Farmacias en alerta por los atrasos de PAMI y el deterioro del sistema de provisión de medicamentos

La deuda que no se ve y la salud de los jubilados en juego

Desde la Cámara de Farmacias de Centro Argentino y la Asociación Farmacéutica de la Provincia de Córdoba, advirtieron que el incumplimiento en los pagos, la reducción de coberturas y la fuerte caída en el consumo afecta al sector y compromete la atención de jubilados y pensionados
miércoles, 4 de febrero de 2026 · 08:30

La deuda que el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) mantiene con las farmacias encendió una señal de alarma que ya no distingue regiones ni tamaños. Desde Villa María, Villa Nueva y distintos puntos de la provincia de Córdoba, referentes del sector advirtieron que el sistema atraviesa un nivel de desfinanciamiento que compromete su funcionamiento cotidiano y, sobre todo, el acceso a medicamentos esenciales para jubilados y pensionados.

La Cámara de Farmacias de Centro Argentino, con sede en Villa María, expresó su preocupación por los atrasos en los pagos correspondientes a prestaciones ya realizadas.

Carina Bernardi, referente de la entidad, detalló a elDiario que “en este momento nos adeudan la primera quincena de diciembre, el cierre de la segunda quincena de diciembre y el final de la primera quincena de enero”.

A esto se suma un contexto inflacionario que profundiza el desfasaje financiero, ya que las presentaciones a las obras sociales se realizan cada 15 días y los pagos no llegan en tiempo y forma.

 

Farmacias de barrio, las más afectadas

Desde el sector remarcaron que la situación no impacta de igual manera en todos. “No es lo mismo el movimiento de una gran cadena o una sucursal en Córdoba capital que una farmacia de barrio. Para las pequeñas y medianas, sostener esa inversión durante tanto tiempo se vuelve muy complicado”, explicó Bernardi.

Aun así, muchas continúan dispensando medicamentos a los afiliados de PAMI pese a las dificultades, conscientes de que el jubilado es el eslabón más débil de la cadena. “No es nuestro espíritu dejar a la persona sin atención, pero el esfuerzo está llegando a un límite que se vuelve insostenible”, advirtió.

 

A nivel provincial

El reclamo no es aislado. Desde la Asociación Farmacéutica de la Provincia de Córdoba, su presidenta, Camila Soberbio, coincidió en el diagnóstico y amplió el impacto del problema: “La farmacia es un bien común distribuido en la sociedad que garantiza el acceso al medicamento, especialmente para los jubilados. Hoy ese acceso está en riesgo”, sostuvo.

La entidad, con 17 años de trabajo en la ciudad de Villa María y presencia en distintas localidades de la provincia, viene alertando por el incumplimiento de los plazos de pago y la reducción de coberturas en medicamentos considerados indispensables.

Según explicó Soberbio, el desfinanciamiento obliga a muchos afiliados a trasladarse de una farmacia a otra para conseguir sus medicamentos, con el desgaste físico y económico que eso implica. A esto se suma la eliminación de fármacos que anteriormente eran gratuitos y la reducción del porcentaje de cobertura en otros. “Cuando no hay respuestas de las autoridades, lo que se pone en juego es la salud”, remarcó.

 

“Comprar medicamentos o cubrir otras necesidades básicas”

Los números empiezan a reflejar ese deterioro. Desde la Cámara de Farmacias de Centro Argentino indicaron que, como consecuencia de las políticas actuales, se registra una caída de casi el 35% en las unidades dispensadas, tomando promedios a nivel nacional.

Desde la Asociación Farmacéutica hablaron de una baja de al menos el 20% en el consumo de medicamentos, con aumentos de precios que alcanzaron hasta el 60%. “Las jubilaciones son mínimas y muchos deben elegir entre comprar medicamentos o cubrir otras necesidades básicas”, señaló Soberbio.

Ambas entidades coinciden en que el problema no responde a una coyuntura local, ya que toda la facturación se centraliza en el mismo organismo. También advierten que solo las grandes cadenas pueden absorber atrasos de hasta tres meses, mientras que las farmacias de barrio -las más cercanas al jubilado- quedan al borde de la inviabilidad. “Son el eslabón más débil y el que hoy está en mayor riesgo”, subrayaron.

A pesar del escenario adverso, el sector continúa garantizando la atención a los afiliados de PAMI, apelando a la vocación profesional y al rol social que históricamente cumple la farmacia. “Somos un espacio de salud y de contención, no un simple comercio”, expresó Soberbio, quien relató situaciones cotidianas que reflejan el costado humano de la crisis: jubilados que se retiran sin sus medicamentos, médicos que no saben qué recetar porque desconocen si será cubierto y personas que se van llorando, con la cabeza gacha, al no poder afrontar el costo de sus tratamientos.

Desde la Cámara de Farmacias solicitaron una pronta regularización de la deuda y mayor previsibilidad en los pagos para evitar mayores perjuicios tanto para las farmacias como para los beneficiarios. La situación es seguida de cerca y no se descarta profundizar las gestiones institucionales si no hay respuestas en el corto plazo. En ese marco, se anunció una reunión entre entidades e instituciones del sector para definir las próximas medidas a adoptar.

El mensaje es claro y se repite desde distintos espacios: el problema no es político, es estructural y afecta de lleno a la salud pública. Mientras las farmacias sostienen el sistema con esfuerzo propio, el límite está cada vez más cerca. Y cuando ese límite se cruza, quienes pagan el costo no son las instituciones, sino nuestros abuelos jubilados.

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