El Salón, un cross al recuerdo

El Salón de los Deportes se mudará en unos pocos meses, abandonando la esquina de Corrientes y Carlos Pellegrini, para instalarse en cercanías de la Universidad Nacional de Villa María, donde ya comenzó a levantarse un nuevo y moderno estadio
martes, 29 de octubre de 2019 · 18:26

Escribe: Gustavo Ferradans / Agradecimientos: Arturo Moroni, Miguel Andreis y Ricardo Rivera, por los datos aportados para la realización de esta nota.

El Mercado Colón funcionó en el lugar que hoy todos conocen como Salón de los Deportes desde 1928 (cuando dejó el espacio que ocupaba en la actual Plaza Centenario) hasta 1965, cuando llegó la mudanza al Mercado de Abasto.

Gustavo Ballas fue una de las principales figuras. Realizó 16 peleas profesionales en este estadio.

Por algún tiempo ese espacio de Corrientes y Carlos Pellegrini sirvió como un depósito municipal, y era usado para bailes, kermeses y algunas actividades deportivas.

Los más veteranos recuerdan que en su sótano se guardaban los archivos del municipio, hasta que una vez se inundó y se perdió gran parte de ellos. Los reclamos de algunos vecinos por la suciedad y por los roedores que se convirtieron en “okupas” del lugar, aceleró su nuevo destino.

Sergio Merani, el “Gringo” criado en Tío Pujio hizo varias peleas por títulos en el Salón, y llegó a tener tres chances por coronas mundiales.

Un par de años más tarde, comenzó a utilizarse para las actividades físicas de los colegios y para esporádicas veladas boxísticas o algunos partidos de básquetbol.

 

Humberto Ghiotti (izquierda) fue uno de los que más convocaban en los primeros años del Salón.

Ghiotti, uno de los primeros

El boxeo fue uno de los primeros deportes que se vinculó al Salón. Las primeras veladas que se realizaron, tuvo como protagonista al “Gringo” Humberto Ghiotti, cuya potencia hizo conocer la lona a varios de sus rivales. 

Entre los que pelearon con Ghiotti en el Salón y conocieron la lona, aparecen Omar Tufi Kader, Bruno Segura, Carlos Páez y Julio Alvarez. Hubo otros que le ganaron como Luis Faustino Pires o Justo Benítez. Una de sus peleas con Kader fue de las primeras en colmar el Salón, en 1967, que todavía no tenía sus tribunas de madera.

 

Nace el estadio

Fue desde 1974, el intendente Carlos Pizzorno le dio un verdadero impulso al lugar, quedando definitivamente, vinculado al deporte y especialmente al boxeo.

La Dirección de Deportes, por esos años, la conducía Arturo Moroni, un médico que había trabajado en el Córdoba Sport, y que se había instalado en nuestra ciudad. La falta de un espacio cerrado para el uso deportivo, hizo plantear el nuevo destino de ese lugar. Junto al ingeniero Tavarone, se proyectó una reforma, se construyeron baños, vestuarios, nuevas tribunas (con tablones que se compraron al Aserradero Bermúdez) y una moderna iluminación. También se agregaron nuevas dependencias, que ocuparon en distintos momentos: la Dirección de Deportes, las asociaciones de básquet y fútbol, la Inspección de Educación Física, la Posada del Deportista y hasta un teatrino (en su subsuelo), al que se bautizó “Federico García Lorca”. 

En su frente, las letras luminosas con su nombre, se encendieron cada vez que se anunciaba algún evento nocturno. En ese tiempo algunos rebautizaron el lugar como Palacio de los Deportes, pero sin dudas que para todos, y hasta hoy, ha sido el Salón de los Deportes.

La carencia de otras infraestructuras hizo que el deporte lo adoptara durante medio siglo, como su escenario natural y casi único. Para el boxeo, que había deambulado por distintos escenarios, fue el lugar donde se empezó a regular la actividad, a mejorar la organización y los controles. 

 

“La Gata” Tissera

Uno de los primeros convocantes al nuevo estadio, aunque de corto recorrido profesional, fue el recordado Jorge “La Gata” Tissera.

Tissera, fue vendedor ambulante y guardavidas en la época estival, y algo desapegado al entrenamiento. De estilo desprolijo y algo despatarrado, lo que le significó su apodo, sus ocurrencias provocaban las risas de la gente. 

En una velada ante el cordobés Cano, y organizada por los Bomberos Voluntarios, hubo un incidente que terminó grabado en la memoria colectiva, aún en aquellos que ni siquiera fueron testigos. 

