Día del Bombero Voluntario - Gustavo Nicola, jefe de Bomberos Voluntarios de Villa María y excoordinador de Operaciones nacionales

“No es solo una institución, es mi vida”

Más de cuatro décadas de servicio marcadas por la vocación, el aprendizaje y el compromiso con la comunidad. Una historia que comenzó a los 13 años
martes, 2 de junio de 2026 · 07:45

Gustavo Nicola (foto) tiene 58 años y es el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Villa María, donde su historia comenzó cuando apenas era un adolescente.

“Tenía 13 años y estábamos sentados, una tarde de verano, frente a mi casa con un grupo de amigos cuando pasó un autobomba con la sirena encendida. Lo seguimos hasta un incendio en una vivienda y nos quedamos observando cómo trabajaban los bomberos. Lo hacían con una entrega que nos sorprendió y nos dejó admirados”, recuerda.

Aquella imagen fue decisiva. Pocos días después se abrió la inscripción para aspirantes y todos los chicos del barrio decidieron anotarse. “Fuimos juntos y acá estamos”, resume.

Con el paso de los años, la institución se transformó en mucho más que un lugar de servicio. “Ser bombero es un estilo de vida y, en mi caso particular, es mi vida. Acá me formé, me hicieron estudiar y me enseñaron valores”.

Su vínculo con Bomberos también está atravesado por una historia personal profunda. “Mi papá faltó cuando yo era muy joven y encontré una gran contención dentro de la institución. Oficiales, suboficiales y bomberos mayores me cobijaron, me guiaron y me enseñaron a ser una persona de bien. Eso me marcó para siempre y fue construyendo este estilo de vida tan apasionante y comprometido”.

A lo largo de su carrera participó en innumerables intervenciones, algunas de ellas imposibles de olvidar. Entre los recuerdos que permanecen más vivos menciona la tragedia del 23 de  octubre de 1983 ocurrida en el Balneario Municipal, donde perdió la vida el jefe Juan Carlos Mulinetti. “Es algo que nunca voy a borrar de mi memoria”, afirma.

También reconoce que existen situaciones especialmente difíciles para cualquier servidor público. “Lo más duro es trabajar en emergencias donde hay niños involucrados. Cuando ocurre una fatalidad o cuando las circunstancias hacen muy difícil una intervención, son situaciones que te parten al medio”.

Sin embargo, la profesión también le dejó satisfacciones. “Lo más gratificante es la cantidad de gente que he conocido a lo largo de estos años. Tuve la posibilidad de viajar mucho para capacitarme y seguir formándome. Servir a la comunidad es algo difícil de explicar con palabras, pero cuando llega el reconocimiento de la gente o el cariño que uno recibe en la calle, ahí aparece parte de esa explicación”.

De cara a las nuevas generaciones, Nicola considera fundamental sostener el espíritu del voluntariado. “Hoy es cada vez más difícil conseguir voluntarios y por eso es importante que nunca se pierda esa esencia. Bomberos es una escuela donde no solamente se aprende a apagar incendios o rescatar personas. También se aprende de la vida”.

Para él, la institución continúa siendo un espacio donde se transmiten valores fundamentales. “Se enseña educación, respeto, sacrificio, compañerismo y lealtad. En tiempos donde muchas veces esos valores parecen perderse, Bomberos sigue siendo un lugar donde se cultivan todos los días”.

Finalmente, dejó un mensaje de tranquilidad para la comunidad de Villa María y destacó el nivel alcanzado por el Cuartel local. “El Cuerpo de Bomberos de Villa María es uno de los más importantes de la Argentina. Tenemos una gran capacidad operativa, excelentes recursos materiales y equipamiento de primer nivel. Pero, por encima de todo, contamos con algo mucho más valioso: nuestros bomberos”. Y concluye con una definición que resume toda una vida de servicio: “El mayor tesoro que tiene esta institución son las personas que la integran. Como ciudad, estamos muy orgullosos de ellos y de la enorme vocación con la que trabajan cada día para ayudar a la comunidad”.

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