Soledad Carrizo - La diputada nacional estuvo en la ciudad y visitó elDiario, compartiendo varias definiciones sobre la actualidad política

“Deseo que mis hijos y toda la gente tengan un país mejor”

La también abogada nacida en Quilino, quien lleva tres turnos legislando por Córdoba y el radicalismo en el Congreso de la Nación, habló de todo: un poco del pasado, bastante del presente y algunas proyecciones de cara al futuro
lunes, 17 de marzo de 2025 · 08:09

La exintendenta de su pueblo natal, y además escribana, madre, esposa, política radical con una fresca, honesta y auténtica manera de ser, se sitúa en el medio de la amplia avenida del medio del actual radicalismo. Es decir, no está ni expresamente con el radicalismo nacional ni con los llamados radicales con peluca. Soledad Carrizo, quien cumplirá en diciembre 12 años como diputada, es una de las voces más sonantes de Córdoba en Diputados, con una agenda muy activa. Siempre con proyectos importantes y novedosos. Aunque no exenta de algunas polémicas, como le sucede a cualquier político, ha sido, a lo largo de estos años, congruente con su forma de pensar, donde pone en el centro la importancia de lo público, la idea de un Estado presente y siempre institucionalista.

De paso por la ciudad, se acercó a elDiario, donde tuvimos una interesante y enriquecedora charla, en un momento político muy convulso -en la Argentina, cuando no-, dejando definiciones sobre lo que ha sido su trabajo como legislativa nacional y sobre todo lo que está pasando con un Gobierno que vive, tal vez, su momento de mayor nerviosismo y debilidad. Y precisamente ahora, ella, como diputada, y quienes forman parte de la Cámara de Diputados, tienen en la oportunidad de poner un verdadero contrapeso al presidente Javier Milei, quien, como Ejecutivo, viene gobernando sin respetar mucho a los otros dos poderes, el Legislativo y el Judicial, conformando la gran  tríada que lleva las riendas del país. Y por lo que dijo, su intención es que el Congreso por fin comience a legislar en esta gestión, además de que desea gobernar Córdoba en el 2027.

 

-Soledad, ¿cuál es el motivo de tu vista, en esta ocasión, a Villa María?

-La verdad que siempre es hermoso venir a esta ciudad. La idea ha sido visitar distintos emprendimientos y realidades que son orgullo de nuestra Córdoba. Una de esas visitas fue a la planta de AcaBio, que realmente me ha volado la cabeza, en el buen sentido, porque cuando uno viene por la autopista y la mira te llama la atención, pero conocer por dentro sus instalaciones y el proceso de producción es impresionante. Conozco a fondo lo que es y lo que significa el biocombustible, somos defensores de esa ley que marcó el hecho de que plantas como estas puedan crecer. Por supuesto, el desafío es que sigan creciendo, y por eso estamos trabajando en el Congreso en un proyecto que acompañan todas las provincias donde se produce bioetanol de maíz y caña de azúcar, con el objetivo de aumentar el corte. Este proyecto está presentado en la comisión esperando su tratamiento, con el acompañamiento transversal de diputados de distintos partidos. Obviamente, estamos frente al lobby petrolero, y eso me hace pensar que también se necesita una ley de lobby, que igual es parte del cabildeo. Porque sí, cada sector defiende lo suyo. Por cierto, el Gobierno tiene su propio proyecto de biocombustibles, que difiere en algunas cuestiones con el nuestro, pero buscamos consensuar ambos, para que estas empresas puedan producir más y aprovechar el potencial de producción de maíz del país.

-¿Qué otras cosas has hecho en tu visita a la ciudad, y más ahora, en un momento muy convulsionado en la Cámara de Diputados y en el país, con todo lo que está pasando?

-Yo soy una mujer de la Unión Cívica Radical. Vengo militando desde muy chica, y cuando voy a las localidades, y más en una tan importante e histórica ciudad como Villa María. La idea es juntarnos y hablar con los dirigentes de cada unas de ellas. Así que el objetivo es saludar e intercambiar algunas ideas con todos los correligionarios, como con el legislador Alfredo Nigro, el concejal Felipe Botta y el presidente del Comité local, Facundo Díaz, y claro, charlar de política y de la realidad de la Argentina, poniendo énfasis en Córdoba, porque nosotros soñamos en el 2027 con gobernar la provincia, y creo que lo vamos a hacer. Ese proceso comienza desde ahora, por lo que esta visita es, en parte, para saber cuál va a ser el programa de la Córdoba que el radicalismo piensa ganar y gobernar durante los próximos 20 años. El compromiso es estar presentes en la provincia, todo el tiempo que me lo permita  mi trabajo en el Congreso de la Nación.

