Irina Hauser – La periodista estuvo en Villa María para presentar su libro “Muerta o presa” y elDiario dialogó con ella sobre su obra y trayectoria profesional

“Hay una gran parte de la Justicia que está condicionada”

Con casi 30 años trabajando en Página/ 12, y otros en radio y TV, la experta en política y temas judiciales contó detalles de su profesión y, obviamente, sobre su investigación periodística, un documento esencial para saber cómo, por qué y quiénes estuvieron detrás del atentado a la expresidenta
lunes, 28 de julio de 2025 · 07:30

Irina Hauser (53) comenzó su carrera periodística escribiendo en el diario Página/12, medio donde sigue escribiendo y es una referente esencial, con una mirada comprometida y punzante sobre temas políticos y judiciales, sobre todo de las altas esferas de estos ámbitos, entre otros temas que también aborda. Además, viene haciendo radio en diferentes programas desde hace muchos años como conductora y columnista.

Su rostro en televisión se conoce de hace varios años, siempre con una mirada particular, lúcida y esclarecedora sobre la realidad político-judicial argentina; primero, en la TV Pública, en diferentes espacios; y luego, en C5N, donde forjó un estilo propio. De ahí salto a A24, pero con la llegada de una programación armada a imagen y capricho de Javier Milei, pasó a la señal de Bravo TV, donde participa sin censuras en el Programa QR.

Irina, además de periodista, es cantante -aparte de escribir y componer-, una pasión que tiene de chiquita, pero que comenzó a hacer de manera más seria desde 2015. Ella es una mujer independiente, madre de dos chicas, aficionada al running y, sobre todo, una profesional que tiene una mirada y posición política claras, sin cortapisas, muy valiente y comprometida, y que le han llevado a escribir tres libros de investigación periodística publicados en Editorial Planeta, como “Los Supremos” (2017), “Rebelión en la corte” (2019) -ambos sobre las bambalinas de lo que sucede y cómo se manejan los jueces de la Corte Suprema- y el más reciente: “Muerta o presa. La trama violenta detrás del atentado” (2023). A este último lo vino a presentar el viernes pasado al SUM de la Cooperativa Comunicar, por lo que elDiario se sentó a charlar mano a mano con ella sobre su trayectoria, su libro y su visión de la Argentina de ayer, hoy y la que se viene.

-Irina, ¿cómo fue que llegaste a ser periodista? ¿Es algo que tenías pensando?

-Mi primer trabajo fue en la revista Casa Tía, y no sabía ni escribir una nota, y ahí aprendí. Y medio que por eso, y porque me iban saliendo laburos en este ámbito, estudié Ciencias de la Comunicación en la UBA. Luego, mi editora de esa revista me propuso trabajar en la revista Elle, de origen francés. Pero bueno, yo era medio ‘psicobolche’ (risas), y como que no era lo mío, me gustaba y todo, pero me parecía medio superficial, aunque tuve editoras que respeto muchísimo, como Ana Torrejón, Ana Pasquini y María Rapoport, gente muy grosa, pero de repente me veía haciendo los epígrafes de los maquillajes y me quería morir, y aunque hice algunas cosas rescatables, era el derecho de piso.

-¿Y cómo llegás a Página/12, el medio donde llevas casi 30 años escribiendo y haciéndote de un nombre y de una pluma muy respetada?

