Preocupan los datos en el sector núcleo, que abarca nuestra zona
Advierten sobre la baja en la rentabilidad del sector agrario
La Fundación Mediterránea, cercana a Milei, indicó en un informe que, más allá de la cosecha récord y volúmenes muy buenos, se esperan márgenes ajustados. La carga tributaria sigue como el talón de AquilesLa Fundación Mediterránea - IERAL, considerada un “laboratorio argentino de ideas” con base en la ciudad de Córdoba, realizó un informe lapidario sobre la situación agraria, remarcando que la espera de la cosecha récord traerá consigo, paradójicamente, una baja en la rentabilidad, que impactará en diferentes regiones, como puede suceder en el Departamento San Martín.
El informe llama la atención porque Mediterránea tiene integrantes más cercanos al gobierno de Javier Milei que a la oposición.
En las últimas horas, la Fundación elaboró ese informe que baja la espuma respecto a la campaña agrícola 2025/26, donde se esperan las mejores cosechas de la historia, con más de 110 millones de toneladas entre soja y maíz.
El informe cuenta con la firma de Juan Manuel Garzón –exfuncionario del propio Milei– y el carlotense Franco Artusso.
El otro ajuste
El texto lleva como título “Rentabilidad agrícola 2018-2026: márgenes ajustados, volúmenes récord y una carga tributaria que no afloja”, donde se presenta un escenario de contrastes.
En el mismo se explica que el maíz podría alcanzar un récord histórico de 67 millones de toneladas, mientras que la soja se mantendría en torno a los 48 millones.
En ese sentido, la expectativa es grande, pero, cuando se observa la rentabilidad por hectárea, el cuadro se presenta con la otra faceta.
En el primer trimestre de 2026 los números empezaron a deteriorarse. Los ingresos cayeron en términos reales, empujados por la baja del precio del maíz, mientras que los costos –especialmente el gasoil y los fertilizantes– subieron entre 6% y 8%. El resultado, según el informe, muestra “márgenes en retroceso después de una recuperación parcial durante 2025”.
Tal como lo resumió ayer el portal La Política Online, el dato más sensible es que, incluso con buenos rindes, producir granos dejó de ser negocio en algunas regiones.
En la zona extrapampeana, los productores que alquilan campos directamente operan a pérdida: -78 dólares por hectárea. En la zona núcleo, donde se encuentra nuestra región, “los arrendatarios apenas raspan el equilibrio con márgenes de 26 dólares. Solo los propietarios logran sostener números positivos, aunque lejos de los niveles de años anteriores”.
La estructura que complica
En el informe se señala que en el interior de nuestra provincia la rentabilidad derrama mejor, a pesar de todo, pero el factor que termina de tensar el cuadro es la estructura impositiva.
En los últimos 12 meses, el Estado se quedó con el 55% del excedente económico en la zona núcleo y con el 76% en la extrapampeana.
Y ahí aparece otro contraste que incomoda al relato libertario. Mientras el Gobierno despliega el “cotillón” de la baja de algunos impuestos nacionales –con anuncios segmentados y reducción de alícuotas en tributos puntuales–, el corazón de la presión fiscal sobre el agro sigue prácticamente intacto.
Derechos de importación
El informe de la Mediterránea también explica que el peso de los Derechos de Exportación es clave para entender la distorsión. A diferencia de otros impuestos, no se ajustan a la rentabilidad: se aplican sobre el ingreso bruto. Eso genera una paradoja que incomoda incluso a economistas cercanos al oficialismo: cuando los márgenes caen, la presión fiscal efectiva sube.
Según el informe, “en 2021 y 2022, los derechos de exportación sobre la soja eran del 33%, más altos que los actualmente vigentes (24%). Sin embargo, los precios internacionales de los granos eran excepcionalmente elevados (efecto pospandemia y guerra en Ucrania), lo que generaba mayores excedentes económicos”.
A eso se suma otro elemento que empieza a preocupar en el sector: el financiamiento. Si parte de los insumos se paga con crédito –un escenario cada vez más frecuente–, los márgenes se deterioran aún más. En ese caso, incluso los arrendatarios de la zona núcleo entrarían en terreno negativo.