-Ya son 12 años como diputada nacional, lo que significa que has legislado con cuatro gobiernos diferentes, con Cristina, Macri, Fernández y ahora Milei.

-Así es. En diciembre se van a completar los tres períodos. Y ahora, en medio de un big bang en el sector político con la llegada de un nuevo presidente, sin partido político, y acá te habla una mujer de partido. Esto ha producido fracturas, quiebres, crisis, no solo en el radicalismo, sino también en el peronismo y en el PRO. La verdad, de todos los procesos presidenciales que he podido vivenciar, este es uno de los más difíciles, porque hay una fragmentación muy amplia en el Congreso y, además, con nuevos colegas (de LLA) que por ahí no tienen experiencia legislativa, porque no vienen de la política y chocamos, lógicamente, porque vamos a pensar diferente.

-Como pasó en algunas sesiones, no en todas. Porque también han acompañado en varios proyectos al Gobierno (como en la Ley Bases o en el DNU 70), pero no así como pasó esta semana cuando, mientras en la calle el Gobierno reprimía a los jubilados y a quienes los acompañaban, llegaron, incluso, a los golpes algunos legisladores cuando se pretendió sesionar para sacarle al presidente las facultades delegadas.

-Sí, exactamente. Esta semana vimos una interna expuesta del oficialismo, porque los que se pelearon fueron ellos. Quiero decir que tanto el bloque radical como el PRO nos fuimos una vez cumplida la función del objeto principal de la sesión, que era el emplazamiento para la Comisión de Investigación del escándalo $LIBRA, así como de los pedidos de informe e interpelaciones y la Declaración de Emergencia por la tragedia de Bahía Blanca, que se votó por unanimidad (nota: esto último fue votado negativamente por LLA y el PRO). Es decir, venía de paz y amor,  solo quedaba el tema del juicio político, que sabíamos que no iba a prosperar porque no estábamos de acuerdo. Fue en el medio de todo esto que el kirchnerismo plantea el tema de sacar las facultades delegadas, pero nosotros ya nos habíamos retirado. Nosotros fuimos y vimos el espectáculo bochornoso desde afuera; y sí, es repudiable cualquier tipo de violencia, dentro o fuera del Congreso. Nosotros tenemos que legislar; si querés, acaloradamente, pero a través del debate.

-Como radical, ¿qué pensás sobre los hechos acontecidos con la brutal represión que hubo afuera del Congreso, donde incluso un fotógrafo, Pablo Grillo, fue herido y lucha por su vida tras impactarle un proyectil de gas lacrimógeno en la cabeza?

-Primero, mi absoluta solidaridad con el periodista. Yo creo que si el Gobierno prepotea con violencia se genera más violencia. Sobre todo, si uno es dirigente político o autoridad política debe dar más el ejemplo. Yo no conozco bien los protocolos que el Gobierno aplica en este tipo de situaciones, porque evidentemente se le fue de las manos. Todos los miércoles están las protestas de jubilados, y el radicalismo ha peleado por esa ley de jubilados que fue vetada, y yo voté contra ese veto.

-Pero votaste a favor de la Ley Bases, la joya de la corona del Gobierno junto al DNU 70.

-Sí, voté a favor de la Ley Bases, pero la mejoramos, ya que de 780 artículos quedaron solo 235, y me los sé cada uno. Nosotros, incluso, conocemos mejor la ley que el oficialismo, que a veces votó esta ley a tientas y a locas. Somos una oposición responsable y, en lo personal, también estoy en contra del veto de la Ley de Financiamiento Universitario. Pero tampoco en mi Argentina se levantan, tiran cascotes y queman autos.

-Bueno, lo de los autos quemados no se sabe bien quién los quemó, porque incluso hay videos que muestran que sería la propia Policía.

-¿Pero vos viste a algún jubilado de verdad generando violencia? No. Desgraciadamente, en todos los gobiernos, ellos han sido la variable del ajuste. ¿Por qué? Porque el jubilado no te va a cortar la 9 de julio. Pero ahora fueron apoyados por los hinchas y otros actores sociales, lo que llevó a un fervor mayor y, lamentablemente, es repudiable la violencia. No sé quién la empezó. Incluso, cuando pasaba eso afuera del Congreso, el radicalismo le pidió al oficialismo que apuráramos el tratamiento, sabiendo que había una manifestación a las 5 de la tarde, porque es una cuestión lógica. Yo pedí en el recinto que apuraran. Como sea, es lamentable todo tipo de violencia, y creo que por ahí hay atrás otro tipo de intereses que se camuflan, como el querer desestabilizar. Yo creo que la sociedad está cansada de estas cosas. Hay que poner paz y llamar a la cordura. Por supuesto, también hay que exigir que esto se investigue.