En aquella velada, Tissera dominó la mayor parte del combate, hasta que se cansó y comenzó a recibir más de lo que pegaba. Casi como un antecesor de “Mike” Tyson, y sin más recursos técnicos que sus dientes, terminó mordiendo a su rival, para que el Salón explotara en una carcajada general.

El entrenador Alcides Rivera fue el que más pupilos aportó al Salón. En la foto junto a Nicolino Locche, en una de las tantas asistencias del recordado Intocable, a nuestra ciudad.

Rivera y las peñas

El recordado maestro Alcides Rivera, tuvo sus primeros pasos como formador de boxeadores, casi simultáneamente con la apropiación del Salón de los Deportes para su uso deportivo. Hubo un momento que el ring quedaba resguardado en ese lugar, ya que el auge de las veladas boxísticas permitía contar con programaciones dos veces al mes. Allí comenzaron a surgir boxeadores como Jorge “Yuli” Alassia, Gustavo Ballas, Hugo Quartapelle, José “Tuchi” Guevara, Raúl “Chipaca” Gómez, Pedro Burki, Carlos Reyes Sosa, Miguel y Pedro Ledesma, José Cufré, César “Tereré” Pérez, Daniel Murúa, Sergio “Gringo” Merani, Raúl Omar “Pelado” Sena, Jorge Bracamonte, Pablo Sarmiento, Fabián “Mojarrita” Carranza, Pascual Margara, Ramón “Pecho” Sosa, Víctor Casas, Daniel Murúa, entre tantos otros, hasta llegar a Diego “Rocky” Giménez, Martín Tulián, Carlos “Pan Dulce” Montivero, entre otros.

LeyenRocky Giménez fue el último gran convocante. Gloria y drama en una misma pelea, cuando fue campeón provincial y su rival, terminó muy golpeado en el hospital.da

También fueron protagonistas varios púgiles que llegaron desde otros gimnasios, y en distintos tiempo, como Silvio Peppino o Jorge “Popy” Alassia, que tuvieron protagonismo en distintas veladas. Hubo festivales que colmaron sus gradas y otras que no cosecharon interés, peleas inolvidables y otras que pasaron al olvido, y hasta algún festival suspendido, por falta de convocatoria. También hubo nocauts que aún se recuerdan hasta hoy, logrado o sufrido por púgiles locales.

Raúl Sena, consiguió el título en el Salón. Sus recurrentes cortes hacían que muchas de sus peleas tuvieran un gran dramatismo. 

Sin dudas que la segunda mitad de la década del 70, fue la de mayor actividad, apuntalado por la Peña Amigos del Box y el Club River Plate, que le dio un gran impulso al pugilismo local, y también los Bomberos Voluntarios, encontraron en la organización de veladas, una buena forma de sumar recursos.

 

Llega Villavicencio

El primer boxeador que se instaló en nuestra ciudad, para entrenar junto al maestro Rivera fue Gregorio Crescencio Villavicencio, santiagueño de origen que apodado “Kid Mocasín”. 

Villavicencio realizó varias peleas en el Salón pero hubo dos que quedaron entre las más recordadas; en realidad fueron pelea y revancha. Fueron dos empates frente a Miguel Figueroa, por el título cordobés superligero realizados el 9 de julio y el 6 de agosto de 1976, ambas a 12 intensos asaltos, donde no se dieron tregua y ninguno pudo predominar sobre el otro.  

 

El aporte de la radio

Las transmisiones radiales de la Radio LV28 marcaron toda una época. En esos primeros años con la locución de Juan Carlos Ferradans y los comentarios de Arturo Moroni. Con un trabajo casi artesanal, marcaron una época para el periodismo radial local, ya que también seguían a los púgiles locales por distintos escenarios del país.  Luego en el relato se sumó Miguel Angel Juan. También hizo su aporte el recordado Raúl José, primero desde el diario Noticias y posteriormente, desde El Diario.

 

Y en este rincón…Ballas

Gustavo Ballas fue uno de los boxeadores más convocantes de todas las épocas: en el Salón enfrentó a Alberto Martín, Felipe Rojas, Reynaldo Romero, Hugo Emer, Luis Gerez, Carlos Escalante, Rubén Condorí, Miguel Lazarte, Ramón Rodríguez, Juan Carlos Cortés, José Rufino Narváez y al chileno Jaime “Motorcito” Miranda, entre otros.  

El dato llamativo es que de las 120 peleas que hizo como profesional solo 16 fueron en el “Salón”, contra las 17 que realizó en el Luna Park. Vale destacar que Ballas realizó otras dos peleas en nuestra ciudad, pero en el Anfiteatro.

