La cooperación en tiempos de crisis

La autogestión como una salida de los trabajadores

sábado, 6 de julio de 2019 · 14:48

El antropólogo social Andrés Ruggeri  dirige desde 2002 el programa Facultad Abierta, un equipo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA que apoya, asesora e investiga con las empresas recuperadas por los trabajadores.

En un trabajo realizado, precisamente por ese equipo, los profesionales coordinados por Ruggeri reflejaron el auge de las cooperativas de trabajo en Argentina, surgidas en el contexto de la crisis vivida a fines del siglo XX y el comienzo del siglo XXI.

En los días que corren, tal contexto, y por tanto, ese trabajo, cobra nuevo vigor y vigencia.

“A partir de 2001, una vez finalizado el período neoliberal, en un contexto de crisis con altos niveles de marginalidad y pobreza, el impulso al movimiento cooperativo viene dado de la mano del cooperativismo de trabajo. El florecimiento de este tipo de cooperativas se debe a dos razones: por un lado, a partir del fenómeno de las empresas recuperadas que toman la forma de cooperativas de trabajo para su gestión, y por el otro, de la implementación de programas sociales que impulsan este tipo de entidades como un mecanismo para la creación de empleo que estimula la participación y la solidaridad.

En base a esta síntesis, podemos afirmar que nos encontramos frente a un movimiento con una gran inserción en la sociedad, lo que abre la puerta al desafío de convertirse en un protagonista de un modelo de desarrollo inclusivo atento a las necesidades de la comunidad.

Por último y a modo de conclusión, podemos nombrar experiencias que surgieron en este último tiempo, vinculadas a las nuevas tecnologías (como es el caso de las cooperativas de software libre, las cuales ya se han aglutinado en una federación), que decidieron adoptar la forma organizativa de cooperativas de trabajo por convicción y no por necesidad. Este fenómeno puede atribuirse a años de difusión de la doctrina cooperativista y nos muestra que se puede lograr un cambio de conductas y generar una conciencia social con respecto a que es posible, de a poco, ir alterando el orden socioeconómico y cultural hegemónico, por uno basado en la cooperación, solidaridad e inclusión.

En la Ley de Economía Popular y Solidaria explícitamente se establece que por economía popular y solidaria se entiende “la forma de organización económica, donde sus integrantes, individual o colectivamente, organizan y desarrollan procesos de producción, intercambio, comercialización, financiamiento y consumo de bienes y servicios, para satisfacer necesidades y generar ingresos, basados en relaciones de solidaridad, cooperación y reciprocidad, privilegiando al trabajo y al ser humano como sujeto y fin de su actividad, orientada al “buen vivir”, en armonía con la naturaleza, por sobre la apropiación, el lucro y la acumulación de capital”.

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