OPINIÓN - Pasco, mirando a través del humo
Una forma de hacer grande una empresa
El autor repasa una serie de hechos del pasado reciente, que ayudan a entender la relación particular de una firma con la localidad en la que desarrolla sus actividadesEscribe: Alejandro Ascasubi Especial, para elDiario
?El periodismo lo pone a uno en contacto con mucha gente, le hace mantener charlas interminables a veces, para extraer un solo dato, el que necesitaba encontrar. En medio, se va enterando de cosas que almacena en el galponcito del fondo de la memoria hasta que un día se siente obligado a buscar…
Cierta vez, un agente de la AFIP (ni DGI, ni ARCA; AFIP) me confió: “Vos sabés que con la gente del Ministerio de Trabajo le caímos en una inspección a Manisel, en Pasco. Y a los 220 trabajadores que encontramos en la planta los tenía en blanco. Increíble…”. El funcionario sentía que era insólito, que era lo más extraño que le había sucedido en los últimos días y que, por lo tanto, era digno de ser compartido en un diálogo que yo intentaba llevar por distinto camino.
En otra oportunidad, un directivo del fútbol se emocionaba porque “en Pasco tenemos un salón de fiestas como pocos en la región, uno de los más grandes, inclusive; nos lo hizo Manisel cuando se incendió el nuestro…”.
Conociendo esas y otras pequeñas grandes historia que hablan por separado de una misma forma de ser empresario, se entiende por qué días atrás los trabajadores (que ahora son 300) y el pueblo mismo salieran a colaborar en lo que estuviese a su alcance cuando un sector de la manisera se incendiaba.
La firma agradecería esa solidaridad, con una carta (que ya publicamos en nuestro medio) y que comienza diciendo: “Querida familia: hoy queremos dirigirnos a todos ustedes con el corazón en la mano... Hemos atravesado otro momento difícil en la historia de nuestra empresa… El incendio nos llenó de tristeza, preocupación e incertidumbre. Fue un episodio que nadie quisiera vivir, pero que supimos enfrentar gracias a la unión y a la fuerza de toda nuestra comunidad”.
“Durante estas horas de angustia, mientras veíamos cómo el trabajo de tantos años estaba en riesgo, también fuimos testigos de algo mucho más grande: la solidaridad, el compromiso y la valentía de cada uno de ustedes. Ver al personal de la empresa actuar con rapidez, coraje y profesionalismo, ver a los bomberos entregarlo todo sin descanso; y ver a los habitantes del pueblo acercarse para ayudar con agua, palabras de aliento y manos dispuestas…
Para nosotros, significó muchísimo más que apoyo… Significó reafirmar que somos una verdadera familia, una comunidad que no se quiebra ante la adversidad, sino que se fortalece y se une aún más… No nos alcanzará la vida para agradecerles todo lo que hicieron en esos momentos tan difíciles. Hoy más que nunca, valoramos el sentido de pertenencia, la unión y el espíritu de colaboración que cada uno demostró”, agrega.
El texto habla de “otro momento difícil”, aludiendo al incendio que en enero de este mismo año afectó al establecimiento. Y en este punto rescatamos del galponcito de atrás de la memoria, un tercer dato, aportado hace meses por un jefe de bomberos: “Todos los cuarteles de la región que trabajamos para detener el avance del fuego y controlar la situación, recibimos una importante donación de Manisel en litros de combustible”.
“Esta gente podría vender todo y vivir en cualquier lugar del mundo, en el que más les guste; pero se quedan acá, con nosotros”, comentan en la localidad. Y es que, evidentemente, se sienten parte de la historia de un pueblo que los reconoce como propios y los abraza.
