EXJUEZA DE PAZ VILLANOVENSE
El recuerdo a María Ester Farías, a seis años de su fallecimiento
A seis años del fallecimiento de María Ester Farías, vecina entrañable de Villa Nueva y jueza de Paz durante casi dos décadas, su recuerdo continúa presente en la memoria colectiva de la ciudad que eligió como hogar y a la que dedicó gran parte de su vida.
Nacida en Córdoba capital, “la Mary”, como cariñosamente la conocían, llegó a Villa Nueva siendo muy joven y con el paso del tiempo se convirtió en una verdadera villanovense por elección y por compromiso. Desde su rol institucional, pero también desde su cercanía cotidiana, supo ganarse el respeto y el afecto de toda la comunidad.
Su vocación de servicio trascendió lo profesional. Fue una mujer profundamente comprometida con lo social, participando activamente en espacios como el Centro Vecinal del barrio Malvinas Argentinas, la Cooperadora de la Escuela República de Bolivia y el grupo Scout Del Valle Larrabure. Allí dejó huellas no solo desde la gestión, sino también desde el acompañamiento humano.
Solidaria, empática y siempre dispuesta a tender una mano, Mary fue mucho más que una funcionaria: fue madre, amiga, consejera y referente para muchos. Supo compartir sus conocimientos y oficios, convirtiéndose en maestra particular, repostera, peluquera del barrio y guía para quienes la rodeaban. Su casa, como su vida, siempre estuvo abierta a los demás.
Su partida, ocurrida en el inicio de la pandemia, impidió que la comunidad pudiera despedirla como merecía. Sin embargo, el cariño y el reconocimiento hacia su figura perduran intactos en quienes la conocieron y en cada historia que ayudó a construir.
Hoy, a seis años de su partida, su legado sigue vivo en los valores que transmitió y en cada rincón de la ciudad que la vio crecer como persona y como referente social. Su historia es también parte de la identidad de Villa Nueva.
Recordarla es, también, una forma de agradecerle. L.P.
