Cámara del Crimen - El hombre, mediante un ardid, desapoderó de una cifra millonaria a una comerciante de esta ciudad
Condenaron a tres años y medio de prisión al “estafador de Tinder”
Luis Alfredo Belizán fue encontrado culpable de estafar a una mujer de Villa María. Se presentó en Tinder como un “asesor financiero” y, mediante un ardid, despojó a la víctima de más de 50 millones de pesos y 7.000 dólares“Un mentiroso profesional”. Así definió el fiscal Francisco Márquez a Luis Alfredo Belizán (64), el hombre que, al igual que “el estafador de Tinder”, -cuya historia se popularizó en una película de Netflix-; desapoderó de una cifra millonaria a una mujer que confió en él.
Ayer, el hombre salió sonriente, aunque esposado, de la sala de Tribunales. Pese a que proclamó su inocencia, fue condenado a purgar tres años y medio de prisión por el delito de “estafa continuada”.
El hecho
Belizán se presentó en la red social Tinder como Alfredo Oviedo Lezcano. Era un nombre falso al que agregó una profesión falsa, dado que dijo que se dedicaba a “negocios financieros con importantes personajes de la política y del mundo empresarial”, y que tenía “un amplio manejo de transacciones millonarias, con inversiones muy rentables”. Todo eso se lo contaba a una mujer sola, de 70 años y que se dedica al comercio en un rubro algo golpeado por la crisis.
Una vez que ganó la confianza de la mujer, ella le entregó 7.000 dólares, una notebook y 300 mil pesos en efectivo “porque solo tenía dólares”, le dijo.
Días después, la instó a que tomara un crédito personal para invertir en celulosa. Ahí sumó 50 millones de pesos, más tres más que ella tenía depositado en una cuenta bancaria, los que le entregó al hombre que, con la plata en la mano, desapareció del mapa y la bloqueó de todos los medios de comunicación. Todo esto ocurrió entre el 26 de junio y el 5 de julio de 2024.
La mujer, al caer en la cuenta que todo fue un engaño, lo denunció, y, al mes, Belizán fue detenido cuando cruzaba hacia Paraguay.
Los alegatos
En la audiencia de ayer, que comenzó pasado el mediodía, el fiscal se refirió a las pruebas objetivas que ratifican el testimonio de la víctima. Un recibo de la noche que pasó en un hotel -después que ella le diera 300 mil pesos en efectivo-, la declaración de la psicóloga que asistió a la víctima y ratificó la angustia vivida a consecuencia del engaño y el testimonio de una amiga.
Además, mostró las comunicaciones telefónicas que mantenían hasta que se interrumpieron abruptamente después del 5 de julio, cuando él desapareció.
“También le mintió a usted, señor juez”, dijo el fiscal al referirse a la declaración de Belizán, cuando relató que se dedica al negocio gastronómico en Chaco. En ese testimonio, aseguró que esperaba salir en libertad para abrir una sucursal en Villa María, para lo cual ya tenía inversores.
“Es un fantasma para la AFIP (ARCA)”, dijo el fiscal, al referirse a que ninguna de esas actividades estaba registrada en el organismo recaudador. Tampoco es dueño de una casa, como dijo ante el magistrado.
Además, corroborando el perfil de estafador, el fiscal argumentó que en su perfil de WhatsApp tiene el logo de una empresa dedicada a la refrigeración y calefacción y una foto con una imagen de Madrid “para promover al engaño, indicando que estuvo allí”.
“Está recontra acreditado que él le hizo el cuento del tío a la víctima, que la estafó, para decirlo en términos jurídicos” y por eso pidió 5 años de prisión.
Luego, fue el turno del querellante que representó a la mujer estafada. David Bazán Carricaburu habló de la “compleja red de engaños contra la integridad patrimonial y emocional de mi representada”.
“Ella es una mujer mayor, honesta y confiada”, que creyó en las mentiras de Belizán.
Pidió la máxima pena prevista para ese delito: 6 años de prisión.
A su turno, la defensora Ivana Castoldi, en un alegato impecable, cuestionó la falta de pruebas que permitan sostener el testimonio de la víctima.
“No se ha podido acreditar el perjuicio económico. Ella dice que la despojó de dinero, pero si no hay pruebas cualquiera puede venir y decir que entregó dinero a otro”, afirmó.
Valoró que la víctima es una mujer adulta, de un nivel sociocultural bueno y una comerciante con varios años de trayectoria, tratando de desacreditar el argumento de la vulnerabilidad.
También remarcó que en los tres testimonios que dio ante la Justicia fue cambiando algunos detalles, como el monto del perjuicio. “En la primera oportunidad no habló de los dólares”, dijo Castoldi.
Por otra parte, afirmó que “ella sabía bien” que Tinder es una red social para relacionarse “y no para buscar profesionales que asesoren”. “Para eso hay otras redes, como Linkedin”, puntualizó.
En otro extremo de su alegato se refirió a las mentiras que dijo Belizán en Tinder: “No lo podemos culpar por eso, eso es lo que hace la gente en redes sociales”.
Por ello, pidió la absolución de su defendido y, en caso de que lo consideraran culpable, solicitó que el delito fuera “continuado”, es decir, una misma estafa y no tres, como estaba acusado originalmente y, por ello, le aplicarán una pena de dos años de prisión en suspenso (condicional).
Últimas palabras
Al terminar los alegatos y después de un cruce entre fiscal, querellante y defensora en el que se hizo hincapié en la vulnerabilidad de la víctima, el juez Félix Martínez otorgó el derecho de la penúltima palabra a la mujer, quien siguió todas las instancias de la audiencia entre lágrimas.
“Quiero que la Justicia caiga con toda la fuerza sobre él, para que no siga jodiendo a otros. Hasta ahora, me han escuchado”, dijo la mujer.
Luego, Belizán usó el derecho a la “última palabra” antes de que el juez pase a deliberar sobre la sentencia.
“Soy inocente”, dijo el acusado.
Quince minutos más tarde, la secretaria del Tribunal, Gabriela Sanz, leyó la sentencia: tres años y medio de prisión por el delito de “estafa continuada”.
¿Y ahora?
El hombre lleva un año detenido y, salvo alguna decisión en contrario por su edad o su condición de salud, deberá estar al menos un año y medio más en la cárcel.
El tema que seguramente será ahora trabajo del abogado querellante es determinar si podrá devolver algo del dinero.
Será una tarea difícil porque Belizán no tiene absolutamente nada a su nombre.
Belizán - Perfil
Belizán no tiene antecedentes para la Justicia, aunque hay una causa abierta en Laboulaye y una denuncia por violencia doméstica en Córdoba.
Es oriundo de la capital provincial y accedió solo a estudios de nivel primario.
Es padre de un hijo -quien asistió ayer a un tramo de la audiencia- y asegura que trabajó “toda su vida”.
Cuando lo detuvieron, en un colectivo que iba de Argentina a Paraguay, tenía en su billetera solo el carné de conducir y nada de dinero.
Si bien hay versiones que indican que circulaba en el país vecino en un auto de alta gama, el vehículo no estaba a su nombre.
