Entrevista a Carlos Raimundi - El exembajador argentino ante la OEA se refirió a los dichos de quien se haría cargo de la sede diplomática de Estados Unidos en Argentina
“Hacer las reformas que no hicimos”
El último representante del país en la Organización de Estados Americanos antes de la asunción de Javier Milei a la Presidencia de la Nación, habló de las relaciones con EE.UU., de los BRICS y de la situación política actualCarlos Raimundi nació en La Plata en 1957. Es abogado, docente universitario y fue diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires en varios períodos (el último fue 2011-2015). Cinco años después encabezó la delegación de Argentina ante la Organización de los Estados Americanos (hasta diciembre de 2023).
Ayer dialogó con laRadio del Centro del País y aquí reproducimos parte de la entrevista:
-Usted se crío políticamente en tiempos en los cuales estaba muy presente la presencia de Ricardo Balbín en el entierro de Juan Perón, como la presencia de Antonio Cafiero junto a Raúl Alfonsín en el balcón de la Casa Rosada cuando se dio el alzamiento de los Carapintada... Hubiese sido inadmisible en esas épocas que un diplomático estadounidense se expresara en los términos en los que lo ha hecho Peter Lamelas...
-Sí, no es nuevo, tampoco. La política imperialista de los Estados Unidos es de toda la vida. Ahora tal vez se hace como más explícita, más grotesca. Y ahora que usted estaba narrando esos hitos históricos de unidad nacional, que resultan tan envidiables en la actualidad, me acuerdo de un momento que marca la historia, que es cuando el presidente Alfonsín viaja a Estados Unidos y está por dar un discurso frente a la Casa Blanca, pero resulta que escucha las palabras del presidente Ronald Reagan y decide guardar en el bolsillo el discurso que llevaba escrito y le contesta de otra manera, diciendo que América Latina es un continente digno y ustedes no tienen motivos para intervenir. En aquel momento Reagan hablaba financiar la contrarrevolución en Nicaragua. Y Alfonsín le contesta frente a eso. Y después de eso, un entrañable militante también, que en aquel momento era vicecanciller, Raúl Alconedas Senper, recibe un regalo de la Embajada de Estados Unidos, un libro, que se llamaba algo así como “La caída de las democracias”. Era todo un mensaje. Simbólico. Ahora ya no. Como esta gente de la ultraderecha no tiene en cuenta lo que son las metáforas, los simbolismos, hablan de manera directa, ¿no? Entonces le dicen directamente, voy a ir provincia por provincia a decirle a los gobernadores que no negocien con China o cómo se tiene que definir el atentado contra la AMIA o cuánto tiempo tiene que estar detenida Cristina de Kirchner. Y yo me acuerdo de que cuando estaba en una reunión en Mérida, mi par de Estados Unidos, arrogante también, demócrata (porque los demócratas y los republicanos para esto son igualmente imperialistas, aunque algunos tienen poquitos mejores modales, pero en el fondo es lo mismo) me pregunta qué pasaba que no se esclarecía la causa AMIA, a lo que le respondí con otra pregunta: ¿qué pasa que no se esclarece el asesinato de John Kennedy? La diferencia está como responde uno, es decir, si responde como colonia o responde como país soberano.
-Da la impresión de que nos siguen considerando su patio trasero. Y llama la atención la forma en la que la Unión Europea acaba de aceptar que se apliquen aranceles a sus productos para ingresar a Estados Unidos...
-Sí, lo que pasa es que estamos en un momento, en una etapa histórica en la que vemos nítidamente cómo Estados Unidos -no solo nítidamente, sino irreversiblemente-, está perdiendo su hegemonía en el mundo. Porque ellos dominaron el mundo a partir de la Caída del Muro de Berlín de manera absoluta. Y los dos pilares en los cuales asentaron ese dominio del mundo: la democracia liberal y la economía de mercado, los dos están en crisis, porque nadie cree en esta democracia tal cual la tenemos; no es representativa. Como mínimo, no es representativa de las mayorías, porque las mayorías cada vez están más empobrecidas y el libre mercado está sufriendo este problema de los aranceles, del encarecimiento del comercio internacional, el proteccionismo. A medida que van perdiendo frente al bloque asiático, que está mucho más potente, que domina los mares, las rutas comerciales, los acuerdos de inversión, las nuevas tecnologías y demás, ¿qué es lo que hacen?, refuerzan el control sobre lo que tienen más cerca, que es América. Y ahora, también Europa que está pagando las consecuencias de haber obedecido siempre en los últimos años, de haber resignado la independencia europea y haberse subordinado a los intereses de la OTAN, que le hizo entrar en una guerra con Ucrania que está perdida para la OTAN. Les sembraron una rusofobia tremenda y pensaban que iban a doblegar a Rusia. Y Rusia se fortaleció, se debilitó el dólar, se encareció la energía de Europa y ahora me están diciendo que, además de que le ponen aranceles, la Unión Europea les tiene que garantizar las compras de armamento para la defensa y hasta las compras de infraestructura se las tiene que hacer Estados Unidos. Así que pierde Europa por todos lados. ¿Por qué pierde? Por haberse subordinado, por haberse convertido también en una especie de colonia de la dominación de los Estados Unidos, en este caso a través de la OTAN.
-Una réplica de cuando arrastraron a Tony Blair y José María Aznar, Inglaterra y España, a la guerra de Irak... Ahora, en este escenario, ¿cuánto perdimos nosotros con no ingresar a los BRICS y regresar a las “relaciones carnales”?