-En el 96 me anoté en una pasantía y quedé. Muchísimos se anotaron porque todos querían entrar ahí. Solo entramos cinco. Yo entré con un poquito de ventaja, porque Raúl “Tuny” Kollman buscaba una asistente.  Él era paciente de un psiquiatra amigo de mis viejos, que lo atendía a él, así que fue un poco así. Y con él comencé hacer todo tipo de laburos, desde hacer textos para un 0800 hasta ayudarlo con investigaciones del diario, incluso escribí para el suplemento Cash, y yo no sabía nada de dinero ni economía. Él fue una escuela para mí, fue mi maestro y lo sigue siendo, y aún colaboramos juntos. No quiere decir que entré a la pasantía por él, pero al entrar me quedé con él y trabajé mucho en la sección Sociedad, que son temas de interés general. Luego terminó mi pasantía, a los 9 meses, y me quería morir, porque me quería quedar. Hice un viaje para ahogar las penas y ahí me llega un e-mail de Martín Granovsky, con quien hoy trabajo en TV, que me decía que si quería entrar a una nueva sección sobre noticias universitarias y, obvio, dije “sí”.

-¿Y cuándo comenzaste a especializarte con temas de políticas y judiciales, temas que podríamos llamar de los más serios del diario?

-En un momento se comenzó a vaciar el diario de gente de estas secciones, que se fueron con Jorge Lanata a su revista, que primero fue XXI y luego fue Veintitrés. De hecho, me llamaron para ir a esa revista, y también al diario Perfil. Pero el diario manifestó que quería que me quedara, y ahí fue que pasé a temas de política.

-Y lo hiciste, pero de alguna forma la gente te conoce más por temas de judiciales, pero sobre todo de temas que tienen que ver con la política, porque estos dos temas van muchas veces, y de manera importante, de la mano.

-En ese entonces no existía como tal el periodismo judicial, era un poco que estábamos inventando un género. Y existe el periodismo judicial porque el Poder Judicial, no solo a nivel nacional, sino mundial, adquirió un protagonismo enorme. Y yo, cuando empecé con esto, fue un desafío muy grande, porque empecé a cubrir la Corte Suprema, que solo la cubría Horacio Verbisky y una chica que se fue del diario. La remé mucho, pero aprendí de hacerme fuentes no convencionales como el mozo, el ascensorista o quien custodia el cuarto piso del Palacio de Justicia, y obvio, al final tuve acercamiento con algunos jueces, que me costó mucho trabajo, pero lo logré, y estoy muy agradecida a Enrique Petracchi, juez de la Corte, que me enseñó cómo funciona todo este mundo.

-Pero no solo te has avocado a estos temas, también tenés experiencia en cuestiones más sociales, y que se desprenden de la histórica crisis de 2001.

-Sí, de hecho, en un momento tuvimos conflictos en esa sección y me vi desplazada de estos temas, y encontré una veta que empecé a explotar que, cuando escuché recién la historia de este medio (elDiario del Centro del País) se me eriza la piel, me emociona, porque me hace recordar a las coberturas que hice de empresas recuperadas en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires. Y no solo estuve cubriendo el tema de empresas recuperadas y convertidas a cooperativas, sino asambleas barriales y toda la organización de la gente en medio del caos de la crisis de  2001; era un tema social que me gustaba y que me tocó vivir desde adentro, sobre todo en un momento histórico vital.   Fueron varios años haciendo esto, una etapa muy prolífica e importante para mí, aprendí mucho, y donde comencé a hacer periodismo más narrativo.

-Es algo que se ve en tu manera de escribir, donde tus textos y crónicas, inclusive en temas judiciales, logran atrapar la atención del lector de una manera muy especial.

-Sí, entendí que todo eso se podía aplicar a lo judicial, contando estas noticias de otra forma, casi literaria. Obvio, a veces la urgencia te da cabida para eso y otras no. Y finalmente apliqué todo lo aprendido en el primer libro que escribí sobre la Corte, “Los Supremos”.

-Y todo eso, supongo que te llevó a la radio y la tele.

-Sí, hice en la TV Pública; luego, mucho tiempo en C5N; en A24 el año pasado, y ahora, en QR, de Bravo TV. Y también mucha radio, que me gusta mucho. Igual, a mí no me hace mucha gracia el pluriempleo, me siento agotada. Y tengo que decir que me costó mucho confiar en mi palabra hablada. Lo padecía desde la Facultad, con los exámenes orales, y que pateaba para adelante. De hecho, me ayudó mucho el tema del canto, que hago desde chiquita, pero ya de grande tomé clases, hace como 12 años, y esa profe no solo me animó a cantar en público, sino a hablar ante la gente, al micrófono o frente a la cámara.