-¿Ves una debilidad del Gobierno, que habría comenzado con el polémico discurso en el Foro de Davos, luego con el escándalo de la estafa cripto de $LIBRA y ahora con el DNU, para endeudar otra vez al país con el FMI sin pasar por el Congreso?

-Creo que el Gobierno debe rever algunas cuestiones. Creíamos que en el discurso del 1 de marzo iba a haber un mayor respeto de la institucionalidad, cosa que empezó mal cuando se cerró el espacio a los periodistas, cosa que pedimos como bloque que no se hiciera. Porque creo que la confrontación no nos lleva a ningún lugar. Encima, para un presidente que tiene 38 diputados y 6 senadores debe haber consenso, y como radicales creemos en el respeto irrestricto de la institucionalidad. Con el tema del Foro de Davos manifestamos nuestro rechazo, porque creemos en la necesidad de entender que hay diversidad y que Argentina ha ganado en cuanto a derechos y esperamos seguir aspirando y respetando eso. Nadie te obliga a pensar de una manera u otra. Creo que esto no es ajeno al país, sino que es un fenómeno mundial, que lo estamos viendo en Estados Unidos. Hay que estar en alerta, sobre todo con esta andanada de noticias que busca tapar cosas, o mentir con fake news, como que todos los bloques estamos en contra de eliminar la figura del feminicidio. Por eso, el Congreso debe funcionar, y por la misma razón son muy importantes las elecciones de medio término.

-¿Pero lo ves débil al Gobierno? ¿Cuál es la posición del radicalismo sobre el DNU que busca endeudarse cuando debe ser a través de una ley votada en el Congreso?

-El DNU ingresó hoy (el jueves), y pasa a la Bicameral la semana que viene (esta). Aparentemente, van a venir los funcionarios a explicar, lo cual es muy bueno. Nosotros acompañamos el proyecto de la ley de Guzmán que se aprobó y que el kirchnerismo no quiso acompañar.  Buscamos que este acuerdo salga por ley; y si es por DNU, que expliquen de cuánto dinero se trata, cómo se va a pagar, en fin, todo. Porque, además, recordemos que llevamos dos años sin Presupuesto, la ley de leyes, algo inédito en la historia del país. El Gobierno lo maneja a discreción y evita el control de la hoja de ruta que tenemos. Debe haber seguridad jurídica sobre este asunto. Pero ya vemos la semana próxima lo que tiene que decir, y el bloque radical aún no tiene una posición tomada. Además, estaremos discutiendo el tema de $LIBRA, que es muy grave. Lo importante es que las instituciones estén funcionando y que haya división de poderes. Esta semana el Senado funcionó al rechazar el pliego de García- Mancilla. Yo estoy en contra de la designación del jueves de la Corte Suprema por decreto. Y no hay que olvidar que este Congreso logró rechazar un DNU, el de los fondos para la SIDE, en menos de 24 horas, algo inédito.

-Sin embargo, el DNU 70, que fue rechazado en Diputados y lleva casi un año en Senadores (por lo que está vigente), entre otras cosas, derogó la Ley de Alquileres, provocando aumentos de más del 300%,  por lo que es cada vez más difícil alquilar.

-Sí, está ahí, funcionado. Igual, este Gobierno fue votado por más del 56%, aunque haya sido en un balotaje. El tema es por qué llegamos a esto. Anteriormente, hubo excesos, hubo un Alberto Fernández, al mismo tiempo encerrándonos, o donde algunos se podían vacunar y otros no, haciendo una fiesta en Olivos. Y hubo un kirchnerismo que avanzó con una inflación galopante. Cosa a la que la sociedad le dijo basta. Yo creo que, de todas formas, no hay que buscar la culpa en el pasado, sino que hay que ver cómo encarrilamos esto hacia el futuro. Deseo, de todo corazón, que mis hijos y toda la gente tengan un país mejor.

-¿Y crees que con este Gobierno vamos hacia ahí?