-Perdimos muchísimo, pero, además, peor todavía, porque nos involucramos en la guerra de Medio Oriente, en la guerra de Europa; nos ganamos enemigos en conflictos en los que la República Argentina tiene una tradición de neutralidad, justamente para preservarse de las posibles represalias. El Gobierno se ha aliado al de Israel (no estoy hablando del pueblo de Israel, ni mucho menos de la región, ni nada que se le parezca), sino de un Gobierno que está cometiendo un genocidio, al que posiblemente ahora le entreguemos el agua a través de una privatización... Pero hay alternativas.
-¿Qué alternativas?
-Primero, decir que nuestros bloques, los partidos de oposición, los sindicatos, todas las instancias sub nacionales nos debemos pronunciar como se viene haciendo para decir que el resto de la Argentina no comparte esta política exterior de Javier Milei. Y luego, todas esas entidades subnacionales: provincias, municipios, institutos de formación, etcétera, mantener nuestro vínculo con los países de los BRICS para no perder del todo. Obviamente que no se puede revertir la política exterior del Gobierno nacional, pero sí se puede dar una señal, una especie de control de daños, que no sea tan dañino el habernos ido, porque hay toda una cantidad de instancias sub nacionales que mantienen el vínculo con esos países, para que cuando regrese un gobierno nacional y popular, no se haya perdido todo, sino que se hayan mantenido por lo menos algunos vínculos.
-El lunes hablamos con la gente de la consultora y encuestadora Zuban-Córdoba, cuyo último trabajo indica que es mayoría la gente cree que su situación económica empeoró y que es mayoría la gente que ya no confía en el Gobierno actual, aunque no encuentra alternativa al otro lado. ¿Usted cree que se va a terminar de armar una propuesta para que haya una alternativa en octubre?
-Bueno, yo no le puedo afirmar algo que no está en mis manos. Pero sí está en mis manos trabajar en un sentido que no es solamente la unidad en términos de acopio de sellos o de dirigentes, sino de constituir un proyecto que irradie y que reconvoque. Yo también recibo periódicamente las investigaciones de Zuban, que me parecen serias, y en este caso me llevaron a preguntarme ¿por qué hay ese malestar? Ese malestar en el sentimiento de una gran parte de la población que está quemando sus ahorros, que no tiene empleo, porque ha caído el consumo, porque no hay industria... ¿Por qué no se ha generado, a pesar de ese malestar, una desestabilización social más grande? Bueno, primero porque los sectores de más bajos ingresos están, de alguna manera, contenidos con el incremento de la AUH, de la Tarjeta Alimentar, etcétera. Pero también los medios hegemónicos, que son beneficiarios de este modelo financiero (porque ellos están haciendo los negocios con la tasa de interés para el carry trade y de paso fugan los recursos del país como lo hizo Clarín en la crisis que terminó en 2001, para que después Duhalde le pesificara toda esa deuda y lo salvara), los medios hegemónicos, decía, todavía no hacen sentir el dolor que genera lo que está sucediendo. Pero esto tiene certificado de vencimiento, porque los capitales se van a fugar y la burbuja va a estallar y la macroeconomía también se va a desordenar y va a entrar en crisis. Cuando eso suceda, va a cambiar la credibilidad, va a cambiar el estado de ánimo y ahí va a tener más margen de aceptación un proyecto alternativo.
-¿Un proyecto alternativo que debe pasar por qué carriles?
-Yo estoy convencido de que, a partir de la unidad, tenemos que concebir ese proyecto en torno a la necesidad de hacer las reformas que hay que hacer y que no hicimos.
-El Gobierno nacional habla de la reforma laboral, de la reforma previsional...
-Yo hablo de la reforma financiera, la reforma del modelo agropecuario, la reforma de la Justicia, la reforma para la desmonopolización de la comunicación hegemónica para dar la batalla cultural pendiente. En torno a esas cosas creo que se va a constituir ese programa, porque si no lo hacemos, volvemos a vivir una etapa de frustración, como fue la del gobierno de Alberto Fernández, que en parte es causa de que tengamos hoy lo que tenemos.
Más que palabras - Lo que dijo Peter Lamelas
El, por ahora, candidato a ocupar el Palacio Bosh (la residencia oficial del embajador de Estados Unidos en Argentina) dijo el 23 de este mes en la audiencia de presentación de credenciales ante el Senado de Estados Unidos que su misión en el país era “respaldar al Gobierno de Javier Milei, especialmente en las elecciones legislativas de octubre”.
No solo eso, expresó en ese ámbito que viene “a oponerse a las relaciones entre el país y estados como Venezuela” y acusó a Cristina Fernández de Kirchner de estar involucrada en el encubrimiento del atentado a la AMIA y deslizó que “Dios sabe si estuvo involucrada en la muerte del fiscal Alberto Nisman”.
También dijo: “La expresidenta está bajo arresto domiciliario por ‘favoritismo político’ y que su objetivo será ‘asegurarse de que reciba la justicia que merece’”.
El hombre además aseguró ante el Senado de EE.UU. que buscará “romper las relaciones comerciales entre Argentina y China”. Y que en función de ello viajará “por las 23 provincias para advertirles (a los gobernadores) que no deben avanzar en la relación comercial con China”. Habló, inclusive, de “vigilar a los gobernadores” y evitar acuerdos que no favorezcan los intereses estadounidenses. Esto, además de asegurar que estos acuerdos con China “están debajo de la línea de flotación de las sospechas de corrupción”.
Ese es Lamelas. Ni rey ni emperador. En todo caso, embajador.
