HISTÓRICO - Devolución de ajuares a los pueblos originarios
“Son 500 años de invisibilización”
La Comunidad Indígena Ctalamochita recibió los elementos recuperados en un acto que aparece como el primero en la provincia. No hay registros en el país sobre instancias similares. Representantes de pueblos originarios llegaron a Villa Nueva para compartir este hechoHéctor Tulián encendió el Inti Raymi en un brasero del patio de la Casa de la Cultura para iniciar el ritual de celebración del solsticio de invierno en esta parte del mundo para las comunidades originarias. Comienza el año nuevo, el nuevo ciclo. Esta fue la fecha elegida para llevar a cabo el cato de devolución de ajuares a los pueblos originarios. Es la primera vez en la provincia y no hay registros de alguna en el país.
“Quienes participemos hoy seremos parte de un día histórico, trascendental”, aseguró Tulián, descendiente del cacique comechingón de San Marcos Sierra y actual “chasqui” del Concejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la Provincia.
Los visitantes de comunidades comechingonas llegaron a compartir con los villanovenses desde la comunidad Antonio Aguilar, de Las Varillas, y de Arabela, en Paraje Dolores San Esteban (Punilla), en tanto que los representantes sanavirones vinieron desde Mampa Sacat, San José de la Dormida, en el norte provincial.
“Damos la bienvenida a nuestro territorio ancestral”, invoca Tulián, mientras recibe a los suyos, a su madre y a las autoridades municipales, hasta que llegan las funcionarias provinciales, Tamara Pez, secretaria de Derechos Humanos y Diversidad, junto a Emiliana Tassi, de Promoción y Protección de Derechos Humanos, de la misma Secretaría. Todo está listo para iniciar el inédito acto de reposición en la Sala Gaucha.
La secretaria de Educación y Cultura, Claudia Avellini, dio a la bienvenida y marcó que se trata de “una celebración que enorgullece a la ciudad, hacer esta restitución de ajuares al pueblo Comechingón”. Avellini relató que “estos elementos estaban acá cuando iniciamos la gestión, entre otras tantas cosas, y si estaba acá debe ser importante, entonces como guardianes los pusimos en exhibición justamente en esta sala, hasta que, junto a Héctor, (Tulián) iniciamos el proceso de identificación”.
A su turno, Pez felicitó la iniciativa a las autoridades municipales y a los representantes de las comunidades originarias, en tanto marcó que “esto es una demanda histórica de los pueblos” y celebró “que sean ellos quienes custodien estos elementos”. “Sobre esto debemos avanzar”, dijo, y auguró que “ojalá este acto promueva que otros gobiernos repliquen la iniciativa”.
Cinco siglos
“Los ajuares son ese complemento que lleva la persona en su vida y el día de su entierro se guardan con ella”, apuntó Tulián en su mensaje. Y ante la sala, subrayó que “son 500 años de invisibilización”, por lo que volvió a marcar que el de ayer fue “un día histórico, un día que no vamos a olvidar nunca”.
El referente mencionó que entre los ajuares “hay un bastón de mando, por los centímetros que tiene de largo y su estilo, por lo que debió ser de un juaca, jefe, de una comunidad grande o de un pueblo”. Así de significantes resultan cada uno de los símbolos.
“Este es el primer acto de restitución de ajuares en la provincia de Córdoba y, no estamos seguros, pero podría tratarse del primero en el país”, deslizó Tulián, por lo que agradeció e insistió, ya al borde de las lágrimas, emocionado, en que “se marca un precedente muy importante”. El intendente Ignacio Tagni y Avellini lo contuvieron en un abrazo.
Fue el mandatario quien se refirió al acto como “una reparación histórica” y aseguró que “no hay precedente, por lo que Villa Nueva hace historia”. Repasó que “se trata de una lucha de muchos años de parte de las comunidades, y por esa constancia fueron surgiendo reconocimientos”. “Cuando me plantearon este proyecto estuve de acuerdo, aun sin saber bien de qué se trataba, y hoy debo agradecer por hacerme parte de esto”, agregó.
Al ser consultada, la secretaria Pez afirmó que la inquietud de restitución está siempre en el diálogo de las comunidades y que “depende de los estados locales y las instituciones”.
El intercambio del final, llegó con música.
“Todo es especial cuando yo soy libre como el viento bajo el sol”… Los últimos versos de la canción “La algarrobeada” compartida por Cristian Bustos, que antes interpretó “Comechingón” y “Sacat”, las cuales merecieron sencillas aclaraciones: que el algarrobo se denomina así a partir de la llegada de los españoles, que tienen un árbol similar, aunque su denominación originaria, “el verdadero nombre”, es “tacu”, y que “sacat”, significa pueblo.
Las canciones pusieron el cierre del encuentro, aunque significaron un nuevo comienzo, por recuperar los orígenes.
TERRITORIO
La Comunidad Mampa Sacat mantiene una lucha por el reconocimiento territorial, “no de propiedad”, sino de reconocer que esas tierras fueron habitadas por sanavirones. En Las Varillas, la Comunidad “Antonio Aguilar” (comechingones) espera que el municipio los reconozca como tal. Son 95 integrantes.
La restitución: los ajuares indígenas son los complementos que lleva una persona en su vida, como utensilios, morteros, herramientas y demás neceseres de los pueblos originarios cordobeses.
La restitución se enmarca en la Ley Provincial 10.317, que adhiere a la Ley Nacional 25.517, normativa que protege los restos óseos y bienes culturales de los pueblos originarios y establece su devolución a las comunidades como un acto de justicia histórica.
Los ajuares estarán custodiados
Tal como había adelantado, Tulián indicó que los ajuares serán custodiados en un domicilio de barrio Los Olmos, en la calle Malvinas Argentinas 260, de Villa Nueva, “donde las instituciones, estudiantes o profesores de Historia podrán acercarse”. En la misma línea, afirmó que “estará bajo el cuidado de una comunidad y, cada vez que el municipio necesite las piezas, la comunidad las va a acercar y va a indicar para qué servía cada cosa”.
