Masonería villamariense

Revelaciones y misterios en el cementerio La Piedad

Aquel silencio que habla. “La Piedad” es un espacio de visita y respeto. Aun así, su plano y su diagramación dejaron la puerta abierta a una nueva forma de percibir la historia.
domingo, 14 de julio de 2019 · 12:09

Si uno visita nuestro cementerio, siempre conservando la postura y el respeto, puede escuchar las voces que emergen entre los pasadizos de tal hospicio. 

Entre los grises y los sepias, colores imperantes, uno observa, y puede ser observado, por diferentes personas que forjaron la historia de una ciudad que aún seguía creciendo y mostrando, como un abanico, el gran crisol de ideas que siempre fue. 

La villamariense Roxana  Carranza, licenciada en Historia, llevó adelante una tarea investigativa por demás destacada en la que visitó diferentes cementerios del mundo. Entre ellos, el Cementerio “La Piedad” fue uno de los que más le llamó la atención “Todos tienen, cuando uno los mira desde arriba, la forma de una cruz. Pero el de Villa María no tenía la misma forma… era distinta”, aseguró. 

Aquel sorpresivo hallazgo fue lo que dejó la puerta abierta para interiorizarse aún más y percibir el plano, tal vez, como un gran símbolo masón (ver aparte). 

Allí, donde las calles Gobernador Sabattini y Granaderos Argentinos parecen comenzar a separarse, la historia las une en una forma piramidal casi exacta. 

“Estudiar a los masones tiene sus grandes limitaciones. Como son órdenes secretas, no se va a develar todo, nadie te va a mostrar nada. Mucho se sabe por lo de Europa, pero no me atrevería a decir que acá puede ser lo mismo.”.  

Recapitulando aún más su análisis, singularizó: “Cuando hago el relevamiento me encuentro con una tumba que tiene toda la simbología y que pertenece a uno de los grados más altos… me llamó la atención que estuviera en el interior de país y de la provincia”, afirmó refiriéndose adonde se ubica Calvo Parra.

En el simbolismo del cementerio (percibido desde una foto aérea) podemos notar que “era masón por su cuestión geométrica. Hay sectores en los que no debe pasar nadie, porque el espacio suele ser muy intrincado”, afirmó la entrevistada. 

Carranza, en su charla también mencionó distintos rasgos que son particularmente distintivos en alusión al contexto histórico de la generación del 80 -momentos del florecimiento de nuestro país y también de la llegada de la orden masónica -.  “En aquel momento existía el paradigma del pensamiento positivista y los modelos de civilización eran Francia e Inglaterra”.   

(N. de la R.: el positivismo es una teoría filosófica que considera que el único medio de conocimiento es la experiencia comprobada o verificada a través de los sentidos).

Una breve visita a tal escenario, nos puso de cara con todas las leyendas y mitos que la ciudad intramuro personifica y acentúa con el correr de los años. 

El sonido de los pasos, el crujir de una puerta que se abre y la sensación de que hay aún muchas páginas que han quedado sin ser escritas.  Hoy parece, que una mano invisible comienza a ser singularizada. 

Tal vez por esa atmósfera que lo invade todo, tal vez por la eternidad que sugieren las placas, o solamente el hecho de pensar en el devenir, uno quiere rescatar la historia y los mitos urbanos. Uno no quiere que lo pretérito arda mientras un día cae sobre el otro, llenando de polvo recuerdos que deberían iluminar parte de nuestra historia, pero que a veces, de manera involuntaria (o no), todo no parece vedados. 

Agradecimientos: Juan Ríos y Luciano Pereyra 

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