MANO A MANO - Sergio Montagner, referente de la industria villamariense

“Hay mucha preocupación”

El gerente general de Cormetal, proveedora de materiales y fabricante de acoplados que desde hace décadas se ubica en el Top 10 del rubro en Argentina, repasó con nuestros medios la situación económica actual
lunes, 19 de mayo de 2025 · 07:48

-¿Cuántos trabajadores dependen directamente de Cormetal en la actualidad?

-Hoy estamos en el orden de los 190. En 2017 hemos llegado a estar en 245. Después vino la crisis allá de 2018-2019, que arranca con la primera devaluación en mayo de 2018. Después todo el proceso ese del último año de Macri y ahí, bueno, la economía se cayó. Después vino la pandemia. En la pospandemia la economía empezó a reaccionar; el campo fue un motor importante, volvimos a tener un volumen interesante en el trabajo (hasta volvimos a retomar algunos puestos de trabajo), pero siempre con miedo, porque hay gente que, cuando uno dice ‘tengo que reducir el personal’, cree que se trata de apagar una máquina. Y no es así. Eso impacta no solamente en el afectado directamente, que se queda sin trabajo, sino también emocionalmente en uno, te desgasta, te hace sentir mal como persona.

-Nos decía un economista que nos visitó esta semana que en el último semestre del año pasado hubo una cierta recuperación…

-Sí, en la segunda mitad del año pasado se repuntó el nivel de actividad, pero no fue un repunte así como para llegar a aquello de 2017. Enero de este año no fue malo, pero en febrero, marzo y abril se frenó. Este mes viene muy frenado, con bajo nivel de actividad, sumado, obviamente, a rentabilidades nulas. Este escenario nuevo del dólar, la flotación del dólar, también generó algún impacto, porque la gente todavía no tiene claro cuánto va a estar el dólar mañana. Nosotros vendemos mercadería que está relacionada con el dólar. Entonces, si hoy venís a comprarme y el dólar está a 1.150, yo te vendo con el precio de la mercadería relacionado a ese dólar. Pero si mañana baja a $1.100 me pueden decir: “¡Eh, me estafaste!”…

-Además, la flotación del dólar ha encarecido la tasa en pesos…

-Claro. Entonces, cuando el cliente viene y te dice: “Che, yo te quiero pagar a 30, 60, 90, 120 días. Te dejo los cheques”. Uno no los pone en una bolsa y espera que llegue el día 120. Porque no te alcanza la plata. Vas a una institución financiera y te dicen: “Por esos 100 pesos, te doy 90 u 82, que te dan ahora”. Esos pesos de diferencia, ¿de dónde salen? Del bolsillo de la empresa o de bajar la rentabilidad, porque si le digo al cliente que le tengo que cobrar 107 pesos, prefiere esperar. Espera, porque también en la cabeza de nosotros, como consumidores, hay una tendencia inducida a pensar que los precios van a bajar. El cliente espera, salvo que necesite una chapa para el techo de su casa porque le entra agua. Ahora, si está pensando en hacer un quincho, espera. No estoy en contra de ese consumidor. Porque el mensaje que el precio está en baja. Y no es necesariamente así, porque vemos todos los meses que no baja.

-¿En general, al margen del dólar, cómo están viendo la economía nacional?

-A diferencia de otros sectores de la ciudad que a lo mejor no están sufriendo, en nuestro rubro la actividad sufrió una caída superimportante. Se venía recuperando un poco el nivel de actividad, pero muy muy lentamente. Y ahora aparece una amenaza muy grande, que es la apertura de la economía a productos importados, llegados de países donde manejan otros costos y no nos permiten ser competitivos. Ya está empezando a haber algún producto de Brasil, que es la industria más grande de Latinoamérica en nuestro rubro. El mercado de ellos es entre 8 y 10 veces más grande que el nuestro, con una característica que es que está concentrado en 8 o 10 empresas y acá nosotros estamos más atomizados. Si bien tenemos 3 o 4 empresas grandes, las grandes nuestras ni siquiera estarían allá en noveno o décimo lugar.

-En un ranking nacional que vi hace ya algunos años, Cormetal estaba entre las 10 punteras de la Argentina…

-Sí, estamos ahí, en ese lote, entre los 5 u 8 a nivel nacional. Pero más allá de las posiciones de una u otra, también están sufriendo la falta de actividad y la poca rentabilidad.

-La economía se abrió al punto de dejar ingresar maquinaria usada…

-Sí, leí un artículo sobre maquinaria agrícola, referido a las industrias del sector de acá, de la exruta 9, de Armstrong, Las Parejas... Ya han traído maquinaria usada, no sé si de origen es europeo o americano. Estaban mostrando las máquinas y la verdad es que representa una amenaza seria. Yo digo: el país se tiene que abrir, sí. Pero para eso también necesitamos un tiempo de entrenamiento y de preparación. Lo voy a llevar a términos futbolísticos. Pongamos que nosotros jugamos en la Liga Villamariense y de pronto te dicen, bueno, ahora hay que ir a jugar, no a la AFA, sino en las principales ligas europeas. ¿Cómo hacer para enfrentar a superestructuras, superequipos, con condiciones que tampoco acá están dadas para formar esa superestructura? ¿Cómo enfrentamos la situación? En general, en la industria, más allá del sector mío, hay mucha preocupación.