Gustavo fue convocante desde que era amateur, y previo a marcharse a Mendoza. Su boxeo exquisito era un buen motivo para comprar la entrada. La única vez que se tuvo que suspender una pelea por falta de convocatoria, fue poco después que se consagrara campeón del mundo (fue por el alto costo de las entradas), aunque esa había sido programada en el Anfiteatro. En su mejor momento, sus peleas en el Salón contaban con la presencia de varios de los periodistas porteños, referentes de la actividad, que llegaban hasta nuestra ciudad.

 

El “Gordo” Astrada

En la época dorada del boxeo local, se sumaron amigos a colaborar. Uno de ellos fue un profesor de historia, Edgardo “Coni” Astrada. Su potente voz, tal vez una de las mejores que tuvo la ciudad, hacía temblar hasta el techo cada vez que decía “Segundos afuera...primer round”, o cuando anunciaba “Atención, fallo de la pelea”.

Trabajó en el viejo Canal 2 y LV28 y para muchos era, simplemente, el “Gordo”, falleció muy joven, justo el día que cumplía 40 años. Fue, sin dudas, uno de los personajes más queridos y recordados de esos tiempos. Su chispa y creatividad fue única, varios de los boxeadores quedaron marcados por sus ocurrencias al imponerle un apodo. ¿Y vos dónde trabajas?, le preguntó a uno antes de una pelea. “En una panadería”, respondió el púgil. Cuando lo anunció surgió una nueva ocurrencia de su picardía: “Y en este rincón, Raúl “Chipaca” Gómez”, y el mote quedó como una huella indeleble que todavía permanece. 

Su generosidad también fue única. Alguna vez supo prestar el sobre con el sueldo recién cobrado, para posibilitar que Alcides Rivera y uno de sus pupilos, viajara a una pelea.

 

Santos Laciar, logró varios títulos, pero el primero, lo consiguió en 1979 en el Salón 

El título de Laciar

Una de las primeras peleas por una corona, al menos en esta etapa del boxeo, se disputó el 9 de setiembre de 1977. Estuvo en juego el título provincial mosca donde el local Carlos Reyes Sosa (que le había ganado el título a Rubén Pasero) perdió en su primera defensa ante un juvenil pibe llegado desde Huinca Renancó: Santos Benigno Laciar (que ese día vistió un pantalón atigrado). 

“Falucho” ganó por puntos y fue el primer título de todos los que ganó. Años más tarde fue tres veces campeón del mundo, pero su primera corona lo consiguió en el Salón, en tiempos cuando era un personaje casi anónimo del boxeo nacional. 

 

Galíndez, en el ringside

El 17 de marzo de 1978 se presentó en el Salón, Rubén Pardo que le ganó por nocaut en el tercer asalto al puntano Juan Alberto Mora. Fue una noche especial, porque en el ringside estuvieron presentes: Víctor Emilio Galíndez, que por entonces era campeón mundial de los medio pesados (y tenía como sparring al mencionado Pardo), y junto a él estuvo, Juan Carlos “Tito” Lectoure, el recordado promotor del Luna Park.

 

Locche en el ring

Hacía algo más de un año que Nicolino Locche había dejado el boxeo. Igualmente, la posibilidad de su regreso a los rings merodeaba en sus pensamientos. Hizo varias exhibiciones por el país por el año 1978, una de ellas justamente en el Salón. Ya estaba más lento y lejos de ser el que había sido. Finalmente descartó la idea y nunca más volvió a boxear, pero sus últimos esquives y cabeceos fueron justamente en el coliseo de Corrientes y Carlos Pellegrini, algo que no muchos recuerdan. Por muchos años, el gran Nicolino fue un asiduo visitante a las veladas, forjando una gran amistad con Alcides Rivera. 

 

Los personajes

Entre los 70 y 80, hubo tres tipos de entrada; ringside (donde se colocaba una valla perimetral), tribuna y galería. Esta última era para los que tenían un bolsillo más flojo de efectivo, que miraban la velada parados, detrás de la valla que rodeaba el ringside. Allí solían ubicarse distintos personajes, como los hermanos Tissera que vivían en el populoso barrio “La Boca del Tigre”. Muchas de sus ocurrencias que lanzaban a boca de jarro, provocaba las risas de la concurrencias.“Estudialo, estudialo”, gritaba uno, y el otro respondía enseguida “tanto estudiar se va a recibir”. Otro clásico de estos personajes fue: “Pegale en el esófago”.  

 

Los “Gringos” y Braca

Tres protagonistas importantes que se sumaron años después al Salón fueron los dos “Gringos”, Merani y Sena y Jorge Bracamonte 

Fueron varios los títulos provinciales disputados en el viejo escenario de Corrientes y Carlos Pellegrini. Uno de ellos lo logró Bracamonte, en agosto de 1984, cuando ganó la corona provincial de los welter junior, al vencer a Héctor Ruiz.