-Y seguro que tu etapa como cantante, no tan conocida, que te ha llevado incluso a cantar en público y a grabar, te ha ayudado mucho a digerir toda esa realidad y podredumbre que te toca cubrir. ¿La música te hace fuerte ante todo esto que ves?

-Sí, la música tiene un aspecto catártico y creativo, porque además escribo y compongo. Sin embargo, en estos dos últimos años me cuesta mucho conectarme con la música, porque no tengo tiempo y porque estoy muy amargada por la realidad que vivimos. Pero aprendo de mis dos hijas, una de ella canta, y entiendo que es por ahí, y que no debo largar eso. Y tras mucho tiempo sin cantar, al fin canté con una amiga, cantando temas compuestos por ella y otros míos, sobre las injusticias. Ya lo había intentado hacer antes, pero ahora se fue todo por ahí, e incluí un tema sobre el affaire de los jueces, Clarín y Lago Escondido. Fue une juntada inesperada e increíble. Fue justo en el día del amigo. Y cantó mi hija también. Y fue muy reparador en este contexto que vivimos.

-Y qué te gusta más, ¿escribir en el diario o salir en radio y televisión?

-A mí no me gusta la visibilidad, no me importó nunca ser famosa ni nada parecido. Sí me importa el reconocimiento a mi trabajo, que se le dé valor. Me llevó mucho tiempo. Es algo que les pasa a muchos periodistas, sea con un salario digno, con un premio o simplemente con un comentario. A mí me pasó que el director de Página/12, después de 20 años, me llamó para decirme lo buena que estaba una nota. Eso significó todo para mí, porque necesitamos que nos digan, para bien o para mal. Es como cuando escribo para la revista Anfibia, donde cada nota que hago, teniendo a grandes maestros de la crónica para mí, significa tanto, todo. De hecho, mi primero texto ahí, que se llamó Los restos de la Corte, fue el puntapié para escribir mi primer libro, por el que gané un premio de FOPEA, que no es para nada santo de mi devoción, al contrario, pero que esa agrupación me haya premiado a mí tiene doble valor.

-De ese primer libro, que te llevó a escribir el último, que tanto revuelvo ha causado, ¿qué me podés contar?

-Cuando me propusieron hacerlo, pensé que no iba a poder escribirlo. Que era demasiado para mí, y decía “es que no tengo fuentes”. No me animaba. Pero Planeta me puso un buen investigador. Pero antes, para escribir la nota de donde se desprendió el libro, un editor de Anfibia me sentó y me empezó a hacer preguntas sobre la Corte, y me dijo: “¿Vos te pensás que la gente sabe eso?”. Así que me di cuenta de que yo era mi propia fuente, más allá del trabajo de investigación que tenía que hacer. Y luego vino el libro.

-Y llegó “Muerta o presa”, un libro que habla sobre lo ocurrido antes, durante y después del atentado contra Cristina, perpetrado por Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte, más allá de los cómplices que haya de Revolución Federal o los posibles autores intelectuales en las altas esferas del poder, que supongo se desprende también de tu seguimiento noticioso de este hecho en el diario.

-El nombre del libro surge de lo que dijo tras el juicio de Vialidad y después de que la quisieron matar, pero invertido, cuando dijo “me quieren presa o muerta”, donde finalmente la condenan y sin pruebas. Una frase que demuestra la capacidad visionaria que ella tiene y dirigida al Grupo Clarín, sobre todo. Y hay que recordar el titular de Clarín “La bala que no salió y el fallo que sí saldrá”, después del atentado. Y bueno, yo empecé cubrir todo, impactada por lo que todos vimos en vivo por televisión.  Con el correr de los días, los colegas fueron abandonando el tema, pero yo me obsesioné, porque vi manejos muy raros, como que estuviera dañado el celular del principal acusado en las primeras 24 horas, y tanto más que sabemos, y seguí. No pensé escribir un libro con eso, pero Planeta se me acercó en abril de 2023 para proponerme escribir el libro para que saliera a un año del atentado. Era un delirio, porque tenía que escribirlo en tres  meses.

