Nuevas autoridades del Concejo Deliberante - El dejar a la primera minoría sin representación en la mesa ejecutiva generó duras críticas de las fuerzas de la oposición

Fuerte repudio de la UCR y del PRO al acuerdo Gill-Accastello

Capitani dijo que son preocupantes los atropellos institucionales del Gobierno local; Barotto, por su parte, rechazó el actuar antidemocrático del oficialismo
lunes, 22 de febrero de 2021 · 07:08

Luego de que el acuerdo entre Martín Gill y Eduardo Accastello dejara sin representación a la primera minoría en la mesa ejecutiva del Concejo Deliberante, en la sesión preparatoria en la que se eligieron autoridades, el legislador provincial del PRO, Darío Capitani, manifestó su malestar y preocupación ante lo ocurrido y llamó al Gobierno local a reflexionar ante los constantes atropellos. 

“Es muy preocupante la situación en nuestra ciudad, el Gobierno local ha logrado vulnerar todas las disposiciones legales y sigue atropellando con su mayoría automática los valores de las instituciones”, señaló ante El Diario.

“Están tensando demasiado la cuerda, la gente está muy molesta, además de vivir una situación económica complicada, tanto Gill como (el intendente interino Pablo) Rosso, siguen avanzando sin legitimidad ante la sociedad”, apuntó el legislador.

“El empeño de Gill en permanecer en un cargo en la Nación y desatender la ciudad, para la que fue elegido, responde nada más que a apetencias personales. Y ese ego exacerbado lo llevó no solo a imponer un intendente que hasta tiene resistencia interna entre sus pares, sino también a pisotear la legítima representación que tiene la primera minoría, algo históricamente reconocido”, afirmó. 

“El atropello es mayúsculo. Y es una falacia el argumento de que estando en la Nación, Gill piensa en la ciudad. El tiene todo el derecho a estar en la Secretaría de Obras Públicas, pero para eso que renuncie y permita que la gente elija a otro intendente, porque de esta manera Villa María está acéfala y, por ende, abandonada. Solo basta escuchar un poco los reclamos de los barrios, reclamos de los que permanentemente se hace eco el accastellismo a través de sus redes sociales. O al menos lo hacía hasta ahora, veremos si desde hoy vuelven a tenerlos en cuenta”, remarcó.       

“Intentan mostrarse diferentes, aunque son lo mismo”, agregó, en referencia a las posiciones de los ediles Daniel López y Juan Carlos Cladera, del bloque escindido Somos.

“Su único interés es seguir fingiendo diferencias y de esa manera atropellar todo en su camino. Han hecho abuso de la mayoría en el Concejo”, consideró el referente del PRO Villa María.

“Hemos sido muy cuidadosos en nuestro proceder y opiniones, porque entendemos que son tiempos muy complejos y que se necesita que todos tiremos para el mismo lado. Rosso debería dejarse ayudar, pero ha elegido cerrarse en su burbuja, es imposible lograr diálogos con la gestión”, resaltó.

“Estas prácticas en silencio dejan a la ciudad en una situación difícil, la gestión local tiene muchos problemas que necesitan ser abordados rápidamente. Para encontrar el camino de la planificación, proyección, desarrollo, crecimiento y poder generar una agenda a futuro, es indispensable liderar el presente, algo que no ocurre por la manifiesta acefalía. Y mientras cada villamariense se anima a pensar el futuro, es imperioso que esta gestión de transición y en retirada no cometa más atropellos”, cerró.

 

La borrachera de poder

En tanto, desde el comité de circuito de la UCR de Villa María, a través de un comunicado rechazaron “el actuar antidemocrático del bloque de la mayoría, ya que por primera vez no se ha permitido a la minoría estar representada”.

“En una jugada burda y grotesca propusieron y votaron a Rosso como presidente del cuerpo, acompañado por Carlos De Falco como vicepresidente 1° y como vice 2° a Daniel López, del bloque escindido, o no tanto, de Hacemos Villa María (Somos).

Este accionar le permitirá a Rosso continuar ocupando el Sillón de Viñas en remplazo de Gill, y seguir dirigiendo los destinos de la ciudad para la que no fue elegido. Pero además, en un hecho inédito se dejó a la primera minoría fuera de los cargos de autoridades del Concejo, consolidando un estilo de hacer política en la ciudad que vulnera las más elementales reglas de la democracia, de la República y de la convivencia política.

La divina comedia política protagonizada por el oficialismo y sus disputas internas, tienen de rehenes a toda una ciudad que no sale del asombro, y sin la posibilidad de sufragar para elegir a su intendente y poner fin a la acefalía. 

En momentos tan difíciles debería primar la sensatez, pero nada más alejado de la realidad, los hechos lo demuestran. Las ambiciones y la borrachera de poder de una casta de dirigentes, hacen que la sociedad deba sufrir cada vez más las consecuencias de sus decisiones, sin poder cambiar el destino de los acontecimientos mediante las herramientas que brinda la democracia a través del sufragio.

Estos dirigentes que gobiernan hace más de 20 años, permanentemente venden la fórmula mágica para alcanzar el éxito, pero lo cierto es que las crisis son cada vez más recurrentes y graves. No hay una sola variable de gestión positiva que pueda mostrarse, solo para destacar: la voracidad por el poder.

El monarca francés Luis XIV dijo: “El Estado soy yo”, las mismas palabras y acciones parecen replicarse en nuestro terruño, donde la casta gobernante busca mantenerse en las más altas esferas de gobierno en beneficio de un grupúsculo que usa a la política para hacer negocios y sin someterse al escrutinio de la comunidad.

Los hechos escandalosos acontecidos a nivel nacional en torno al vacunatorio VIP son otro ejemplo más de que los privilegios son para la clase gobernante y sus amigos. ¿Será la receta que baja el secretario de Obras Públicas para la ciudad? Villa María tampoco ha sido ajena a este proceder, el exsecretario de Salud, Humberto Jure, también recibió su vacuna contra el COVID-19 antes de dejar el cargo, mientras muchos trabajadores de la salud villamariense siguen esperando ser vacunados. 

El mayor activo que tiene un dirigente es su palabra y gobernar en el marco de la ley. La ciudad está sumida en un caos económico, social y político, donde las internas hacen mella en la gestión. Es bien sabido que no se puede esperar gestos de hidalguía por parte de Rosso ni de Gill, pero seguir naturalizando la crisis institucional de Villa María, significa dejar a la ciudad sumida en un caos que llevará años recuperar. ¡Basta de atropellos! ¡Basta de privilegios!”, expresa el texto de la UCR.

 

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