Villa María en el concierto nacional, nueva sinfonía

lunes, 4 de noviembre de 2019 · 09:00

Escribe Nancy Musa

DE NUESTRA REDACCION

 

Con el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández en las elecciones presidenciales del pasado 27 de octubre Villa María volverá a tener, a partir del 10 de diciembre, una relación muy estrecha con el Gobierno nacional. El intendente Martín Gill fue el gestor de lazos sólidos con Alberto Fernández, a la vez que el futuro presidente destacó, en varias oportunidades, las potencialidades de Villa María, en materia académica y educativa.

El 19 de abril de 2018, Alberto llegó a Villa María invitado por el Instituto de Extensión de la Universidad Nacional de Villa María. En ese momento, su nombre estaba lejos de perfilarse a la candidatura presidencial. Su misión era construir una nueva alternativa, intentar la unidad del peronismo.

Durante dicha visita planteó la delicada situación económica y la injerencia del Ejecutivo en el Poder Judicial. Una frase que dejó en su visita fue: “Cristina tiene que estar adentro porque es la que más votos arrastra, pero también debe entender que con ella sola no alcanza”.

Esa estadía de Alberto en Villa María afianzó la relación con Martín Gill que venía desde antes. Meses después, Martín recibió a Sergio Massa, otra pata fundamental de la victoria del domingo, y compartió una charla muy interesante. Tuvo sus críticas, sus detractores internos, pero no retrocedió.

El titular del Sillón de Viñas tuvo la visión de entender e interpretar la necesidad de recomponer el tejido social, desgarrado por un país “partido al medio”, en un juego peligroso, de “buenos y malos”, “amigos y enemigos”, “blanco y negro”, “benditos y malditos”.

Privilegió lo institucional a las internas partidarias. Convivió con la Gobernación, convivió con la oposición más reflexiva y demostró su talento para caminar el ring, esquivar los golpes y salir airoso sin tirar a la lona a nadie.

El perfil de Alberto se asemeja en cierta manera al perfil de Martín que, además, tiene en su hoja política el haber sido diputado nacional del Frente para la Victoria y funcionario del gobierno de Cristina. Y un dato más, nunca se fue del peronismo.

Alberto apuesta, lo repitió varias veces, a una Argentina Federal. Casualmente o no, concuerdan con sus iniciales AF. Según sus propios dichos “nada es casualidad”.

Y en ese país federal, si se concreta, Villa María tendría un lugar destacado.

 

Cordobeses de “línea directa”, hola, Alberto

Tres cordobeses tienen línea directa, en el terreno político, con el presidente electo: El poderoso empresario Roberto Urquía, el senador nacional Carlos Caserio y Gill. Urquía fue el primero de los “grandes” del mundo empresarial que puso sus fichas a AF.

El dueño del Grupo Aceitera General Deheza (AGD), recibió a Alberto en su ciudad, antes de las PASO, hizo público su aval a la fórmula del Frente de Todos, organizó reuniones con sus pares y fue uno de los mayores aportantes de la campaña.

Su palabra tiene demasiado peso, según dicen.

Carlos Caserio es el armador que se alejó del gobernador Juan Schiaretti, cuestionó su decisión de ir con la boleta corta y puso toda su experiencia al servicio de la campaña, precisamente en una provincia muy opositora a la figura de Cristina y cuyos resultados quedaron más que claros en las urnas.

Gill, por su lado, tiene excelente relación con los dos y un reconocimiento en el mundo académico que fue resaltado por Alberto en distintas oportunidades, con elogios públicos al nivel educativo villamariense.

En la faz más afectiva está Natalia de la Sota, hija de quien fuera uno de los dirigentes con mayor respeto en el peronismo nacional y, además, muy amigo de Sergio Massa. Cabe recordar que José Manuel de la Sota fue uno de los impulsores de la unidad del peronismo nacional, antes de su fallecimiento.

 

Una especie de epopeya

El país enfrenta grandes desafíos, una especie de epopeya histórica. Solucionar los enormes problemas que tenemos, en diversos planos además del económico, requiere el compromiso de todos, el abrazo a todos, el respeto a todos.

En esta odisea, necesitará también de los combatientes de Cristina, que han resistido, militado,  y hoy reclaman un reconocimiento. Sin embargo, el mejor reconocimiento será poner a la Argentina de pie. Y el primer paso lo dio la propia Cristina cuando decidió, para sorpresa de muchos, pero no de todos, secundar la fórmula.

Siempre pedimos ejemplos de los dirigentes, esta vez el peronismo los tuvo. Y los tuvo por parte de la mujer que durante dos mandatos fue presidenta y padeció los mayores ataques judiciales. Es necesario que sus cuadros dejen de lado las rencillas domésticas, tiren los egos a la hoguera y se arremanguen para la dura etapa que viene.

