Día de la Industria - Santiago Acquaroli - Gerente de la planta AcaBio

“Tenemos un primer mandato social: generar empleo de calidad”

La planta de bioetanol de maíz más grande del país funciona en Villa María desde 2014. Hoy es un motor productivo y de innovación para toda la región. Desde su interior, sumamos una voz en este día especial

La historia de AcaBio en Villa María comenzó en 2012, con los primeros movimientos de suelo. Dos años después, el 16 de febrero de 2014, inició la producción. “Lo resumiría así: había un campo y hoy está la planta de bioetanol de maíz más grande de la Argentina y con ganas de seguir desarrollándose”, cuenta Santiago Acquaroli.

La inversión total supera los 230 millones de dólares y, actualmente, la empresa emplea a 107 trabajadores directos, a los que se suman 35 personas contratadas para servicios diarios (seguridad, limpieza, comedor, salud laboral) y hasta 270 camiones diarios que ingresan con materia prima o retiran productos.

“Estamos orgullosos de lo que construimos en estos 11 años de planta -13, si contamos desde la construcción-. Villa María nos ha tratado muy bien: nos nutrimos de un equipo joven, con talento formado en sus universidades, y encontramos una comunidad que nos apoyó desde el inicio”, remarca.

AcaBio ocupa un rol central en el sector. “En bioetanol, somos la más grande de Argentina y, en los últimos años, la empresa que más ha abastecido al mercado. Además, hoy somos los únicos que exportamos bioetanol, incluso a mercados tan competitivos como Brasil y Europa”, explica Acquaroli.

Para ingresar a la Unión Europea, el bioetanol debe demostrar una reducción mínima del 68% de emisiones respecto a la nafta convencional. AcaBio garantiza un 73% de reducción gracias a un esquema integral: buenas prácticas agrícolas, eficiencia logística, cogeneración eléctrica y la captura de dióxido de carbono en alianza con la familia Chiantore.

“Todo ese trabajo conjunto nos permite certificar huellas de carbono y cumplir con exigencias internacionales. Es una prueba de que Argentina tiene la capacidad de producir con estándares globales”, subrayó el gerente, aunque sostuvo que “tiene que seguir desarrollándose, generar puestos de trabajo, y tiene que relanzarse. Eso, a través de las energías es Vaca Muerta, por supuesto, pero también es la “vaca viva” con los biocombustibles, con bioetanol, con biodiésel y con biometano”, comenta.

-¿Qué encontraron en Villa María y la región en materia de empleo y producción?

-Inicialmente, hubo varios motivos. Uno importante era la comercialización de la burlanda, uno de los subproductos que en ese momento, cuando arrancamos, era un producto nuevo, se desconocía. Era la oportunidad para colocar y eso se cumplió con creces. Pero después nunca nos faltó maíz. Además, no es poco tener una planta tecnológica y nutrirse de las dos universidades locales. Y después, los gobiernos villamarienses y los gobiernos provinciales han sido siempre colaborativos y apoyadores. Eso es importante. Si bien hay una presencia clara de nuestro producto en la Secretaría de Energía, contar con el apoyo tanto municipal como provincial en este emprendimiento es fundamental. Y te digo, si tuviera que volver a elegir Villa María a título personal, lo elegiría con los ojos cerrados, sin dudarlo.

-¿Cómo ves el futuro de los biocombustibles en Argentina, teniendo en cuenta la transición energética que se da a nivel mundial?

-La veo lenta a Argentina y pienso que estamos perdiendo oportunidades. Argentina ingresó al corte de bioetanol entrado el año 2010. En ese momento no había una planta de etanol de maíz en Brasil. Bueno, hoy, Brasil está moviendo 8 millones de toneladas de maíz, y nosotros, escasamente llegamos a un millón y medio. Ellos se proyectan moler 20 millones de toneladas. Entonces, la pregunta es, ¿qué está esperando Argentina para elevar el corte del 12%? Hoy, Brasil ya está en el 30%. Un dato más, Argentina importa nafta. Naftas que son más caras que lo que paga hoy el bioetanol de maíz.

