Hoy es el Día Mundial

Diabetes: ¿se cura o se previene?

martes, 14 de noviembre de 2023 · 08:30

Escriben: Nahuel Avaro, Rocío Griffone y Fiamma Usseglio (estudiantes de Medicina de la UNVM), Omar Rey (docente).
Especial para El Diario

 

Conmemoramos el Día Mundial de la Diabetes, una fecha establecida por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1991.

El objetivo principal de este artículo es  colaborar con la sensibilización y concientización sobre las causas, síntomas, tratamiento y complicaciones relacionadas con la diabetes. Esta patología impacta a un gran número de individuos en todo el mundo y es por ello por lo que, en un contexto en el que la salud y el bienestar son más valorados que nunca, es importante que nos enfoquemos en abordar esta enfermedad.

¿Sabemos qué es realmente y cómo afecta a las personas en su calidad de vida?

La diabetes es un trastorno metabólico que se caracteriza por presentar hiperglucemia (niveles elevados de azúcar en sangre), causados por defectos en la secreción de la insulina. Esta enfermedad es crónica, y no es transmisible, es decir, que no se puede contagiar de persona a persona, pero sí existe un componente genético, ya que, aquellas personas que tengan antecedentes familiares de diabetes pueden tener más predisposición a padecerla.

La insulina es una hormona vital secretada por el páncreas, que actúa como mensajero especializado en el manejo de azúcar en la sangre. Cuando el nivel de glucosa en sangre aumenta después de una comida rica en carbohidratos, las células del páncreas liberan la insulina, la cual actúa como llave que abre las puertas de las células en el cuerpo, permitiendo que la glucosa entre en ellas y así se utilice como fuente de energía o se almacene para su uso posterior.

Cuando el sistema de la insulina no funciona correctamente, la glucosa no puede entrar a las células y se acumula en la sangre, lo que puede causar una serie de complicaciones crónicas a nivel cardiovascular, nervioso y renal.

Es por ello, que es de gran importancia hablar y concientizar sobre diabetes porque la mayor parte de los casos son prevenibles.

Es importante poder identificar signos y síntomas indicativos de esta enfermedad, desde señales sutiles hasta manifestaciones más evidentes. Los cuales son: dolores de c­abeza; mareos; visión borrosa; sensación de hormigueo en manos y pies; orina frecuenta; incremento de la sed y pérdida de peso.

Estos identificadores pueden marcar una diferencia en la detección temprana y abordaje adecuado. Si usted presenta 2 o más de estos síntomas, consulte con un profesional de la salud.

Existen diferentes análisis sanguíneos que se implementan para realizar el diagnóstico y lo más utilizado es la prueba de glucemia en ayunas que implica medir los niveles de glucosa en sangre después de un ayuno nocturno de menos de 8 hs. Un nivel de 126 mg/dL o más en dos pruebas separadas pueden ser indicativos de Diabetes.

Podemos clasificar a la diabetes en dos grandes grupos: Diabetes tipo 1 y Diabetes tipo 2 (ver cuadro 1). Aunque ambas comparten la hiperglucemia como característica común, las anomalías implicadas en su aparición son diferentes.

La tabla esta elaborada según la medicina basada en la evidencia, ya que la mayoría de los casos suceden de esta manera.

Analizando las dos clases principales podemos concluir que la Diabetes tipo 1 no tiene cura ni puede prevenirse, ya que es una enfermedad de origen autoinmune, que produce un déficit absoluto de insulina, por lo que estos pacientes dependen de la insulina exógena (inyectable) para sobrevivir.

Por otro lado, la Diabetes tipo 2 tampoco tiene cura una vez establecido su diagnóstico, pero está estrechamente relacionada con el estilo de vida y la genética, lo que la convierte en una enfermedad prevenible.

Así, podemos separar a los factores de riesgo para desarrollar diabetes en modificables y no modificables.

?Una vez conocidos los factores de riesgo modificables podemos enfocarnos en ellos para prevenir el desarrollo de la Diabetes tipo 2.

Con respecto al tratamiento, el objetivo en ambos tipos de diabetes es lograr un control adecuado de la alimentación, mantener la actividad física diaria y la administración de fármacos antidiabéticos, para evitar las descompensaciones y las complicaciones crónicas de la enfermedad.

En la Diabetes tipo 1 se emplea la insulina para el tratamiento, la cual se inyecta  por vía subcutánea diariamente. Sin ella, los pacientes no podrían sobrevivir.

Existen diferentes tipos de insulinas con diferentes perfiles de acción, que afectan el inicio, el pico y la duración de su efecto. Esto permite imitar la secreción natural de insulina en el cuerpo. Los pacientes que tienen un tratamiento insulínico necesitan ajustar su tratamiento con frecuencia debido a que las necesidades de esta hormona cambian según su crecimiento, actividad física, alimentación, edad, duración de la diabetes, estilo de vida, cumplimiento, etc. Por ello, el tratamiento debe adaptarse de manera personalizada y meticulosa.

En el caso de la Diabetes tipo 2, si bien tardíamente puede requerir tratamiento insulínico, lo habitual es el uso de los antidiabéticos orales. Tradicionalmente, la más utilizada es la metformina, la cual es la primera elección para estos casos. Su función no es aumentar la elaboración de insulina, sino de mejorar la acción de la ya existente en los tejidos periféricos. Otros beneficios a largo plazo son la mejora del perfil lipídico y de las alteraciones en la coagulación.

Actualmente han adquirido una gran relevancia el grupo de las gliflozinas. Tienen como función inhibir un transportador de sodio-glucosa en el riñón y de esta manera reducir la absorción de glucosa, favoreciendo su eliminación por la orina. Los beneficios que producen a largo plazo son la reducción del peso, una modesta disminución de la presión arterial con efectos protectores a nivel cardíaco, por lo que reduce la mortalidad. Es por estos motivos que, en la actualidad, las gliflozinas han significado un importante avance en el tratamiento de la Diabetes tipo 2.

 

Como conclusión

Este 14 de noviembre nos recuerda la importancia de la concientización sobre esta enfermedad que afecta a muchas personas en el mundo. A través de la identificación temprana de los síntomas, el conocimiento de los factores de riesgo y la comprensión de los tratamientos disponibles podemos enfrentar la diabetes y trabajar hacia una mejor calidad de vida. Si bien, esta enfermedad no es curable, es prevenible y controlable; juntos podemos marcar la diferencia en la lucha contra la diabetes.

 

Bibliografía

-Medicable. Síntomas de la diabetes. Disponible en: https://medicable.com.mx/infografias/ficha-infografia/infografia-sintomas-de-la-diabetes

-Kumar V, Abbas AK, Aster JC. Robbins Y Cotran. Patología Estructural Y Funcional. 10a ed. Abbas AK, Aster JC, editores. Elsevier; 2021.

-Manual para educadores en diabetes mellitus: programa de educación en diabetes. 2001. Ministerio de Salud de Chile.

-Guía didáctica: Diabetes Mellitus en la infancia y adolescencia. 2012. Gobierno de Canarias.

-Diabetes con rueditas: libro de diabetes para padres de niños de 0 a 5 años. 1a ed. 2011. Córdoba. Marta Molinero de Rópolo.

-Velázquez Farmacología básica y Clínica". 18 edición. 2018. Editorial Panamericana. Madrid. Lorenzo, P.; Moreno, A.; Leza, J. C.; Lizasoain, I. y Moro, M.A.

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