-Creo que hay que estar alerta. Hay que controlar, y para nosotros, como radicales, habría que hacer algunos ajustes en el Estado, pero creemos en un Estado que sea eficiente e inteligente, que tiene que estar presente en algunas cuestiones, y no que lo destruyan. Las prioridades de la motosierra no son las prioridades nuestras, como una buena educación y salud pública y jubilados con mejores jubilaciones. Y también queremos una discusión por una reforma sindical. Porque el Gobierno dice que pelea con la casta, pero, al mismo tiempo, negocia con los gremios; es decir, aparecen estas dicotomías. A su vez, creo que hay que generar acuerdos con una mayoría, que se puede dar. Ojo, se abrieron las sesiones ordinarias, lo que significa que el Congreso puede actuar sin el Ejecutivo. La idea también es que le vaya bien al Gobierno, ya estamos cansados de ir para adelante dos meses y otros para atrás. El tema es que acá el esfuerzo lo está haciendo la gente, no la casta. Pero para que al Gobierno le vaya bien, se tiene que dejar ayudar.

-Bueno, respecto a las diferencias que hay al interior del radicalismo, no solo a nivel nacional sino también provincial, ¿qué pensás? ¿Hay posibilidad de que el partido unifique sus criterios?

-A ver, nuestro partido tiene una complejidad doble que ningún partido tiene, porque somos un partido federal, que tiene autonomía en sus distritos, pero también somos un partido nacional. Entonces tenemos una compatibilidad muy heterogénea, que tenemos que lograr que conviva. Hoy, lamentablemente, en las autoridades que representan a nuestro partido a nivel nacional no se ve. Se ve un autismo, donde solo se escucha  una persona o dos, donde se toman decisiones pensando demasiado en la Capital Federal. Todo bien, pero está demasiado centralizado. No conocen el interior, no lo recorren, y además tenemos un proceso de selección del presidente del partido a través de delegados que no debe de ser, y que es realmente vetusto. De hecho, nuestro querido Raúl Alfonsín lo primero que sacó fue el Colegio Electoral en la Reforma, porque el voto radical de la Quiaca y CABA vale lo mismo, y podemos elegirlo. Necesitamos un cambio en este sentido, para poder tener representantes verdaderamente federales.

-Y vos, Soledad Carrizo, ¿dónde estás ubicada?

-Yo no estoy ni con la conducción nacional ni con los que ahora llaman radicales con peluca. Yo creo en el camino de la racionalidad, del equilibrio, de la institucionalidad, acompañando las reformas que debe haber, como la gente pide, como una reforma laboral. Porque nuestros hijos ya no se sienten representados con las mismas leyes que había antes. Eso es lo que tenemos que animarnos a dar, darle un marco jurídico, por ejemplo, a los chicos que trabajan en el Rappi, que son parte de las nuevas realidades. Yo también estoy con el radicalismo reformista.

-¿Y cuál sería el papel del radicalismo en este sentido?

-El radicalismo sabe gestionar. Hay un montón de gobernadores e intendentes que hacen el equilibrio, que tienen un Estado presente, que hacen obras públicas, que las hacen transparentemente a través de licitaciones limpias. Porque esto, además, está en nuestro ADN y en eso creemos. Obvio, hay que ser, además, eficientes y con transparencia institucional. Y creo que en este 2025, con las elecciones, se abre una gran oportunidad, porque yo creo en la salud y la educación pública, en la transformación de la movilidad social, en la economía social. Yo vengo del interior y es  lo que la Argentina, más allá de CABA, necesita. Por eso, creo que las reformas deben ser racionales y con equilibrio. Si esto no es así, todo va a vuelo como una plumita en el aire.

-Por último, ¿dónde te ves en el futuro y cuáles son tus aspiraciones?

- El 2025 es un paso que hay que dar, democráticamente. Por eso, el ciudadano tiene que pensar muy bien lo que va a elegir en estas elecciones de medio término. Pero mi objetivo está puesto en el 2027, porque deseo gobernar la Provincia de Córdoba, y pienso en un colectivo, porque no me interesan los proyectos individuales. Soy una mujer que construye colectivamente.  Me veo como gobernadora o también acompañando con un equipo de trabajo, porque estoy convencida de que la Provincia necesita alternancia de gobierno. Necesitamos poner la mirada en una proyección de una Córdoba a 20 años, y tenemos hombres y mujeres capacitados para encabezar este proyecto. Vamos a ver dónde nos toca estar, pero seguro seguiremos trabajando por Córdoba y la Argentina...

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