Una parte del periodismo porteño agita diariamente el fantasma de la guerra entre los Fernández. Agita diariamente la guerra entre el país azul y el país amarillo. Una historieta. El delirio llegó hasta tal punto de promover, en las redes sociales, la “independencia del centro”.  Por suerte, la mayoría de nuestro pueblo, más allá de sus simpatías partidarias, celebró la democracia lograda en 1983.

 

El triunfo de la política

La política le ganó a los CEOS. Eso lo entendieron parte del PRO y de los radicales enganchados en una alianza que fue más bien contra de, que a favor de. La decisión del presidente Macri al elegir a Cristian Ritondo, para presidir el bloque de diputados PRO es un volantazo hacia Peronia. Ritondo tiene origen en el peronismo, llegó de la mano de Carlos Grosso, un menemista convertido.

El portazo, uno de los tantos que hizo durante años, de Lilita Carrió estuvo muy relacionado con los rechazos que recogió en el seno del macrismo. Según los rumores, Macri entendió que “estuvo durmiendo con el enemigo”. “Le vendieron una historia de ficción, le hicieron creer que se podía manejar con un manual de autoayuda, que recurrir a Dios era la fórmula mágica y que salir a juntarse con la gente era el pasaporte al Paraíso del sí, se puede, lo empujaron a gastar 20 mil millones de dólares de las reservas para sostener una mentira”, comentó un dirigente oficialista.

¿Reflexionarán ahora, tras los resultados?

Es un momento de reflexión, para toda la clase política. ¿Lo tendrán?...

Esperemos. Hace años que venimos esperando, tal vez algún día festejemos un país federal, respetuosos de las ideas y sin divisiones apoyadas en los cimientos del odio.

 

El equipo de AF que viene sonando

Alberto Fernández, no quiere hablar de su próximo gabinete. No desea exponerlos antes de tiempo. Día a día se van perfilando algunos nombres que serían parte del próximo gabinete.

 

Santiago Cafiero

Tiene 40 años. Es hijo de Juan Pablo Cafiero y nieto de Antonio. Un peronista de cuna. Es politólogo y jefe de campaña de Alberto.

Eduardo Wado de Pedro

Es abogado, tiene 42 años. Militante de la Agrupación Hijos y uno de los fundadores de La Cámpora. Es diputado nacional.

Daniel Arroyo

Licenciado en Ciencias Políticas, tiene 53 años. Es consultor de Organismos Internacionales como el Banco Mundial, BID, UNICEF, CEPAL y PNUD.

Marcela Losardo

Es abogada, amiga del presidente electo desde la juventud. Fue secretaria de Justicia de la Nación y podría ser su ministra de Justicia.

Felipe Solá

Tiene 69 años. Es ingeniero agrónomo. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires, es diputado nacional. Se lanzó como precandidato a la Presidencia y se bajó por la unidad del peronismo. La Cancilerría sería su destino.

María Eugenia Bielsa

Tiene 61 años. Es arquitecta, docente y santafecina. En 2003, fue la primera vicegobernadora de su provincia. Fue a la interna por la gobernación este año enfrentando a Omar Perotti, quien resultó electo. Iría al Ministerio de Viviendas.

Nicolás Trotta

Abogado, doctor en Educación y periodista. Tiene 43 años. Es rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y coordinador de los equipos técnicos del presidente electo.

 

El equipo económico

 

Matías Kulfas

Economista, 47 años. Fue subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional, director del Banco de la Nación Argentina y gerente General del Banco Central de la República Argentina.

Guillermo Nielsen

Economista y diplomático. Tiene 68 años. Fue embajador de la República Argentina en Alemania, ministro de Hacienda del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2006 y secretario de Finanzas del Ministerio de Economía y Producción entre 2002 y 2005. Tuvo a su cargo la renegociación de la deuda durante el gobierno de Néstor Kirchner.

 

Cecilia Todesca

Es licenciada en Economía de la UBA y Magister en Administración Pública de la Universidad de Columbia, de Nueva York. Ocupó diversos cargos públicos y es hija del titular del INDEC Jorge Todesca.

Martín Redrado

Economista y consultor. Tiene 58 años. Ocupó diversos cargos públicos, entre ellos la presidencia del Banco Central de 2004 a 2010.

Miguel Pesce

Economista. Tiene 57 años. Actualmente se desempeña como titular del Directorio del Banco de Tierra del Fuego. Ha llevado a cabo diversas funciones: vicepresidente del BCRA, síndico General de la Nación, ministro de Economía, Producción y Medio Ambiente de Santiago del Estero, secretario de Hacienda y Finanzas de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros.

No está descartada la colaboración de Roberto Lavagna en el área económica.

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