Otro miércoles de protesta - Balas de goma y gases lacrimógenos
Brutal represión en la marcha de jubilados
Mientras se espera el veto del aumento y la reacción del Congreso, los pasivos volvieron a marchar. Algunos manifestantes fueron marcados con pintura para ser identificadosEn una nueva movilización en reclamo de aumento de los ingresos jubilatorios, se registraron graves incidentes en el accionar represivo de la Policía, que acordonó las inmediaciones del Congreso de la Nación y detuvo, al menos, a cinco manifestantes.
Aún se aguarda por el posible veto presidencial a los incrementos aprobados por el Senado.
Este es el octavo mes consecutivo de la marcha de jubilados, cuyo haber mínimo fue, en julio, de $309.294,79 (cifra a la que se deben añadir los $70.000 del bono extraordinario).
Efectivos de fuerzas federales desplegaron el protocolo antipiquetes y un amplio operativo que interrumpió el tránsito en las principales arterias del centro porteño.
A los jubilados que se movilizaron se sumaron organizaciones referenciadas con el Frente de Izquierda y personas que fueron identificadas con camisetas del club Chacarita Juniors.
Además de las detenciones, se identificaron heridos por gas lacrimógeno y se registró el intento de dispararle balas de goma a un movilero televisivo.
“Viejos, no peligrosos”
“Somos viejos, no peligrosos”, gritó una mujer con voz temblorosa, mientras corría entre el humo y el caos. La escena se repite cada miércoles: cientos de jubilados se congregan frente al Congreso para reclamar lo que el Estado les niega -una jubilación digna, medicamentos gratuitos, tratamientos médicos y el fin del vaciamiento del PAMI-. Pero esta vez, la respuesta fue más violenta que de costumbre.
Camiones hidrantes, balas de goma, gases lacrimógenos y un cerco de patrulleros rodearon la protesta desde temprano. Promediando la tarde, un grupo de manifestantes intentó avanzar por Avenida de Mayo hacia Plaza de Mayo y ahí comenzó la represión.
Números rojos
El saldo: siete detenidos, varios heridos y una postal dolorosa de adultos mayores empujados al suelo, arrastrados por agentes y asistidos por otros manifestantes.
La versión oficial sostiene que los efectivos actuaron “ante agresiones y objetos contundentes”, pero los videos y testimonios recogidos en el lugar muestran una intervención desproporcionada frente a un reclamo pacífico.
El epicentro del operativo fue el cruce de Avenida de Mayo y Montevideo, donde una columna de al menos cien personas fue interceptada por personal policial que les exigía liberar los carriles. En medio del forcejeo comenzaron las detenciones. Según denunciaron desde organismos de derechos humanos, algunos manifestantes fueron marcados con pintura para ser identificados más tarde. La Policía impidió, además, el ingreso a las inmediaciones del Congreso a toda persona que no fuera legislador, trabajador acreditado o prensa.
