Opinión - Una reflexión tras el doble femicidio de Córdoba

Mujeres y varones: la unión que salva contra la violencia de género

La autora, abogada y especialista en la materia, reflexiona a partir de un hecho que conmovió a la opinión pública
domingo, 26 de octubre de 2025 · 07:30

Escribe: Laura M. T. Pedernera* Especial

 

¿Cuántas vidas más tendrán que perderse antes de actuar? El doble femicidio cometido por Pablo Laurta en Córdoba nos ha dejado mucho dolor. La violencia de género arrebató dos vidas inocentes: Luna Giardina y Mariel Zamudio.

El doble femicidio cometido por Pablo Laurta, creador del movimiento antifeminista “Varones Unidos”, es un trágico recordatorio de la urgencia de abordar los discursos de odio y la violencia de género.

Los discursos de odio contra las mujeres y el feminismo no son palabras vacías. Tienen consecuencias reales y devastadoras. Normalizan la violencia, la perpetúan y hacen creer que es aceptable. Nos dividen y nos enfrentan.

Deslegitiman los derechos de las mujeres, nuestros logros y nuestra lucha por la igualdad. Influyen en la opinión pública, ya que intentan implementar una cultura de tolerancia hacia la violencia contra las mujeres. Generan actitudes y comportamientos negativos hacia nosotras, nos quitan voz y representación en espacios de poder y toma de decisiones.

Es alarmante ver cómo los discursos de odio contra las mujeres cuestionan nuestra verdad, difundiendo, por ejemplo, el mito de que hacemos denuncias falsas de violencia.

 

Voces silenciadas

¿Denuncias falsas? Basta con ver las noticias que muestran otra realidad: mujeres asesinadas, mutiladas, descuartizadas, torturadas, muchas con denuncias previas, medidas de restricción o botón antipánico en contra de su agresor. La verdad es que nuestras voces han sido silenciadas durante demasiado tiempo y, cuando nos atrevemos a hablar, somos cuestionadas y nos enfrentamos a una avalancha de dudas y acusaciones.

Como sociedad, varones y mujeres no podemos callarnos y debemos unirnos. No podemos permitir que estos discursos misóginos nos definan. Debemos exigir que se respeten los derechos de niñas y mujeres, derechos por los que venimos luchado y tenemos adquiridos.

 

Discursos de odio

Abordar los discursos de odio de manera efectiva es crucial para prevenir consecuencias nefastas. Los discursos en contra de las mujeres son un caldo de cultivo para la violencia, porque fomentan actitudes discriminatorias y sexistas que pueden llevar a femicidios y otras formas de violencia contra las mujeres. Por lo que, sin lugar a duda, radicaliza a individuos con actitudes misóginas, aumentando el riesgo de violencia, normalizando y justificando actos inaceptables.

Por esa razón, el Estado “debe, tiene la responsabilidad y obligación” de prevenir todo tipo de violencia de género y femicidios, que es la violencia en su máxima expresión.

 

Tratados internacionales

Los tratados internacionales, como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención de Belém do Pará, establecen rotundamente estas obligaciones.

Niñas y mujeres merecemos vivir sin miedo, sin violencia y con dignidad, por eso: a las mujeres que son o han sido víctimas de violencia, un mensaje claro: no están solas. A las familias que han perdido a una niña o mujer por violencia de género, solidaridad y apoyo de nuestra sociedad.

A la sociedad en general, un llamado a la acción: no seamos indiferentes ante la violencia de género. No nos callemos ante los discursos de odio y misoginia. Mujeres y varones, levantemos nuestra voz para exigir justicia, igualdad, empatía y respeto mutuo. Porque cuando una mujer es víctima de violencia, no es un número más, es una hija, una madre, una hermana, una amiga, una persona con sueños y esperanzas.

*Abogada especializada en Derecho de Familia, Niñez y Adolescencia, en Derecho Civil y Sucesorio

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