A tres meses del fallecimiento de Maite Biga Pereyra en Oliva

Una familia que pide justicia

Cuestionan la versión de una descompensación y apuntan a la falta de vigilancia de los responsables en el predio del Club Atlético Vélez Sarsfield

Al cumplirse tres meses del fallecimiento de Maite Biga Pereyra, su mamá, Valentina Regis, contó su versión con el objetivo de esclarecer las circunstancias que rodearon la tragedia ocurrida en diciembre pasado.

Desde el inicio del incidente en la pileta del Club Atlético Vélez Sarsfield, la versión institucional sugería que la niña de 4 años había sufrido una descompensación mientras se encontraba en el agua. Sin embargo, la familia desmiente esta posibilidad basándose en los informes médicos recolectados durante los nueve días que la menor permaneció internada en el Hospital Regional Pasteur de Villa María.

Según manifestó Regis, “en el hospital les dijeron que no había nada que indique que se hubiera descompensado o golpeado, no existe ningún indicio médico que indique eso”.

“Nunca antes había tenido ningún episodio de descompensación, convulsiones, nada. Maite era una niña totalmente sana y ese día tampoco mencionó ningún malestar, estaba normal como siempre”, expresó.

En la misma línea, sostuvo que la versión del desvanecimiento brindada por el club  fue “para no decir la verdad, que a la niña no la habían mirado como correspondía”.

 

Responsabilidades y falta de vigilancia

El grupo de la escuela de verano al que asistía Maite estaba conformado por niños de entre cuatro y cinco años de edad y se encontraba bajo la custodia de cuatro profesores.

“Si ella se hubiera desmayado, ellos la tenían que ver y la tenían que sacar del agua, porque la causa de muerte de Maite es asfixia por sumersión, ella no se descompensó, ella se ahogó”, mencionó la mujer.

“Maite era una niña totalmente sana y ese día tampoco mencionó ningún malestar, estaba normal como siempre”.

En este marco, la familia cuestiona severamente el accionar de estos profesionales, señalando además que, al momento del accidente, nadie pudo precisar con exactitud cuánto tiempo permaneció la niña sumergida.

Regis recordó que recibió un mensaje de WhatsApp de uno de los docentes que pedía disculpas en nombre de todos, pero que, a su entender, demostraba un desconocimiento de la gravedad de la situación: “Estoy convencida de que ellos no la estaban mirando, porque ni saben cuánto estuvo abajo del agua. No saben, porque, si no, no hubieran mandado ese mensaje diciendo ‘espero que todo se mejore pronto’”.

Respecto al proceso judicial  explicó que la familia permaneció desconectada del entorno durante la internación de la niña: “Nos fuimos al hospital en Villa María y nos quedamos ahí los nueve días que estuvo internada; nos desconectamos totalmente del mundo exterior”. Sin embargo, tras el fallecimiento de Maite, la Fiscalía de Instrucción de Oliva se comunicó con ellos para informarles que el caso estaba siendo investigado y fue en ese momento cuando la madre comenzó a notar que los medios de comunicación hablaban de un desvanecimiento. “Ahí empiezo a ver noticias de que la niña se descompensó, de que se desvaneció. Yo decidí esperar un tiempo para ver qué decía la fiscalía, pero todavía están investigando y no tenemos ninguna novedad”, indicó.

Actualmente, la representación legal de la familia, quienes se constituyeron como querellantes, busca que la fiscalía determine las responsabilidades primarias de quienes debían velar por la seguridad de los niños en el predio deportivo.

“Lo que nos dicen nuestros abogados es que se sigue investigando la responsabilidad que tiene el club como institución, pero estas tres o cuatro personas que estaban directamente observando a los niños son responsables. No hay forma de que puedan escapar de esa responsabilidad”, afirmó Regis.

Asimismo, debido a que la causa aún se encuentra con secreto de sumario,  menciona que “incluso cuando llamaron a emergencias desde el Club, dicen que Maite se había descompuesto, y a nosotros nos llega el rumor de que la ambulancia se demoró un montón de tiempo porque ellos habían dicho que la nena estaba descompuesta”. En la misma línea, agregó:?“Está bien, no es justificativo, porque tendrían que haber actuado con velocidad igual, pero aún así el servicio de emergencia se respalda en que ellos dijeron que había una niña, pero que estaba descompuesta”.

 

Para no olvidar

Otro de los puntos que genera mayor malestar en la familia es el manejo institucional del club Vélez Sarsfield tras el hecho.

Según comentó la mamá, el club retomó sus actividades habituales, incluyendo la apertura de la pileta para clases particulares y público general, apenas 48 horas después de confirmarse el fallecimiento, sin que existiera un acercamiento formal de las autoridades hacia los padres para brindar explicaciones.

“Estoy convencida de que ellos no la estaban mirando, porque ni saben cuánto estuvo abajo del agua. No saben, porque, si no, no hubieran mandado ese mensaje diciendo ‘espero que todo se mejore pronto’”.

“Es gravísimo que en un club donde los niños iban a divertirse ocurra esto, se trate de ocultarlo y que nunca se hayan acercado a hablar con nosotros”, lamentó Regis, quien también vinculó la falta de cuestionamiento de los medios locales. “En estos tres meses, ninguno se intentó comunicar con nosotros. Están todos a disposición de lo que dice el club, y es realmente grave que nadie diga nada, que nadie cuestione, que nadie ponga en duda”, señaló.

Ante lo que consideran un intento de que el caso “no se pierda”, la familia decidió crear  un perfil en Instagram (@justiciapormai) para que la búsqueda de justicia no se detenga.

Valentina Regis concluyó su testimonio pidiendo justicia y apelando a la responsabilidad colectiva sobre la seguridad de los menores en espacios de recreación: “Entendemos que no estuvo la intención de que Maite se muriera, pero sí estuvo la intención de ocultarlo diciendo que ella se había descompuesto. Apelamos a que se siga hablando de este caso porque, justamente como fue Maite, podría haber sido cualquier otro niño que estaba ahí”.

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