O sea, saca dólares que no le sobran y lo paga más caro que teniendo un producto local que, a su vez, genera empleo, paga impuestos y toda la cuestión… Bueno, esto ya está planteado, hay un proyecto de la Liga de Provincias Bioenergéticas, 11 provincias argentinas atrás de un proyecto que está en manos de la Secretaría de Energía, a la que se le pasan los meses y tampoco es que le llueven las inversiones a Argentina. Las autoridades de la Secretaría de Energía son conocedoras, se están involucrando, han habido promesas de avanzar. Espero que se concreten lo antes posible. Es una oportunidad perdida si no la tomamos. Brasil lo está demostrando.

-¿Este  es el principal desafío, Santiago, en el contexto industrial complejo que estamos viviendo?

-Si no hay aumento de corte no va a haber nuevas plantas. Y nuevas plantas son nuevas inversiones y son empleo federal. Por nombrarte, no hay una planta de bioetanol operativa en la provincia de Buenos Aires. Hoy hay solamente una planta en la provincia de Santa Fe. No hay una planta en Chaco o en Santiago. ¿Y por qué no una de bioetanol en Salta, complementaria a la caña de azúcar? Yo soy pampeano, en el norte de La Pampa también debería haber una planta de etanol.  Cada 1% que crezca el corte de etanol es una AcaBio en sus orígenes. O cada dos puntos es una AcaBio actual. O sea, llevarlo del 12 al 30 son 18 puntos. Son 9 o 10 AcaBio. Estamos hablando de alrededor de dos mil millones de dólares de inversión llevándolo al 30%. Bueno, no te digo que saltemos al 30, que hagamos un corte, pero ya digamos para el 15% no hay que hacer nada. Hasta la ley lo habilita. Es una decisión política más que nada. Y después del 15, un sendero programado de corte para generar todo esto. En un país que tenemos una producción de maíz de 50 millones de toneladas, donde se exportan 30 como grano, si aparecieran estas plantas, con mayor consumo y con alguna mejora del precio, bueno, quizás esos 50 millones se transforman en 55 o en 60.

-Para Villa María, ¿qué proyecto e inversiones me podés nombrar?

-Bueno, estamos en un proyecto de poner un secuestrante de micotoxinas a nuestra burlanda seca. Eso está en marcha y se va a lanzar al mercado entre un mes y medio, dos meses. En conjunto con la familia Chiantore creció un 50% la planta de recuperación de dióxido de carbono. De AcaBio hubo una inversión en este año y medio largo de casi 2 millones de dólares y, si sumamos a Chiantore, cerca de los 5 millones de dólares en los últimos 2 años. AcaBio va a jugar ese partido, una ampliación de la planta, teniendo en cuenta que la última fue de casi 50 millones de dólares. Si se aumenta el corte al 15%, AcaBio va a acompañar ese crecimiento.

-¿Qué mensaje te gustaría dar por el Día de la Industria?

-El mensaje es que a los industriales tenemos un primer mandato social de generar empleo de calidad. Y que si bien el momento económico es duro y complejo, son momentos en los cuales hay que tener mucha resiliencia, hay que aguantar, hay que acompañar, con la mejora de nuestras instalaciones, de nuestros procesos y con la apertura de los mercados. Los industriales estamos acostumbrados a trabajar todos los días cuidando lo que tenemos, cuidando el presente, pero con una visión de futuro, de crecimiento. Creo que todos tenemos ese gen, de soportar muchas veces la coyuntura, pero con la esperanza de que vendrán momentos mejores y tenemos que estar preparados.

Creo que en la industria argentina han pasado tantas cosas, tantas situaciones, que quienes todavía estamos en pie nos hemos acostumbrado a pasar estos malos momentos y creo que lo que viene tiene que ser positivo. Argentina, normalizando algunas cuestiones y con una alguna apertura al mundo, tendrá la posibilidad de volver a crecer y generar empleo, que es el mandato básico.

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