Durante los tres primeros días de mayo

Casi 100 mil creyentes asistieron a la fiesta del Señor de la Buena Muerte

El pueblo de casi 2 mil habitantes se multiplicó en casi 100 mil peregrinos en Villa Reducción. En tanto, La Unicameral declaró que la celebración ya es una fiesta cordobesa.

Con notoria mayor afluencia de peregrinos, como todos los años, el 1 de mayo, en coincidencia con el feriado por el Día del Trabajador, prácticamente 100.000 feligreses asistieron, al iniciar el presente mes, a la tradicional celebración del Señor de la Buena Muerte en el santuario que se levanta en la pequeña localidad de Villa de Reducción (foto).

Pese a la enorme cantidad de concurrentes, la Policía apuntó que no se registraron incidentes ni accidentes en el cuadro urbano (en el lugar residen no más de 2.000 habitantes), a la vez que todo fue una fiesta de la fe y la esperanza.

 

La procesión

Ayer, día principal del novenario, se concretó, a las 16.30, la tradicional procesión con la imagen del Santo Cristo, a quien se le pidió por la paz, el trabajo y la salud, a la vez que muchos concurrieron a agradecer los favores concedidos.

Una de las grandes novedades fue que, desde este año, la Provincia, a través de la Unicameral, le impuso la denominación de Fiesta Provincial, por lo que durante distintas jornadas estuvieron funcionarios del Gobierno cordobés junto a la intendenta del lugar.

En tanto, el sábado se realizó una celebración especial como recordatorio del padre Víctor Pignatta, sacerdote muy recordado, mentor y organizador de numerosos y sucesivos retiros espirituales, quien precisamente falleció un 1 de mayo, hace ya dos décadas.

 

Los peregrinos

Al santuario llegaron centenares de peregrinos; unos, en ómnibus; otros, en vehículos particulares, motos, bicicletas e, incluso, numerosos caminantes que unieron los ramos entre Río Cuarto y Reducción, o La Carlota y el mismo destino.

En esta edición, el obispo de la Diócesis de Río Cuarto, Adolfo Uriona, recalcó que “este año hay que orar por la paz y el trabajo, sobre todo para quienes se encuentran desempleados y pasan penurias porque la plata no alcanza para alimentarse, asistir la salud y desarrollarse como comunidad”.

Lo más conmovedor de estos días fue el tránsito y arribo de miles de peregrinos, al igual que jinetes que recorrieron varios kilómetros para cumplir promesas ante el Señor de la Buena Muerte.

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