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El mismo perro, distinto collar

Un excandidato a intendente, da su visión sobre la situación repetitiva entre los gobiernos a nivel nacional, provincial y municipal

En estos cuarenta años de democracia han pasado distintos actores por las administraciones nacionales, provinciales y locales y el respeto por los derechos fundamentales de los ciudadanos y el cumplimiento efectivos  de los preceptos constitucionales y la normativa positiva es una cuestión, como diría Tato Bores, que “se lo pasan por el tuque”.

Hoy, como un ciudadano que honra sus obligaciones, estaba previendo las erogaciones que pueden implicar el pago de los impuestos provinciales y me doy con la realidad que si se posee alguna infracción de tránsito, los descuentos por estar al día con los demás tributos se caen indefectiblemente, a partir del momento que incorporan a la página tal acta soy culpable, independientemente que exista resolución al respecto.

Esto hablando rápidamente significa que el Gobierno de la provincia es una dictadura donde el Poder Ejecutivo se arroga no solo facultades ejecutivas, sino  legislativas y judiciales, dejando de lado los principios básicos que deben guiar este tipo de acciones como el debido proceso, la defensa y demás cuestiones  “teóricas”?que impliquen como decía Toni Negri, “la ley es una concesión que se obtiene del monarca para limitar su poder”.

En definitiva, el mensaje subliminal del Poder Ejecutivo de la Provincia es: “Mi palabra es ley” y los conceptos básicos de legalidad, debido proceso, ejercicio de la defensa son principios teóricos que limitan mi poder y que no tengo interés en respetar, es decir, “me los paso por el tuque”.

Este accionar lo vemos en todos los nieles de los poderes ejecutivos (nacional, provincial y municipal), haciendo realidad aquello de la legitimidad de origen, pero no de ejercicio.

Prueba de ello es el DNU que acaba de emitir el actual presidente.

En el caso que me ocupa, el Poder Ejecutivo provincial se arroya la suma del poder público, en transgresión a los artículos 13 de la Constitución de Córdoba y 29 de la Constitución nacional, amén de ello, sin asesoramiento legal, se lo coacciona al ciudadano a firmar el acta y expresa a renunciar al derecho a defensa?(artículos 18 y 198 de la Constitución Nacional) y a la reserva del caso federal correspondiente (art. 14 de la Ley 48).

La prueba palmaria de lo expresado, es que ningún exmandatario argentino puede caminar solo por la calle sin recibir el repudio, tácito o explícito de los ciudadanos.

Si observamos a los países con los que compartimos territorio continental, se observa que los expresidentes son reconocidos y reciben muestras de afecto de sus conciudadanos.

Prueba  de ello es que nadie puede acusar a José Mujica de corrupto o a Michelle Bachelet de inepta.

 

Mediocres y corruptos

En el mayo francés se proponía “la imaginación al poder”; en nuestro país, con honrosas excepciones, se dio “los mediocres y corruptos al poder”.

Por eso quiero recordarles a los radicales que su lema no era “uñas largas y manos sucias”, sino “unas cortas y manos limpitas”, y a los peronistas que una de las verdades no decía “en la acción política, la escala de valores de todos los peronistas era la siguiente:?primero los hombres, después el movimiento y luego la Patria”. La octava verdad peronista decía:?“En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente:?primero la Patria, después el movimiento y luego los hombres”.

No hago mención al PRO?ni a La Libertad Avanza porque o no tiene o desconozco sus dogmas, principios y valores.

Con ello pretendo que mutemos en la gestión estatal desde la “Burrocracia y capacidad infinita de impedir” a la burocracia definida por Max Weber y la capacidad de facilitar.

 La primera, burrocracia, es el camino asfaltado de la corrupción que nos cuesta a los argentinos un 10% del PBI.

La segunda, “capacidad infinita de impedir”, nos genera una pérdida del mismo tenor, 10% del PBI, amén de la ineficacia e ineficiencia que por sinergia se traslada al devenir de la economía, generando cada día menos riqueza y por ende, pobreza y miseria, realidad que sufrimos en nuestro país.

 

El modelo no

No hay que cambiar el modelo porque sería lo mismo que cuando choco con el auto por mirar el celular, digo que no compro la misma marca de vehículo porque esa marca no es segura porque sufrí un siniestro vial, cuando la culpa es del conductor.

A lo que debemos abocarnos los mandantes y mandatarios es a organizar un Estado eficaz, eficiente e inteligente porque es la organización más grande que existe en el país y por sinergia, traslada en progresión geométrica, por efecto derrame, su ineficacia, ineficiencia e ineptitud,  a todos los sectores de la sociedad.

Por eso quiero recordar para que analicemos y, en lugar de preocuparnos, nos ocupemos de hacer realidad, lo que decía Ortega y Gasset: “Argentinos, a las cosas”.

Por ello estoy convencido, que una parte importante de las acciones para remontar la cuesta de la decadencia, pasa por internalizar, aprehender y poner en práctica. Parafraseando a un expresidente estadounidense, que dijo “es la economía, estúpido”;?en este caso deberíamos decir “es la administración, estúpidos”, para no tener que decir dentro de cuatro años, acordándonos de la moralidad de la madre de los gobernantes, era la administración, h.de p.

Lic. Luis Guillermo Torti

DNI N°: 12.785.621

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