Elizabeth Theiler, mujer, madre, profesional, académica y universitaria

“La educación pública es fundamental para el desarrollo productivo del país”

Ante el ataque y desfinanciamiento sin precedentes por parte del Gobierno nacional contra la educación pública, y específicamente la universitaria, una referente de la máxima casa de estudios local, sale en su defensa con argumentos y mucho más
lunes, 22 de abril de 2024 · 08:15

La vicerrectora de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) Elizabeth Theiler es una mujer realizada -mamá de Ángela y Santiago- y destacada académica, cuyo nombre va de la mano, ineludiblemente, con la palabra “educación”. Pero, sobre todo, con la educación pública. Tiene detrás suyo una extensa carrera docente en diversos ámbitos educativos universitarios. Es doctora en Ciencias Políticas, fue directora de la Escuela de Gobierno, y miembro del Comité Ejecutivo del Consejo de Decanos de Ciencias Sociales y Humanas del País. Antes de su actual cargo, se desempeñó como decana del Instituto de Ciencias Sociales de la UNVM, entre otros importantes cargos. Es autora de varios libros y ha participado en diferentes equipos de investigación sobre políticas públicas, participación ciudadana, realidades sociodigitalizadas y opinión pública, temas sobre los que ha escrito en diversos artículos, y expuestos en congresos nacionales e internacionales. Es una profesional incansable que, además, formó parte del servicio público, siendo, en 2007 secretaria de Salud de Villa María, y desde hace unas semanas, fue también designada como coordinadora del Foro de Rectoras y Vicerrectoras de Instituciones Universitarias Públicas de Argentina (Forevi).

En este mano a mano, Elizabeth Theiler da un amplio y certero panorama sobre la situación de la educación pública en general, pero hace énfasis en la universitaria, que viene siendo atacada de forma sistemática y evidente por Javier Milei, razón por la cual la vicerrectora de la UNVM, así como toda la comunidad universitaria del país, y demás argentinas y argentinos y que apoyan la educación pública argentina, mañana marcharán en su absoluta defensa.

-Elizabeth, ¿qué opinión te merece lo que está pasando con el desfinanciamiento de las universidades públicas, a tal punto que, si esto sigue así, como muestran los números, muchas no podrán seguir funcionando más allá de dos o tres meses?

-Mirá, nosotros seguimos trabajando. Por ejemplo, ahora estoy por viajar para realizar la firma convenio en la Estación General Paz, luego tengo actividades en la Maestría de Estudios Latinoamericanos en la sede Córdoba de nuestra universidad y después distintas reuniones con docentes y referentes universitarios nacionales. Porque ante esta situación, lo que tenemos que hacer, además de protestar y exigir lo que mereceremos, es seguir trabajando por el bien de la universidad pública.

-Pero hoy todas las universidades públicas del país están pasando por un muy difícil momento en lo económico, pero también por los ataques ideológicos por parte de un Gobierno nacional que, pareciera, tiene entre ceja y ceja a la educación pública.

-La situación actual es crítica, como se viene manifestando desde el principio del año. No se han modificado en nada, porque los indicadores económicos han seguido decreciendo como es el caso del impacto tarifario que, como a cualquier vecino o vecina a quien le han quitado el subsidio, se ha ido por las nubes. Esta es una realidad que tanto organizaciones públicas como empresas privadas están hoy sintiendo el impacto tremendo a sus presupuestos, tan solo para funcionar. Si a eso vos le sumás, a diferencia del ámbito privado, que tenemos un presupuesto agotado, ahí se complica más, porque hoy el presupuesto que tenemos solo cubre el 20% del total del todo el año lectivo.

 

-Sería menos de lo que se había calculado al principio, donde se dijo que, teniendo en cuenta que la universidad funcionaría con el presupuesto del 2023 y con una inflación interanual del más del 250%, iba a lanzar solo para una cuarta o tercera parte del ciclo.

-Sí, más o menos esa es la cuenta, entre un 20 y un 25%. Por supuesto que las negociaciones están abiertas de manera permanente, para poder conseguir una modificación de esta situación. Al sistema universitario público nacional le interesa poder tener un presupuesto razonable. Entiendo que todo el país está en crisis, y no queremos tener una posición de privilegio, pero por lo menos que alcance para poder cumplimentar, no con una idea de expansión, pero sí con un sostenimiento de la actividad básica y esencial.

-¿Es cierto que la universidad decidió no pagar la luz, después de que le llegó una suma exorbitante, como 20 millones para el mes de enero cuando estaba cerrada?

Lo que pasa es que los presupuestos de los que hablábamos recién implican que el monto de funcionamiento que tenemos designado, con relación a esa boleta de luz, representaría el 66% de todo el presupuesto mensual que tenemos. Por lo tanto, y tomando en cuenta que tenemos varias sedes, estamos hablando de que esa factura tiene un valor de 25 millones de pesos en una sola sede. Ya lo manifestó oportunamente el rector, Luis Negretti, no pagar la boleta o cerrar en poco tiempo puede ser una realidad.

-Nación anunció un 70% más de presupuesto para marzo, solo en relación a los gastos de funcionamiento, que no incluye salarios, y esta semana envió un WhatsApp a los medios diciendo que había arreglado una nueva suba del 70%, también solo para gastos de funcionamiento, que representan entre el 5 y el 10% de presupuesto, pero, además de que fue desmentido el supuesto acuerdo por el Consejo Interuniversitario Nacional, entiendo que ni siquiera ha llegado aún el primer aumento, ¿es así?

