Maurus Cardozo

Bailarín del aire

A los 15 vio por YouTube unos videos que le acrecentaron su pasión por el baile. Autodidacta, desde entonces fue consolidándose en el break dance y parkour, dos disciplinas que van ganando terreno.
domingo, 10 de noviembre de 2019 · 11:00

“No podría explicar lo que siento. Es algo que simplemente me gusta, que me llena de energía, alegría, motivación. Hace poco, como todos, entré en una crisis existencial sobre qué hacer con mi vida, y después de meses me di cuenta que lo que realmente quiero es progresar en esto y llegar a ser profesional en lo que amo, cueste lo que cueste”.

Así expresa Maurus Cardozo su pasión por el break dance (una danza social que forma parte de la cultura del hip hop junto con el grafiti, rap y djing) y el parkour. El chico tiene 18 años y desde hace tres practica ambas disciplinas.

Mauro nació en Chaco y a los 15 llegó a Villa Nueva, donde actualmente reside. Precisamente a la edad en la que recaló en la ciudad cordobesa se topó con videos en YouTube que lo instigaron a dar rienda suelta a su interés por el baile, lo que lo trasladó hasta el break dance.

“Estaba escuchando música y de la nada me saltó un video con coreografías de canciones que estaba escuchando. Ahí me puse a ver, y empezaron a aparecer otros materiales sobre baile, danzas urbanas, hip hop, y fui descubriendo el break dance”, describió sobre ese momento que lo puso frente a sus pasiones.

Por entonces “no conocía a nadie” que practicara esto, ni que le pudiera enseñar. “Al año me crucé con dos chicos que lo practicaban, que habían conocido esto de la misma manera que yo. Empezamos a juntarnos, me enseñaron varias cosas y hasta hoy practicamos juntos”, contó.

Con ellos viajó a competencias nacionales e internacionales, lo que le permitió adquirir herramientas para poder avanzar.

Es un autodidacta, que pasa tiempo mirando videos y que también aprende del proceso de corrección entre pares. “Al viajar conocimos mucha gente, por ejemplo en Córdoba está lleno de personas que bailan de todo y que nos enseñaron distintas técnicas. Fuimos aprendiendo, y ahora queremos hacerlo más conocido en la ciudad”, comentó cuando dialogó con La Revista en el Parque de la Vida, detrás de la Medioteca.

A este pibe de apariencia tímida, desde siempre le gustó bailar, según contó. “Veía en la tele cómo bailaban y me encantaba. En sí me gusta la danza en general, me gusta la gente que baila”, confió.

Meses después de haber incursionado en el break dance se abrió a otra experiencia igual de emocionante, el parkour.

Sucedió cuando comenzó “a ver otro tipo de deportes en Internet” y se encontró con éste, que “consiste en moverse lo más eficiente posible por un entorno de un punto al otro”.

“Ya hay un montón de chicos que lo hacen acá, y tenemos un grupo para entrenar en distintas partes de la ciudad. Como no tenemos un lugar establecido, entrenamos en la calle. Solemos estar en la costanera frente al Polideportivo o en el mismo poli, a veces en el Subnivel, otras en el puente Alberdi”, detalló.

Tanto porque le encanta, como también porque siempre pensó en crecer, ha intentado no detenerse en ninguna de las dos actividades, pero hubo veces en que el trabajo o la escuela (ya finalizó la secundaria, cursada en el IPEM 322 Manuel Belgrano de Villa Nueva) le quitaban tiempo.

En la nota se mostró convencido de que quiere “vivir de esto”.

“Me gustaría llegar a ser profesional en lo que hago, y lograr que esta práctica pueda ser más vista y reconocida”, dijo.

Se ha golpeado varias veces, ya que no se cuenta con un gimnasio ni con un parque acorde a tales destrezas.

Entrenamiento, motivación y ganas conforman el combustible para progresar. “Si tenés ganas vas a hacer lo posible para avanzar. Yo entreno todos los días”, describió.

Consideró que “lo ideal sería empezar de chico, por la agilidad que se tiene”. “Conozco pibes de 11 o 12 años y tienen un buen nivel”, acotó.

Evaluó que ya se encuentra “en un nivel avanzado” pero que al principio le costó “un montón”, porque “cuesta acostumbrarse a los movimientos, al estado físico, a la fuerza”.

Para eso es importante la alimentación y “el descanso, tratando de dormir bien”.

“Como en la ciudad no se cuenta con tantas oportunidades, y nunca tuve a nadie que me enseñase, lo veía como algo lejano. Pensaba que no iba a llegar al nivel que quiero. Con el tiempo me di cuenta que metiéndole ganas, se puede, y tras conocer a varios chicos, encontré motivación”, declaró.

Para Maurus -le gusta que lo llamen así- “todos nacemos con un talento, un don, y esto es como un músculo, hay que ejercitarlo para que eso se vaya desarrollando”. Se le suelen cruzar miedos “de fallar, pero lo peor es no intentarlo”, dijo con firmeza. Y se retiró rompiendo el aire con su habilidad y pericia, cualidades que lo llevan a poner en pausa la mente para solo sentir satisfacción y goce. 

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