Derechos humanos - “Mi papá dejó de ser desaparecido”, dijo su hija

Tito Nívoli, de Ucacha, es uno de los identificados en La Perla

Mario Alberto Nívoli, oriundo de la vecina localidad de Ucacha, fue secuestrado en febrero de 1977 en su casa de barrio General Paz, cuando tenía 28 años. Sus amigos le decían Tito y era técnico electricista

Mario Alberto Nívoli es el primer nombre que se conoció ayer de los 12 identificados en el ex-Centro de Detención La Perla, tras las excavaciones realizadas en 2025. La identificación de sus restos se logró tras los estudios genéticos realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), en el marco de una investigación llevada adelante por el Juzgado N°3 de Córdoba, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja.

Nívoli era oriundo de Ucacha, sus amigos y familia le decían Tito y tenía 28 años cuando fue secuestrado, el 14 de febrero de 1977, por un grupo de tareas que irrumpió en la casa familiar del barrio General Paz, en Córdoba. Desde entonces permanecía desaparecido.

 

“Llanto explosivo”

Su hija, María Soledad Nívoli, relató en declaraciones a la radio Cadena 3 cómo recibió la noticia y qué significó para ella y su familia, después de 49 años de búsqueda.

"Lo primero que sentí fue un llanto explosivo. Estaba saliendo de la escuela de mi hijo Emiliano, que tiene ocho años, cuando me llamó el abogado Ramiro Fresneda. Nunca pensé que esa llamada iba a ser por esto", contó.

Según relató, la noticia llegó en medio del movimiento cotidiano cuando le dijeron y se fundió en un abrazo con su compañero y con su hijo, mientras les dijo: ''Encontraron al abuelo''.

Para María Soledad, la confirmación significó un cambio profundo en su historia personal. "Sentí alivio. Una paz que nunca había sentido. Y una certeza que apareció en mi cabeza: ya no soy más una hija de desaparecidos. Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto", expresó.

 

Cambia, todo cambia

La mujer explicó que esa certeza transforma no solo la historia familiar, sino también la dimensión colectiva de la memoria. "Cambia todo para nosotros, pero también para nuestra comunidad, para nuestra sociedad. Es la certeza de que había que seguir buscando y de que esto recién empieza, porque hay muchos más allí", afirmó.

Cuando su padre fue secuestrado, ella tenía apenas cuatro meses, y su hermano, dos años. "Nos criamos con una madre y unos abuelos amorosos, con tíos que siempre nos transmitieron la importancia de militar la memoria, la verdad y la justicia", recordó.

María Soledad expresó una profunda gratitud hacia quienes participaron del proceso. Entre ellos mencionó a investigadores del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto y a integrantes del equipo forense como Anaís Linares y Silvana Turner. "Nunca perdieron el norte de la necesidad de seguir buscando indicios que permitieran encontrar a nuestros familiares", sostuvo.

También destacó el trabajo de los organismos de derechos humanos y de los querellantes que impulsaron la investigación. "Esto parece imposible. Yo no quiero usar la palabra milagro porque sería una falta de respeto a la ciencia, pero realmente no sé cómo decirlo", señaló.

Sobre la identificación de los restos, la mujer dijo que es una sensación enorme de justicia: "Decirles a quienes secuestraron y mataron a mi papá que ya no pueden seguir cometiendo ese crimen. Lo siguieron cometiendo durante todos estos años al mantenerlo desaparecido".

Además, agregó que lo importante es la reparación: "Algo de la sociedad que quedó roto hace mucho tiempo empieza a encontrar un lugar. Eso es bello y reparador".

 

Quién fue Mario Nívoli

Según los datos registrados en el Archivo Provincial de la Memoria, Mario Alberto nació el 25 de abril de 1948 en Ucacha, provincia de Córdoba. Estudió Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y comenzó su militancia política en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) - Montoneros. Allí, en Santa Fe, se casó y luego fue padre de dos hijos.

Se dedicó a trabajar como técnico electricista. Tito fue secuestrado en presencia de su familia, la madrugada del 14 de febrero de 1977, en su casa de barrio General Paz, en la ciudad de Córdoba. Permaneció cautivo en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio "La Perla".

Los responsables de su secuestro y desaparición fueron juzgados el 25 de agosto de 2016 en la sentencia de la megacausa "La Perla-La Ribera-D2". Tenía 28 años.