-Sí, es así. Ahí hay dos situaciones delicadas. Por un lado, ese porcentaje siempre depende de cuál es el punto de base, y ese nunca ha significado el 70% sobre un presupuesto actualizado, por lo que ahí habría que ver sobre qué base está determinando, para saber cuál es el presupuesto total anual. Luego, hay otra cuestión importante, es que nosotros como sistema universitario nos enteramos ese día por los medios, incluso a través del foro de rectoras y vicerrectoras que coordino, que se anunciaba un acuerdo del que claramente no hemos formado parte. Fue una comunicación falaz y unilateral. De hecho, la información llegó a todos los medios por WhatsApp y todos al unísono replicaron que había una acuerdo que no existía.

-Lo cual demuestra que el Gobierno parecería que busca desinformar como viene haciendo con otro tema a la población en general, ¿no es así?

-Así es. De hecho, esa misma noche, nos pusimos a trabajar desde el Consejo Interuniversitario Nacional en un documento donde expresamos que gustosamente nos parece oportuno que haya una reacción por parte del gobierno a comprender la situación crítica de nuestro presupuesto, pero que de ningún  modo sucedió tal acuerdo.

-Y justo lo hizo en el mismo día que los senadores se subieron el sueldo de manera escandalosa por unanimidad, y el gobierno subió los sueldos de algunos integrantes del Gabinete a través de elevarles su rango, pasándolo a algunos de subsecretarios a secretarios y de estos a ministros, aunque sigan haciendo el mismo trabajo.

-Me parece que todo trabajo y toda responsabilidad debe ser reconocida, tanto en el ámbito público como el privado. Jamás estaría en contra de que alguien tenga un buen salario. Creo que siempre hay que nivelar para arriba. No obstante, si estamos hablando que las distintas instituciones están en una situación crítica visible a la ciudadanía, me parece que quienes tenemos un rol de representación, así como la universidad se recorta en consonancia con esa crisis para que así se pueda construir un futuro mejor en términos económicos, además de otras cuestiones que también preocupan y mucho, creo que debería ser consonante con cualquier tipo de acuerdo de reconocimiento salarial. Sí me parece que con ese tipo de ajustes para arriba, cuando sabemos que la gente no llega a fin de mes, incluso de grupos sociales que históricamente tenían ciertas necesidades muy satisfechas y ya no las tienen, entonces es entendible que la sociedad reaccione ante un monto que para muchos es un sueño.

-Entiendo que el paro universitario y la marcha de mañana 23 de abril, que desde algunos ámbitos se puso en duda con un sesgo malintencionado, no solo se va a hacer, sino que se dará con mucha más fuerza de lo que se preveía.

-En nuestra universidad hay una asamblea permanente en la que participamos desde las distintas áreas de representación gremial y también de los espacios de gestión, con una fuerte impronta de mostrar la unidad, porque hay una visibilización respecto de dónde estaría el conflicto, que es una mirada colectiva, y este es un mensaje que tenemos que dar, y genera acciones que no se dispersen. Los distintos grupos de expresión estamos concentrados en esta asamblea que viene generando una agenda de reclamos que siempre tiene como norte seguir dando clases, seguir estando en las funciones esenciales, lo cual es muy valorable, porque detrás de esto hay personas que ponen mucho de su tiempo y de sus propios recursos, que además no alcanzan para poder sostener estas medidas de fuerza activas. Sin embargo, todos hacen el sacrificio.

-Este lunes ya arranca la primera convocatoria, ¿no?

-Hoy, a las 14, se dará el abrazo solidario, simbólico, en las instalaciones de la universidad. Y mañana martes dará comienzo el paro y luego la marcha. Con el rector vamos a estar participando de la marcha a nivel nacional, en Buenos Aires, ya que el Consejo Interuniversitario Nacional ha convocado a rectores y vicerrectores. Por otra parte, en mi rol de coordinadora del Forevi, también debo estar presente en el espacio local, y esa es la idea. Estamos trabajando en la réplica de que cada universidad con su comunidad tenga una expresión local y a su vez colectiva a nivel nacional, en CABA.

-Por último, más allá de la masiva y rotunda convocatoria de los universitarios, se percibe un gran respaldo de toda la sociedad en defensa de la educación pública.

-Tal cual. El movimiento estudiantil universitario en la Argentina, históricamente ha sido señero de alzar protestas y poner límites que fueron en contra de nuestra propia cultura, de nuestra forma de organizarnos como sociedad y de plantearnos nuestra movilidad social. Las universidades han sido el motor de lo individual respecto a trayectorias como profesionales y lograr la movilización social ascendente, pero también han sido, a través del sistema de investigación, promotoras del desarrollo productivo de la nación. No solo la gratuidad se pelea para que las personas tengan un título, sino que la universidad fue quien puso límites cuando se llegó a situaciones en que se puso en crisis ese modelo. Y la sociedad toda forma parte de esto. No digo que no haya que revisar ciertas prácticas de las universidades, y que se viene haciendo en lo últimos años. Pero tanto el ataque al Estado como cosa mala per se, como no valorar lo que representa y sucede a nivel académico dentro del ámbito universitario, así como el ataque a lo científico y tecnológico que tantos resultados ha dado, me parece que ha generado una gran movilización, con un alto impacto transversal, que ha provocado una toma de alerta en la sociedad en general. Y espero que el ámbito universitario siga promoviendo la reflexión y la crítica de lo que debemos seguir transformando.

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