Adolescente atacada con un hierro en la cabeza

La carta pública por Agustina Cuzcueta: piden que se juzgue como intento de homicidio

Sus afectos destacan que la familia de Agustina "necesita que la Justicia actúe no solo para castigar, sino para restablecer la tranquilidad en sus vidas. No pueden seguir viviendo bajo amenaza mientras los agresores y sus allegados se sienten intocables".
miércoles, 1 de octubre de 2025 · 14:02

Los afectos de Agustina Cuzcueta, la adolescente de 16 años que fue atacada por un grupo que le arrojó un hierro en la cabeza mientras circulaba en moto en Villa María, pidieron a través de una carta pública la realización del juicio oral y público a los presuntos autores del hecho y que la calificación legal sea intento de homicidio.

"Hoy, su realidad es una batalla diaria, una vida marcada por las graves secuelas neurológicas que le dejó la agresión que sufrió en Villa María", indicaron. También manifestaron que el entorno de los agresores sigue generando terror sobre la víctima y su familia. "El dolor de esta familia no termina en la cama de un hospital, se extiende en el miedo, ya que viven amenazadas y hostigadas", advirtieron.

Esta es la carta completa:

Verdad y Justicia.
AGUSTINA FUIMOS Y SOMOS TODAS!

La vida que les robaron: La lucha incansable por Agustina de Villa María
El silencio en la casa de Agustina Cuzcueta no es paz, es el eco persistente de una vida que fue brutalmente interrumpida. Hace un tiempo, Agustina, con apenas 16 años, era una adolescente como cualquier otra; llena de planes y sueños. Hoy, su realidad es una batalla diaria, una vida marcada por las graves secuelas neurológicas que le dejó la agresión que sufrió en Villa María.

Agustina no tuvo un accidente. Fue una víctima de la violencia más despiadada, atacada por un grupo que le arrojó intencionalmente un pesado hierro a la cabeza mientras iba en su moto. El impacto le destrozó el cráneo, la dejó al borde de la muerte y le robó, de un golpe, su independencia y su futuro.

Los nombres de la impunidad: Chiozzi Juan, de 19 años; Mir, Gonzalo, de 17 años, quien arroja el hierro; y Lautaro Vallejos Chiozzi, de 16 años, quien acompaña y arenga para violentar a Agustina hasta casi matarla.
Son los responsables de que la vida de Agustina se haya detenido. Estos nombres no son solo parte de un expediente, son los nombres de quienes desataron el infierno de esta familia.

Detrás de Agustina está Verónica Vílchez, su madre. Verónica ya no es solo una madre, es una guerrera obligada a vivir en alerta constante. Su lucha es doble: cuida a su hija, la acompaña en cada rehabilitación y, al mismo tiempo, pelea contra la impunidad que permite que el entorno de los agresores siga generando terror. El dolor de esta familia no termina en la cama de un hospital, se extiende en el miedo, ya que viven amenazadas y hostigadas.

¿Por qué necesitamos elevar esta causa a juicio?
Este es el grito de Verónica, y es lo que debe movilizar a toda la sociedad:

Justicia y Verdad para Agustina. La carátula actual del caso no refleja la crueldad del ataque orquestado por Chiozzi Juan, Mir Gonzalo y Lautaro Vallejos Chiozzi.
La familia insiste en que lanzar un hierro de 10 kilos a la cabeza de una joven no es una simple agresión; es un intento de homicidio que, por milagro, no se consumó. Llevar la causa a juicio con la calificación correcta es la única forma de que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos.

Un mensaje contra la impunidad: Si este ataque se minimiza, se envía un mensaje escalofriante a la sociedad. Un juicio contundente es la única manera de proteger a Agustina y a otras víctimas de futuras represalias y amenazas, deteniendo el ciclo de violencia que promueven los imputados.

Para poder sanar y vivir en paz, la familia de Agustina necesita que la Justicia actúe no solo para castigar, sino para restablecer la tranquilidad en sus vidas. No pueden seguir viviendo bajo amenaza mientras los agresores y sus allegados se sienten intocables.

La historia de Agustina es un espejo de lo que la violencia puede hacer, y la lucha de Verónica es un llamado desesperado: Villa María necesita que esta causa se eleve a juicio ya. Que el sufrimiento de Agustina no sea en vano, y que su vida, marcada por el dolor, encuentre al fin la justicia que le permita empezar a sanar.

Elevación de juicio ya, por intento de homicidio con agravantes para los tres delincuentes!
 

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