experiencia laboral allí se mudó a la ciudad de Villa María, para asentarse, formar una familia y, años más tarde, comenzar a trabajar en otro banco estatal (2008). Transcurrido un tiempo, en 2011 inició una actividad profesional en un desarrollo educativo de capacitación laboral hasta la época de la pandemia, donde tuvo que afrontar un cuadro de Covid que casi le cuesta la vida. Finalizada la pandemia, se somete a distintos estudios médicos, donde le diagnostican cáncer, y es allí donde decide dedicarse a los que le apasionó toda su vida: los caballos. A eso se dedica hoy Maximiliano Porporatto.