Sergio Merani se consagró en este escenario campeón Fedelatin de los medio pesados, el 18 de setiembre de 1990 frente a Miguel Mosna, al ganar por puntos, en el que fue el primer título internacional disputado en el Salón.

Otra recordada pelea fue cuando el otro “Gringo”, Raúl Omar Sena venció por puntos, el 10 de mayo de 1991, a José Eugenio Toloza y se quedó con la corona de los medianos mediano. El pleito tuvo un epílogo dramático, con Sena con profundos cortes en sus cejas, que casi hacen parar la pelea. Finalmente ganó por puntos y fue campeón.

 

La noche de los “próceres”

Sin dudas el ingenio siempre estuvo presente al momento de provocar la invitación al público. Hubo una recordada velada donde pelearon tres promesas del semillero de Alcides Rivera, y el festival se llamó “La noche de los próceres”, ya que se presentaban Daniel Quiroga, Pablo Sarmiento y Fabián Moreno, los mismos apellidos que tres de los próceres de nuestro país. 

 

La reforma

En 1996 se le realizó una amplia reforma, que modificó su fisonomía, La colocación del piso de parqué, obligó a recortar sus tribunas (que llegaban hasta el nivel del suelo), quitándole tres o cuatro escalones, se le agregaron rejas y sus gradas adoptaron la imagen que hoy muestran, con menor capacidad para el público. 

 

La única televisada

De todas las veladas realizadas en el Salón, solo una fue televisada: fue el 23 de junio de 2001, y transmitió Canal 9 (en ese momento Canal Azul), con los periodistas Carlos Irusta y Horacio García Blanco. Un lujo.

Esa noche se presentó Jorge “La Hiena” Barrios ante Justo Evangelista Martínez, en categoría superpluma. La pelea terminó sin decisión, al minuto del segundo asalto, producto de un choque de cabezas, que terminó con un profundo corte en Martínez, con la pelea suspendida y sin fallo. 

Por suerte, estaba Jorge “Popy” Alassia, que salvó el espectáculo, al ganar en la otra pelea por nocaut en el primer round a Jorge Roda, en categoría livianos. La primera vez que se televisaba desde el Salón, hubo dos peleas y juntas duraron menos de 9 minutos.

 

Baldomir en sus inicios

Antes de ser campeón del mundo, y de vivir un presente detrás de las rejas Carlos Baldomir también peleó en el Salón. Fue el 15 de marzo de 1996 y perdió por puntos ante el villanovense Silvio Luis Peppino.

 

Latigazos

En 1997 llegó un pibe correntino al gimnasio de Rivera, Nicolás Vergara, que prometía más con sus palabras que con sus guantes. Realizó tres peleas en esta ciudad y una de ellas fue el 18 de junio en el Salón, organizado por el Club Empleados Banco de Córdoba y la Comisión Amigos del Box.

La pelea fue un aburrido empate ante el cordobés Daniel Colautti, pero lo más recordado fue la presencia de Juan Martín “Látigo Coggi”, que hizo una exhibición junto al bonaerense Oscar “Cañete” López. Fueron apenas un par de roundS, y la grata presencia de un excampeón del mundo en la ciudad.

 

El mayor susto 

Fueron numerosas las peleas enmarcadas en un desarrollo dramático. Algunos púgiles terminaron saliendo del ring en camilla, pero el caso que generó el mayor susto se vivió el 15 de diciembre de 2000, cuando Diego “Rocky” Giménez se adueñó de la corona Provincial de los ligeros, ganando por nocaut, en la séptima vuelta, a Jorge Alfredo Plaza. El “Torito” como apodaban al rival del bellvillense, terminó en el hospital y con la decisión de su retiro de los cuadriláteros, luego de una paliza histórica. 

“Rocky” fue uno de los grande convocantes, apoyado en su boxeo explosivo y ribetes casi callejeros. 

 

Anemia de figuras

Luego el boxeo no encontró figuras de mayor convocatoria. La crisis de figuras locales, los costos organizativos y las falencias estructurales que ya se veían en el Salón fueron mudando el boxeo a otros escenarios.  

En junio de 2017 fue limitado su uso público por razones de seguridad y quedó en el recuerdo el ruido de una pelota rebotando en su piso, los campanazos del boxeo y hasta la bulliciosa presencia de estudiantes en competencias intercolegiales.

Algunos aseguran que cada tanto los viernes por la noche, los fantasmas del lugar encienden las letras luminosas de la entrada anunciando otra velada, y algún entrenador se sube al ring para acomodarle el cabezal a un pibe lleno de sueños, esperando que alguien toque la campana. 

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