-¿Hay algo positivo en todo esto?

-Hay cosas que se vienen dando a nivel macroeconómico, como tratar de regularizar las cuentas públicas, que el Estado gaste lo que recauda, que baje la presión impositiva. Todo eso hace a una economía más sana. Pero en medio están los que producen, las industrias, por ejemplo… ¿Qué vamos a hacer si nos quedamos sin industria? Yo no nací en la década del 40, pero por entonces estaba el peón rural y estaba el que tenía el campo. La clase media no existía en los años 30. La clase media empezó a existir a partir de un proceso de industrialización nacional. Esa columna vertebral que apareció allá por los 50, los 60, hizo a la Argentina diferente; con un proceso educativo, un proceso de industrialización nacional...

-Las escuelas del trabajo o de artes y oficios, como se llamaban antes…

-La Universidad Tecnológica…

-Y alumnos que no siempre tienen salida laboral asegurada...

-A lo mejor hay sectores que son más demandantes. Tal vez el sector lácteo sea un sector demandante de mano de obra, con una buena remuneración. Bienvenido sea. Pero si no, el resto de sectores la estamos padeciendo. No hay mucha mano de obra que veas que salga con conocimientos de los oficios requeridos.

-Retrocedemos un poquito para preguntarte cuál fue el pico de producción. ¿Cuántos acoplados al mes llegó a fabricar Cormetal?

-Allá por el final de 2017, unas 55 unidades al mes más o menos. Dependiendo el tipo de unidad, ya que unos acoplados son más complejos, otros menos complejos. Con los 240 operarios. Nos duró poco.

-¿Cuántos acoplados pueden sacar hoy?

-Hoy estamos sacando entre 35 y 40, más o menos. A ver, para graficar la caída de la actividad: nosotros en enero del año pasado (después de la megadevaluación tras la asunción del nuevo Gobierno) vendimos dos unidades. En febrero vendimos cuatro. En marzo vendimos siete. En enero del año pasado a la gente le extendimos las licencias y en todo enero tuvimos cerrado. Porque no tenía sentido ir a trabajar, a hacer unidades que no sabíamos si las íbamos a vender.

-¿Perspectivas?

-Perspectivas... Las perspectivas son con muchas  incógnitas. Ya han desembarcado empresas de Brasil con la oferta de productos que se hacen o se hacían acá. Eso se va a ir incrementando, lo cual va nos va a ir poniendo más presión a nosotros sobre los precios y, obviamente, al nivel de actividad. El miedo que tenemos, en general, las industrias argentinas es que si esto repunta, el pedacito más grande de esa torta que puede crecer no lo vamos a capturar nosotros, lo va a capturar un tercero, de afuera. Estamos hablando de Brasil, pero yo estuve ahora, hace 15 días, en una feria en China, viendo si uno puede incorporar insumos para hacernos más competitivos, bajar costos... Y ves que la economía china trabaja como un régimen laboral, de lunes a sábado, nueve horas todos los días, no hay vacaciones más allá del Año Nuevo chino y un feriado anual... Ahora, cada vez que compramos un producto chino, tenemos que ser conscientes del régimen laboral en el que se produjo, con el que nosotros no podemos ser competitivos. Pero hay que decir también que hay costos impositivos que impactan a la hora de poner los precios… A mí me llama mucho la atención que nadie, ninguna cámara empresarial esté manifestando o exteriorizando al Gobierno lo que está haciendo el ARCA: hoy te vence un impuesto y a lo mejor no tenés la caja, producto de la crisis. Y el Gobierno te dice: “Sí, te doy 6 cuotas, pero al 4% mensual”. Y se creen que es la gloria, pero sacan un cartel que dice que la inflación está al 2,8. Digo, ARCA el mejor usurero que hay en el sistema financiero. No digo que nos regalen la plata. No está bien tampoco. Pero que te den un plan más acorde con los niveles inflacionarios que tenemos. Que nos den la posibilidad de tomar un tiempo para pagar los impuestos.

-Para todo tienen un argumento: “No hay plata”, “la culpa es tuya”…

-El argumento, a diferencia de los otros escenarios parecidos que hemos vivido y que sabemos los resultados, es que hoy no hay déficit fiscal. Yo eso lo entiendo, lo convalido. Pero el déficit de la cuenta corriente comercial en dólares es exponencial; el saldo negativo que vamos a tener es tremendo... ¿Con qué vamos a pagar esos dólares? Ya pasó. Tomo como ancla los años 80. Villa María tenía 12, 15 lindas pymes metalúrgicas. ¿Quieren los nombres? Depaoli, Oñate, Plegamet, Casillas Sueñito, Albónico (que fabricaba autopartes), el Loco Ricci (que fabricaba carrocería al frente de la Policía), la fábrica de pinturas donde estaba Don Emilio; Fundec, donde está Mundo Rojo... Quedaron dos. Había alguna empresa láctea muy señera de esa época, que también pasó de largo. En poco tiempo, desaparecen... Y cuando se van, es muy difícil reconstruir eso. La lección debería estar aprendida.

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