Día del Bombero Voluntario - Nicolás Alberto Roldán llegará a los 20 años de servicio

“Entramos donde todos salen”

Recibirá el cargo de sargento. Especializado en rescate acuático y formación de suboficiales, destaca la capacitación, la humildad y el compromiso como pilares
martes, 2 de junio de 2026 · 08:40

Nicolás Alberto Roldán (foto) tiene 38 años y este año recibirá la medalla por sus 20 años de servicio en Bomberos Voluntarios, un reconocimiento que, además, le otorga el ascenso al grado de sargento.

Su trabajo dentro de la institución está estrechamente vinculado a la capacitación del Cuerpo Activo, especialmente, en tareas relacionadas con incendios. A nivel regional se desempeña como secretario de Rescate Acuático y cuenta con la especialización de Buzo de Segunda Estrella, una certificación que permite realizar rescates de personas ahogadas a profundidades de hasta treinta metros.

Además, es coordinador del Segundo Nivel de formación, instancia destinada a la preparación de suboficiales, y trabaja junto a los cuarteles de Villa María, Villa Nueva, Arroyo Cabral, Arroyo Algodón, Ticino, Ordóñez, Justiniano Posse, Bell Ville, San Marcos Sud, Morrison, Ballesteros, Alto Alegre, Cintra y San Antonio de Litín.

Su historia con Bomberos comenzó mucho antes de vestir el uniforme. “Mi llegada a Bomberos estaba un poco escrita porque mi tío era bombero y se jubiló siendo bombero. De chico lo veía y me causaba algo adentro. Siempre tuve ese anhelo, ese deseo, como cuando un niño sueña con ser algo en la vida”, recuerda. Años después, aquel sueño se hizo realidad. “Cuando veo fotos de cuando tenía 3 o 4 años vestido de bombero me produce una gran emoción”. Su hermano también siguió el mismo camino.

Lejos de asociar la tarea con el heroísmo, Nicolás la define desde otro lugar. “Ser bombero está más ligado a la responsabilidad y a la humildad. Uno aprende a tomar decisiones desde el estudio, el conocimiento y el análisis de cada situación”. Para él, la institución también fue una escuela de vida. “Me ayudó a entender muchas cosas desde la seguridad, a formarme a través del estudio y a honrar los símbolos patrios”.

Detrás de cada salida, explica, hay mucho más de lo que la comunidad suele ver. “Hay muchas horas de capacitación, muchas horas de estudio y muchas horas entregadas al servicio. Muchas veces no estamos presentes en cumpleaños o reuniones familiares porque debemos estar listos para responder a un llamado”. En ese sentido, hay una frase que lo acompaña desde hace años: “Donde todos salen, nosotros entramos”.

Entre las innumerables experiencias vividas, recuerda especialmente una reciente intervención en la que lograron reanimar a un niño que había llegado sin signos vitales. “Pudimos aplicar las maniobras correspondientes y salvarlo. Es algo muy gratificante”. Sin embargo, también remarca que no siempre los desenlaces son los mismos. “Los escenarios son diferentes y es importante transmitir que siempre se hace todo lo posible”.

Para Roldán, una de las enseñanzas más importantes es comprender que la vocación debe convivir con el cuidado personal y familiar. “Tenemos que dejar un legado, pero también entender que, más allá de la labor, el compromiso y el servicio, tenemos que volver a casa”.

El reconocimiento de la comunidad ocupa un lugar especial en su recorrido. “Agradezco a la gente por estar siempre, por acompañarnos y por el orgullo que demuestran cuando nos ven pasar. Las palabras de cariño de los vecinos nos llenan el alma y potencian nuestras ganas de seguir trabajando”.

También destaca el rol preventivo de la institución. “No estamos solamente para actuar cuando ocurre una emergencia. Estamos para prevenir, capacitar y compartir conocimientos”. Por eso invita a clubes, centros vecinales y organizaciones a acercarse al Cuartel para solicitar capacitaciones. “Ese tiempo que transcurre entre que ocurre una emergencia y llegamos al lugar puede ser decisivo. Una comunidad preparada siempre tiene más herramientas para afrontar situaciones difíciles”.

Finalmente, dejó un mensaje para quienes sueñan con incorporarse a Bomberos Voluntarios. “Que no se guarden nada, que sean compañeros. Es una profesión hermosa que requiere mucho tiempo y estudio, pero también es una gran familia donde se construyen amistades para toda la vida. Si pudiera volver a elegir, no dudaría en ser bombero”.