-¿Y cómo hiciste?

-No sé, pero lo hice. Pedí armar un equipo de investigación, que incluyó a mi compañero de C5N, Ariel Zak, y otros más, que me ayudaron enormemente para poder finalmente escribir el libro, y que ha tenido una gran recepción, un documento histórico basado en hechos y en lo que está en la causa, que ahora está en su etapa de juicio oral. Por lo que veremos si haremos una ampliación del mismo, pero dependerá del interés de la editorial.

-¿Qué hay detrás del atentado realizado por seguidores del actual presidente? Con un diputado Gerardo Milman cercado a Bullrich, que alguien le escuchó decir que cuando la mataran él ya estaría en la costa, con la familia Caputo pagando fortunas para un enorme trabajo de muebles a una carpintería que ni existía y tanto más...

-Pienso que el atentado y que hayan puesto presa a Cristina es un obstáculo para los grandes intereses económicos de la Argentina y sobre todo de Estados Unidos, y ahora, con un presidente que le rinde pleitesía y que tiene una sociedad manifiesta con este país. Todo lo que está pasando ahora tiene que ver con todo lo que se cocinaba desde el atentado y antes, con el clima de violencia previo impulsado desde los medios y grupos políticos. Y hay cosas que se desprenden de la causa que son increíbles, como el celular de Milman, presentando uno que no había salido aún al mercado, los pagos de los Caputo y todo el clima de violencia previo a esa noche, afuera de casa de Cristina. Muchas cosas sobre el detrás se sugieren en el libro, y que son evidentes. Y por eso hay que leerlo.

-¿Sufriste amenazas por este libro?

-Mientras escribí, no; pero una vez publicado, sí. Cuando presenté el libro por primera vez, con Áxel Kicillof, Ariel Zak y Marcelo Figueras, en el Polo Científico, estaba Taty Almeyda, aún en silla de ruedas. De pronto se levanta y mira a toda la gente y dice, en tono de broma, “no se les ocurra toser”, justo cuando estaba el tema de Milei que se quejó de eso en el debate antes del balotaje. Esto se viralizó y lo subí a mis redes, y me empezaron llegar amenazas de todo tipo, “Te voy a enviar el Flacon verde” o “Vas a aparecer en una zanja”. Era cuando aún no éramos conscientes del poder de estas milicias digitales. Me dio mucho miedo y lograron amedrentarme, e incluso bajé la publicación.  Luego me han bardearon en QR los trolls, 20 o 30 personas a la vez, diciendo lo mismo. Pero siento que precisamente no debemos sentir tener miedo. Es vital no tenerlo. Porque logran hacerte dudar de uno mismo y no actuar, y así ellos ganan. Y eso no está bien.

-¿Existe la justicia en la Argentina?

-No. Para empezar, me cuesta mucho usar la palabra justicia. Existe un sistema judicial que no cumple las funciones que debería cumplir. Por supuesto, no son todos igual, y hay actores judiciales que sí hacen un gran trabajo, pero, si hubiera justicia, Cristina no estaría presa, porque es inocente, ya que no hay una sola prueba en su contra, sino todo lo contrario, y los autores materiales e intelectuales sí estarían presos. No quiero generalizar, pero hay una gran parte de la Justicia que está condicionada por intereses económicos y políticos. Ni se diga la Corte Suprema, cuya decisión sobre el tema de Cristina es algo sin precedentes y no se entiende, salvo que respondieron a intereses muy particulares.

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